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Y, de pronto, la democracia

19/06/2018 14:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Queremos sacar a Guillem Martínez a ver mundo y a contarlo. Todos los meses hará dos viajes y dos grandes reportajes sobre el terreno. Ayúdanos a sufragar los gastos y sugiérenos temas (info@ctxt.es).

El PP, inasequible a la democracia, se la encuentra de pronto como un huesecillo en un guisado. La han mordido sin querer, y eso duele, sobre todo en unas muelas como las suyas, con tanta carie pudriendo el nervio.

Ayer, Núñez Feijóo produjo un llanto poco común en la escena política: no lloró por abandonar, porque lo dimitieran, o por sacrificar un puesto que ama por un deber mayor (esa cosa de tomar el poder y que, encima, lo consuelen a uno); lloró por no moverse, por no desear moverse. El homo politicus se sobrecoge en los éxitos o los fracasos; en los cambios. La estabilidad solo emociona cuando se detesta, o cuando se soñaba con volar de ella y, de repente, no. Feijóo ya había volado. Lo vimos disimulando sus alas en los corrillos, enjabonado de expectativas y atenciones. Y eso: al final, pues no.

La falta de unanimidad escuece al PP. Viven blindados en el sistema de creencias de Génova, que es el Palmar de Troya de la política española. Las primarias, ese proceso incuestionable para la mayoría de partidos, es, a fecha de 2018, una extravagancia para los populares. Otras formaciones presumen de democracia interna, la enarbolan incluso por encima de sus posibilidades. Para el PP, para su cúpula, es como si los hubieran pillado meando en un contenedor de la Plaza Mayor. Lo normal, lo esperable hubiera sido que la cúpula se mantuviera, o que una facción devorara a otra con un silencio de boa. Pero Rajoy se marchó sin ungir a nadie. Ahí os quedáis. Lo reconocimos como un gesto de modernidad, como un obsequio de despedida para sus filas. Pero, quizá, esa feliz interpretación sea más nuestra, de los ajenos.

La democracia en el PP ha aparecido como un tropiezo, no como una vocación. Un imprevisto: ni siquiera tenían armado un sistema de simulación para lanzar un candidato de unidad que se exhibiera como resultado de un juego limpio que nadie puede ver. Esa cosa de usar los votos como rendición de pleitesía, y no como instrumento de elección. Al principio, creímos que contaban con esa maquinaria. Pero después de décadas de jerarquía incuestionable, de tantos años de confundir la lealtad con la obediencia y la disciplina, el aflojamiento de las cadenas de mando podía desembocar en cualquier cosa. Hay varios candidatos. Un escándalo. Dan ganas de llorar.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2157 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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1579
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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