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Zelaya y los fariseos

09/07/2009 02:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Chávez, Ortega y Correa, asistidos por Inzulsa, se convirtieron en los grandes fariseos de la democracia

Manuel Zelaya, una vez que se despertó, repentinamente, en Costa Rica, luego de haber sido embarcado, en pijamas, en un avión que despegó de Honduras, puso en guardia a los gobernantes más antidemocráticos de Latinoamérica, posiblemente preocupados por el precedente creado con la caída de uno de sus alfiles.

El coronel Chávez, titular de dudosas credenciales democráticas, ofreció que provocaría un enfrentamiento militar con la finalidad de desalojar a los “golpistas”, derrocar al nuevo Presidente constitucional, reinstalar en el poder a su camarada Zelaya y “hacer respetar” la democracia en Honduras. ¿Con qué legitimidad democrática podía invocar las bondades de la “democracia representativa” un gobernante, como el venezolano, que ha clausurado medios de comunicación críticos, ha perseguido a los opositores hasta enviarlos al exilio, ha dado órdenes para contener con balas las protestas civiles, ha liderado golpes de Estado contra presidentes elegidos democráticamente, ha concentrado todos los poderes, jamás ha rendido cuentas, ha permanecido 11 años en el poder y le ha dejado a Venezuela en el camino de la dictadura?.

Un comportamiento parecido al de Chávez tuvo Daniel Ortega, un gobernante que, en la época de la revolución sandinista, fue un dictador sanguinario y codicioso, y que, en la actualidad, fiel a su talante autoritario y crematístico, ha llegado al extremo de perseguir, infamemente, a su antiguo camarada sandinista, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, por las críticas proferidas por éste a los repudiables abusos sexuales de Ortega a su hijastra menor de edad, al veloz enriquecimiento económico de la clase gobernante y a otras faltas no menos graves del autoritario gobierno nicaragüense.

A Chávez y a Ortega se les puede justificar que, junto a otro dictador de la talla de Raúl Castro, confiesen, en público, su compromiso con la democracia representativa que le permitió a Zelaya llegar a convertirse en presidente de Honduras con una plataforma política, curiosamente, de corte derechista y conservador, mientras destruyen, en sus países, los pilares y las semillas de la democracia. Después de todo, los tres son antiguos militares y milicianos, caracterizados por haber repudiado las libertades ciudadanas, el pluralismo político y la separación de los poderes. Lo decepcionante fue haber visto, en la cola de los fariseos de la democracia, al Presidente ecuatoriano, pretendiendo emular el comportamiento beligerante de los camaradas Chávez, Ortega y Castro. ¿Por qué no tuvo la actitud elegante de Leonel Fernández o de Mario Funes, de defender la democracia en Honduras, manteniéndose, a la vez, distante de la verborrea chavista?.

Teodoro Petkoff, el más importante dirigente del socialismo de Venezuela, escribió, en su columna editorial de la revista Tal Cual, el siguiente comentario: “….. En la reunión del Alba, en Managua, el “democráticamente elegido” Presidente de Cuba, se permitió pedagogizarnos en la asignatura democrática. El no menos democrático Daniel Ortega, quien viene de protagonizar un escandaloso fraude en las elecciones municipales de su País, también habló como si estuviera poseído del espíritu de Thomas Jefferson. La guinda de este torneo de hipocresía la puso, por supuesto, Hugo Chávez, cuyo gobierno ha declarado que las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos no valen en Venezuela … declaró que está dispuesto a hacer valer, hasta con la guerra, los 999 mil votos que sacó Zelaya, hace tres años y pico, pero los 700 mil votos de Ledezma (Alcalde opositor de Caracas) se los puede pasar por el forro con toda tranquilidad … es el colmo del fariseísmo que este golpista que nos gobierna … pueda hablar, ante el mundo, como si jamás hubiera quebrado un plato …” (http://media.noticia24.com/0907/petkoff0107.html) (1-07-09). Afortunadamente para el prestigio nacional, el Presidente ecuatoriano no mereció ningún comentario de Petkoff.

Zelaya rompió la Constitución por el consejo de Chávez y Correa

Los fariseos chavistas no se quedaron en la protesta. Indujeron o otros presidentes, considerados medianamente cuerdos en términos de respeto a la autodeterminación de los pueblos, para que alentaran la intervención del agencioso Secretario de la OEA -que hace méritos conscientes para ser reelegido por el séquito de Chávez- en asuntos internos de Honduras. Insulza, a quien el dictador venezolano, a su debido tiempo, le llamó “pendejo”, se ofreció para reinstalar a Zelaya en la presidencia, olvidándose que, en ese País, ya existía un nuevo gobernante civil, ningún poder había sido disuelto, estaba en vigencia una Constitución y no se habían vulnerado derechos humanos de los ciudadanos hondureños. Las interferencias extranjeras solamente tienen alguna justificación cuando han sido violados los derechos humanos de la población civil, lo que, por cierto, no ocurrió en Honduras. Simplemente se fue Zelaya, como puede irse del poder cualquier presidente que rompe la Constitución.

Zelaya abusó del poder que consiguió en las urnas y, por ello, perdió legitimidad en el ejercicio de su gobierno. Son interminables los pecados constitucionales de Zelaya. Un hondureño, enardecido por la intervención de países extranjeros en su tierra, ha difundido la siguiente información: “ … Zelaya dejó vencer, en ocho meses, el plazo para enviar al Congreso el Presupuesto; no rendía cuentas de los movimientos presupuestarios; había transferido 230 millones de USD para que se construyera una terminal aérea; llamó a votar –bajo el pretexto que era una simple encuesta- sobre una asamblea constituyente con papeletas impresas en Venezuela, sin la intervención de los organismos electorales ni padrón electoral alguno y en contra de resoluciones de la Sala Constitucional de la Corte Suprema y de la Fiscalía; de un día a otro convirtió a la encuesta en acto de gobierno para instalar inmediatamente la asamblea constituyente y quedarse en el poder, una vez disuelto el Congreso …”.

Con el apoyo económico de Chávez, cuyo gobierno había ayudado al gobierno de Zelaya con unos 650 millones USD, el dictador hondureño en ciernes, había programado seguir la ruta venezolana, de 1999, y el sendero ecuatoriano, del 2007: liquidar al Congreso y tomar el control de los demás poderes institucionales, a medida que instalaba una constituyente, que, en último término, serviría para peremnizarlo en el cargo. Los consejos bondadosos del Presidente ecuatoriano debieron animarle a tomar la fatal decisión final de desconocer al órgano legislativo hondureño, a sabiendas que, en esos casos, la OEA nunca protesta. Lo que jamás imaginó el terrateniente y pelucón Zelaya –maderero de gran poder económico- fue que los congresistas reaccionaran anticipadamente, aceptándole una renuncia firmada en el lecho del sueño, y recordándole a él y a su padrino, Chávez, que Honduras no es un laboratorio del socialismo mercantilista del siglo XXI.

Los presidentes latinoamericanos deberían serenarse y no meter las narices en Honduras. ¿Les importó Honduras alguna vez?. A Chávez, a Ortega y a Castro, seguramente sí. A los demás poco o nada. La solución propuesta por el nuevo Presidente Micheletti es la correcta: adelantar elecciones y procesar a Zelaya por los delitos que se le imputan, entre ellos, traición a la patria de todos y narcotráfico con olor bolivariano.


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Autor:
Luis Fernando Torres (78 noticias)
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Opinión
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