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“White Chalk” de PJ Harvey y la cumbre de las exploraciones

16/06/2010 19:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando me predisponía a oír White Chalk, no esperaba la genialidad que contenía. Hablamos de un álbum absolutamente raro: no hay guitarras eléctricas

PJ Harvey figura entre los nombres de los mayores solistas de los últimos 20 años. Si hiciéramos una antología con los artistas más destacados del rock alternativo, su nombre, el de PJ Harvey, reinaría en ella. La Rolling Stones se hace del eco de esta realidad, y no olvida colocar dos de sus discos entre los mejores quinientos del rock (bien pudieron haber sido tres). Son dos álbumes editados durante la década de los noventa, década acerca de la cual fueron relevados 60 en la revista, por lo que su nombre adquiere mucho mayor relieve en ese contexto.

Junto con Beck, PJ Harvey muestra la carrera más sólida entre los solistas del rock alternativo. Alanis Morrisette demostró un inicio contundente. Sheryl Crow grabó discos muy buenos al principio. Fionna Apple ha editado muy poco (aunque muy bueno). PJ Harvey es la menos desigual de las citadas: lo mismo vale su primer álbum que el quinto o el sexto, en todos hallamos (con matices que redundan en mayor perfección o menor) la conquista de lo excelente.

Cuando me predisponía a oír White Chalk, no esperaba la genialidad que contenía. Hablamos de un álbum absolutamente raro: no hay guitarras eléctricas. Es raro dentro de su discografía porque hallamos muy pocos de los elementos que han caracterizado a PJ, y es raro dentro de la música contemporánea porque hallamos caracteres exclusivamente suyos y que no son atribuibles a sus contemporáneos. Los segundos iniciales son claros para expresarlo: hallamos algo clásico o medieval en sus extraños arreglos corales, su taciturna manera de entonar y susurrar su voz en la pieza, o ese lóbrego piano golpeando notas monocordes durante tres minutos. ¿Rock and roll? ¿Punk neoyorkino? PJ Harvey adopta una figura transmutada y se nos presenta clásica, madura, delicada, intelectual, inglesa.

Lo primero que oímos sorprende, porque PJ Harvey conmociona con una propuesta inaudita. No será fácil disfrutar por el momento la experiencia de oírla, porque como todo lo infrecuente o insólito, una vez que se despliega en el universo de los hechos y adquiere realidad, llama antes a la atención por su extrañeza que por su belleza. White Shalk fue antes para mí obra de curiosa naturalez (acaso lograra entenderla cuando la oía a la primera) que una música familiar y directa que extenuara (conmoviéndolas) mis extremidades del placer. Ciertamente, un nuevo disco de PJ representaba para mí la idea preconcebida de un nuevo Ride of Me, violento y desinhibido, o acaso un To Bring You My Love, más eléctrico, más punkie o qué se yo; y White Shalk no es esas cosas en ningún caso.

White Chalk excede todo cálculo. Sorprende al vidente, como al meteorólogo una variación del tiempo. Acaso White Chalk impresione sólo al iluso o al aficionado que se enfrasca en el pop y la electrónica, o a aquél que se mantiene duraderamente alejado de expresiones musicales acústicas, tradicionales o clásicas. Pero cuando White Chalk deja de impresionar al desorbitado oído muy rápidamente "Grow Grow Grom" desprende su intrínseca hermosura. "The Piano" hace gala de una estructuración coral exuberante y que se lleva los mayores méritos de la canción. El piano la acompaña, junto a otros instrumentos acústicos y cálidos como el banjo, la guitarra, la batería y el piano.

"The Mountain" es un momento cumbre en el disco. Es la última canción y refleja uno de los puntos más elevados y dramáticos del CD. Es la mayor pieza, la más emotiva, dulce y tremenda, en la cual vemos como PJ lleva su voz hasta el extremo del chillido, en los últimos 10 o 20 segundos de "The Mountain" y de White Chalk.

Ésta, como las 10 que le acompañan, evoca antes motivos tradicionales británicos que grandes convulsiones neoyorquinas. White Chalk mantiene con Van Morrison o músicos del folk inglés más parentesco que con "To Bring You My Love" o "Is This Desire" de la propia PJ. Cualquiera de estas dos definiciones esclarece la naturaleza de la obra. No obstante, otro capítulo merecen el piano, los coros y la voz de PJ.

"The Mountain" es un momento cumbre en el disco. Es la última canción y refleja uno de los puntos más elevados y dramáticos del CD

Eric Drew Feldman la secunda en el instrumento del piano. Los coros reúnen los nombres de Nick Bicat, Nico Brown, Martin Brunsden y Andrew Dickson. Y su propia voz, susurrarte en la novena parte del disco, gimiente por momentos, evocan el halo espectral y misterioso que rodean a los 34 minutos del álbum. Un portal británico hablaba de White Chalk como de la historia acerca de un fantasma, en la cual un niño temeroso (interpretado por la versátil cantante Polly Jane) narra sus consternaciones.

Eric Drew Feldman toca varios instrumentos del disco, haciéndose de una justa proporción de protagonismo y mérito musical. Junto al piano, toca los teclados, el mellotron, y el Mini Moog. PJ Harvey toca la guitarra acústica, el violín, la harmónica, el piano, el bajo, los teclados y la cítara.

No menores son las participaciones de John Parish y Jim White (1), dos excelentes músicos que dominan con ancha destreza el lenguaje de la composición acústica y una manera meditativa o reflexiva de ejecutar los instrumentos, elementos necesarios y claves en la nueva elucubración de Polly Jane Harvey.

Y aunque no es la primera vez que la artista trabaja sobre su propio sonido para darle un vuelco, nunca su carrera había experimentado un cambio de planes tan rudo, y este cambio roza con lo extravagante y penetra en lo primoroso.

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(1)Jim White editó ese mismo año Transnormal Skiperoo. Hablamos de un disco de canciones folk americano y country y algunas más eléctricas. No es un disco importante. Sin embargo, me ha gustado. “You Follow Me” grabado a dúo con Nina Nastasia y editado también durante ese año, supera su Transnormal Skiperoo. Nos referimos a otro trabajo acústico que alcanza la nota de sobresaliente. Parece que el folk norteamericano no nos dejó algo mejor que este trabajo en 2007.

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VALORACIÓN FINAL:

Puntaje: 40/40

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VALORACIÓN COMO ÁLBUM:

Superior a: Exile in Guyville (Liz Phair, 1993)

Equivalente a: Horses (Patti Smith, 1975).

Inferior a: ----

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VALORACIÓN COMO ARTISTA:

Superior a: Stephen Stills, Paula Cole, Robyn Hitchcock.

Equivalente a: Patti Smith.

Inferior a: ---


Sobre esta noticia

Autor:
Leonardo Pittamiglio (54 noticias)
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Tipo:
Opinión
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