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WikiLeaks versus la doble moral anglosajona

11/12/2010 09:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Y de pronto, el mundo entero se revolucionó, cuando Garganta Profunda Web, alias Bradley Manning, decidió entregarle a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, todo un cúmulo de información sobre los entretelones en que discurren las estrategias diplomáticas de EU

Por Roberto Díaz Ramírez

Y de pronto, el mundo entero se revolucionó, cuando Garganta Profunda Web, alias Bradley Manning, decidió entregarle a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, todo un cúmulo de información sobre los entretelones en que discurren las estrategias diplomáticas de EU, exhibiendo la doble clara del Policía del Mundo, que ha recibido así una cucharada de su propio chocolate.

La humillación pública a la que fue sometido el Tío Sam, exigen las voces más reaccionarias, solamente puede lavarse con sangre, la sangre de Julian Assange, el hombre en el ojo del huracán sobre quien pesaba una orden de captura, además de varias amenazas de muerte, lo cual deja en evidencia que la libertad de expresión es el tesoro más preciado de la democracia anglosajona, siempre que esa libertad no afecte sus intereses.

<a href="http://www.flickr.com/photos/9106303@N05/4568751345/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/9106303@N05/4568751345/" target="_blank">Mike Licht, NotionsCapital.com</a> via Flickr

Por eso es que tras el escándalo WikiLeaks, inició una prejuiciosa e incesante cacería humana y virtual, con todo el ímpetu de los adalides de la democracia enfocado en echar a sus perros de presa sobre el mensajero que fue capaz de poner en jaque al stablishment norteamericano, exhibiendo sus más íntimos secretos en materia de seguridad y espionaje.

Para que no quede duda sobre su molestía, la ex gobernadora de la fría Alaska, Sarah Palin, tan religiosa ella, alzó la voz para exigir que al hombre que liberó 250 mil documentos que comprometen al Tío Sam en sus labores de espionaje contra países amigos y enemigos, le den una dosis de plomo suficiente como para que vaya a tocar las puertas del portero celestial, San Pedro, más pronto que inmediatamente.

“Maten al mensajero”, fue la consigna de Palin, misma que es secundada, entre otros, por Tom Flannagan, profesor de la Universidad de Calgary y asesor del primer ministro de Canadá Stephen Harper, quien no tuvo empacho en demandar, ante CBS News, el asesinato Julian Assange, acción que les exhibe como entes barbáricos, iguales o peores que los terroristas a los que dicen combatir.

Palin y Flannagan son dos claros ejemplos de la hipocresía y la doble moral con la que se manejan los políticos, puesto que la primera es una aguerrida militante Provida y el segundo, en tanto que asesor del primer ministro canadiense, es de suponerse que debe defender, al menos de dientes para afuera, la política contra la pena de muerte, esa que le prohíbe a Canadá extraditar a presuntos delincuentes, a menos que se tenga la seguridad de que el estado extranjero no aplicará la pena de muerte.

<a href="http://www.flickr.com/photos/93291805@N00/5238729457/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/93291805@N00/5238729457/" target="_blank">showmeone</a> via Flickr

Podría decirse que si a alguien deben investigar y, si es el caso, castigar, es al filtrador de los documentos y a quienes no hicieron su trabajo, evitar la filtración, pero no al difusor, que solamente hizo uso de su derecho a la libre expresión de ideas e información, un derecho que incluso se consagra en la Primera Enmienda de la Constitución de EU.

Julian Assange, hoy en prisión, debe cuidarse de los enfermizos seguidores de Palin, Flannagan y demás especímenes de rancio linaje, para que no le echen a perder su paso por la estancia carcelaria, dándole muerte, aprovechando que ya lo tienen “cochito”, porque una cosa es clara: la moralidad del Quinto Mandamiento no es un impedimento que detenga a los esbirros del Tío Sam, cuando se trata de limpiar el mancillado honor estadounidense.


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Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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Opinión
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