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El yoga, una práctica milenaria que también atrae a los chicos

31/01/2011 21:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque sea difícil imaginar a chicos de cuatro años sentados con las piernas cruzadas, los ojos cerrados y pronunciando "om", en la típica posición de yoga, lo cierto es que esta práctica está ganando adeptos entre los más pequeños

Varios centros de yoga de Buenos Aires han apostado a este nuevo público y abrieron un espacio para que niños y niñas puedan disfrutar de esta disciplina milenaria en las vacaciones.

Para los padres que buscan una actividad de verano en la que sus hijos, además de recreación, puedan cultivar la paciencia, mejorar la concentración, disminuir la agresividad y, al mismo tiempo, recargar la energía del cuerpo, el yoga es una excelente opción.

"En el verano, hay pocas actividades para los chicos que se quedan en la ciudad que sean distintas de la colonia de vacaciones. En la búsqueda de algo para mi hija que implicara trabajar con el cuerpo y que, a la vez, la ayudara a relajarse me encontré con esto y me encantó", contó Natalia Rodríguez, madre de Julieta Ruiz, una niña de 6 años que practica yoga dos veces por semana.

Como Julieta, son varios los pequeños que se han enganchado con esta práctica, que encaran como si se tratara de un juego.

La mayoría de los cursos se ofrecen a niños de 4 a 12 años, con o sin conocimiento de las posturas del yoga. Las clases son de una hora y se dan dos veces a la semana, por un costo que ronda los $ 200 mensuales.

Eugenia Danegger, directora de Yoga Crecer, un centro especializado en chicos, dijo: "Con el yoga ellos pueden manejar situaciones de estrés en su vida cotidiana, se concentran mejor, resuelven conflictos de una manera más relajada y saben controlar sus emociones".

Para lograr que los niños alcancen las posiciones y la respiración correctas la maestra no da órdenes. Allí se los sumerge, a través de cantos y música, en situaciones imaginarias que los invitan a realizar las posturas (asanas) a través del juego, la narración de un cuento o la representación de animales y formas.

"Somos como mariposas", dice la maestra, para que los chicos la imiten en la posición de flor de loto, una de las posturas más tradicionales del yoga. "Ahora somos árboles que se sostienen en su tronco", expresa, para que ellos cambien de posición y se afirmen en un solo pie y eleven las manos.

Los psicólogos afirman que fortalece hábitos y el reconocimiento de los sentimientos de angustia, rabia o tristeza. Dicen que es aconsejable para aquellos chicos que tienen problemas de atención

Las clases, en general, son de grupos reducidos (no más de 12 personas por sesión) y, dependiendo del centro, hay dos instructoras asignadas. "Los niños realizan juegos, vinyasas (posturas secuenciadas), cantos, mantras, trabajos con la respiración y visualización en cada encuentro", comentó Liliana Engelmann, directora de Yoga Baires, otro centro de yoga para chicos, en San Isidro.

Aunque ellos no son conscientes de las ventajas que conlleva esta práctica, según los expertos, los cambios positivos se les notan tanto en el cuerpo como en la personalidad.

"Los chicos se sientan mal en muchas de las actividades cotidianas, cuando ven televisión o están en la computadora, así que hacer yoga es positivo porque les refuerza el hábito de proteger su columna", dijo Andrea Canepa, quinesióloga del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Otro de los beneficios es que mejora la capacidad respiratoria, y es por eso que sirve como un buen complemento para quienes practican un deporte que estimule el sistema cardiovascular, tal como la natación, el tenis, el patinaje o el fútbol.

En lo emocional, los psicólogos afirman que fortalece hábitos y el reconocimiento de los sentimientos de angustia, rabia o tristeza. Dicen que es aconsejable para aquellos chicos que tienen problemas de atención.

Myryam Mazover, psicoanalista y directora del Centro Dos, indicó: "Lo más importante es que el chico esté motivado con esta actividad creativa. Si el yoga va de la mano de su subjetividad, entonces tiene ganada su eficacia".

"Mi hija Sol vive con tanta naturalidad el yoga que cuando está sola repite lo que hace en clases, se nota que lo disfruta", dijo Sebastián García, padre de una niña de 4 años.

Carolina Castillo Marin, para La Nación

"Con el yoga ellos pueden manejar situaciones de estrés en su vida cotidiana, se concentran mejor, resuelven conflictos de una manera más relajada y saben controlar sus emociones"

El yoga, una práctica milenaria que también atrae a los chicos

Tres niñas intentan imitar la posición de su maestra, Eugenia Danegger, con quien toman clases dos veces por semana en Palermo. Foto Archivo / Fotos de Diego Vinitzca


Sobre esta noticia

Autor:
Sebastian Sperling (6 noticias)
Visitas:
9692
Tipo:
Reportaje
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Creative Commons License
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