Yolanda: un cuento corto de mentiras, navajas y glowsticks
Yolanda era una chica mentirosa y siempre cargaba con navajas y glowsticks. Era tímida también, pero de ese tímido que para algunos podría parecer intrigante y para otros aburrido. Para mi ella es aburrida, pero me enfocare en lo intrigante porque si no este seria un cuento corto muy aburrido. Como Yolanda. La intrigante.
En imagen: Artículos en la bolsa de Yolanda
Yolanda gozaba de una salud impecable, y por salud impecable me refiero a que estaba extremadamente buena ya que tambien tenía hepatitis. Pero esto nunca le impidió pasar un buen rato. Frecuentaba todo evento social que incluyera drogas, licor barato y sexo inseguro. O sea iba a raves. Iba a todos los raves que le fueran posibles. Aunque fueran deejays mezclando canciones de Los Black Eyed Peas, ya que pasando sus mentiras y más allá de su hinchado hígado, Yolanda era buena y tenia buenos gustos musicales.
Todo iba muy en su intrigante microcosmos de raves, alcohol, drogas y sexo inseguro. Con sus glowsticks se le iban las horas hasta que el brillante sol hacia relucir sus obscuras ojeras. "Soy la mera vena" decía ella en voz alta cada vez que podía. Inclusive en una ocasión lo dijo mientras un padre en misa le daba la ostia: "¡Doy la meda vedna!" fue lo que se le entendió con la ostia en la boca. Y no es que Yolanda fuera una persona espiritual por así decirlo, pero en su viaje pensó que estaba recibiendo un acido de uno de los Men In Black en lo que ella había descrito como "el rave mas pinche balín de la historia".
En imagen: acidos
Bailando y brillando, fumando y tomando sus días pasaban. Noche tras noche ella flotaba en una nube utópica intocable y alta. Esto fue hasta que una madrugada como cualquiera, conoció a una persona que cambiaría su vida para siempre: Chicho Raver.
"el mejor pinche euro-trance que he glowstiqueado en mi vida" dijo jadeante y sudando cuando termino la misa
Chicho Raver era una gran persona. Media como 1.93. También era un imbécil y también en alguna ocasión fue a misa a tomar la ostia pensando que era un acido. La diferencia entre Chicho Raver y Yolanda, fue que Chicho después de tomar la ostia saco sus glowsticks y se fue al fondo de la iglesia a bailotear el Aleluya Aleluya. "el mejor pinche euro-trance que he glowstiqueado en mi vida" dijo jadeante y sudando cuando termino la misa.
En imagen: tecno-reivers
Cuando se encontraron por primera vez fue un evento completamente mágico. Mágico como Criss Angel, porque se encontraron mientras los dos vomitaban en el estacionamiento. "Ho-hola" dijo Chicho Raver mientras se limpiaba la boca con su mano ocupada con 7 glowsticsk y nunca dejando de bailar. "Hola, soy Yolanda y soy la mera vena" imaginó decir Yolanda pero en realidad solo seguía vomitando. "Hola soy Chicho Raver, y sé que tu eres Yolanda. Eres la mera vena tengo entendido" dijo Chicho tratando de comenzar una conversación. Yolanda se reincorporo y comenzaron a platicar. Bailando y platicando hasta el amanecer, Chicho y Yolanda se enamoraron. De un nuevo acido que un delaer les consiguió esa noche. Ellos en realidad no se cayeron muy bien, pero siguieron platicando. Cuando salió el sol, Chicho le dio algo a Yolanda que fue lo que en realidad cambio el rumbo de su vida: un folleto para la Universidad del Valle de México (UVM). Cuando Yolanda lo termino de leer y volteo para buscar a Chicho, Chicho ya no estaba. Solo un pequeño y ahora tenue glowstick hacia brillar el pasto donde antes estaba parado Chicho. Chicho Raver.
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Ulises, director de la UVM, impacientemente hojeaba la sección amarilla. Ulises era viudo. Aunque en realidad viudo es un término relativo ya que él empezó a decir que su esposa había muerto después de ver la película Amar Te Duele. No usaba Google para hacer sus búsquedas ya que como el siempre decía: "Para que quiero que me instalen el Internet si ya tengo Office". Ulises decía muchas pendejadas como esas pero aun así se las arreglaba. Pero ese día algo andaba extraordinariamente mal: se había quedado sin luz en su oficina sin ventanas y no podía ver ni tampoco encontraba la navaja que usaba para cortar sus líneas de coca ni tampoco su coca. Al punto del llanto, desesperado y tratando de descifrar en vano letras y números de las delgadas hojas amarillas grito ya en pleno llanto: "¡Renata ayúdame por favor y te doy de mi coca y una beca! ¡Renata ayúdame por favor y te doy de mi coca y una beca! ¡Renata ayúdame por favor y te doy de mi coca y una beca!"
En eso alguien toco la puerta. Ulises limpiándose las lagrimas y tambaleando en la oscuridad logro llegar hasta la puerta y la abrió. Una hermosa silueta llena de curvas suavemente le dijo: "Hola, soy Renata y soy la mera vena"
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Autor: Adrian Perez (5 noticias)
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