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X I, - El CulebrÓn

09/03/2011 12:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Al iniciar este nuevo capítulo, no quiero hacer referencia a lo que hoy día es bastante conocido y que todas las tardes nos ofrece la pequeña pantalla, donde con bastante paciencia, la cadencia de los intérpretes venezolanos, que desde hace ya muchos años, en que me cargué toda la serie de " Cristal ", creo que nohe puesto interés a estaprogramación.

Hoy, el titular de este trabajo, ha sido motivado, por el devenir de nuestras cotidianas charlas que mantenemos, en el Centro de Mayores "Juan RamónJimenez", ante el comentarios que hacia uno de nuestros contertulios, de lo mal que lo está pasando con una afección, en la zona de la cintura, que no le deja descansar durante el día, como en la noche, debido a los dolores y molestias, de que es objeto.

PorlosSíntomas, que me manifiesta: inflamación, dolores, presencia de ampollas con líquido seroso, ha acudido a su médico, quién le ha diagnosticado "HerpesZóster", lo que se le conoce popularmente, comoun culebrón.

En mi dilatada vida profesional, dentro del campo sanitario, he sido testigo de muchos pacientes que lo han padecido y que no es más que lareactivacióndel virusde la varicela, caracterizado por lapresencia depequeñas ampollas, en forma de anillos, que se establece en la zona media del tórax, y que en las latitudesmediterráneasle llaman "Fuego de San Antonio", apareciendo, normalmente a partir de los cincuenta y cinco0s.

El virusllega a causar inflamación de la piel, y entre los motivos que contribuyen a su formación, influye la edad, elestrésemocional y a veces, el uso de lacorticoterapia.

Este mal produce a veces cefaleas, fiebre y malestar general, acompañado de hormigueo, picores ydoloresintensos, pudiendo afectar también a la zona oftálmica de la cara, que a veces puede tener consecuencias sobre la visión.

Las ampollas que se forman, pueden ser contagiosas por contacto directo y el autor de estas líneas lo ha padecido de cerca, pues a pesar de haber cumplido con mi deber profesional, verificando el correspondiente tratamiento médico, a un hijo mio, que estaba afectado por dicho mal, soportando las molestias a todas horas, aplicándole todo lo aplicable y ante ladesesperación, viendo que todo tratamientoconBenerva, como deVitacicloval, nopodíamos conseguir reducir y combatir las molestias, se me vino a la memoria un paciente, que estuve asistiendo, cerca de una quincena, y que al ser requerido mis servicios de nuevo, transcurrido unos dos meses, me lo encontréperfectamentecurado de aquella afección, comentándome, la familia, que le habían recomendado, unos amigos, queacudiera a unacurandera, conocida como "Manuela la del Moco", que trataba esta afección, con bastante éxito.

Acudió, a ella, mi esposa con mi hijo y pidiéndole un pañuelo, entró en su cuarto, apareciendo con un haz de pajas de centeno, y sobre la mesa, conunatijera, lo iba cortando por un lado y por el otro, recogiendo los recortes del pañuelo, comprobando, a los seis días que aquella zona se iba secando y a los diez, mi hijo estaba totalmente curado.

QuedéVerdaderamenteasombrado del quehacer, de esta mujer, sin conocimiento de estudios, de ningún género, y que por herencia familiar, había adquirido este saber, motivo que hace reconocer, que toda la región extremeña, sientanadmiración poreste arte singular, que le hace recobrar, cada vez más adeptos, ante las curacionesmaravillosasque alcanzan, estas personas, dignas de la aceptación popular.


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Autor:
Memoriasonubenses (151 noticias)
Fuente:
memoriasonubenses.blogspot.com
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Reportaje
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