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¿Vulnerables ante los sismos?

07/04/2010 18:00

0 El terremoto que ha sacudido a Chile nos hizo revivir el horror que soportó Pisco en el 2007

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Advierten que construcciones informales no los soportarán. Expertos señalan que lo que viviremos dependerá mucho de la vulnerabilidad de nuestra vivienda o el inmueble en el que nos hallemos. Pero que de ninguna manera vendrá un sismo devastador.

Consuelo Alonzo C.

El terremoto que ha sacudido a Chile nos hizo revivir el horror que soportó Pisco en el 2007 y nos dejó una pregunta flotando en el aire: ¿qué pasará cuando se presente un nuevo terremoto en el país? El decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Jorge Alva Hurtado, refiere que en términos probabilísticos de presentarse un sismo lo hará con una mayor severidad en la costa sur, y un poco menor en la costa centro. Y en Lima, debido a su suelo de grava duro y rígido en la mayor parte de la ciudad, como el que tienen Cercado o los distritos de San Isidro o Miraflores, el daño no sería de gran magnitud. Pero en las zonas periféricas, como Barranco, los Pantanos de Villa de Chorrillos, La Molina o La Punta (Callao), que tienen otras particularidades bajo sus viviendas, habría un grado más alto de daños, justamente por el tipo de suelos que tienen.

“Somos afortunados, como son afortunados los santiaguinos, que tienen un buen terreno, una buena grava. Eso aminora los daños. No como las ciudades de México, Bogotá o Guayaquil que son depósitos profundos de material blando”.

Factores de riesgo

Sin embargo, quienes saltaron en un pie de alegría, antes de seguir festejando deben de mirar a su alrededor más cercano. Hay otros factores que influyen en la vulnerabilidad de las edificaciones, dice Alva, como son la antigüedad de la vivienda o la naturaleza de la misma. Es decir, aquellas que han sido construidas con adobes e incluso con ladrillos, pero sin cumplir las normas antisísmicas o autoconstruidas sin vigas o columnas, y también aquellas de quincha que han sufrido deterioros por las roturas de sus tuberías. Esa es nuestra gran debilidad en Lima. Lo mismo que aquellos edificios antiguos con instalaciones precarias, sin mantenimiento, como los que hay en el Rímac o La Victoria.

Pero también las edificaciones en zonas muy peligrosas como las que se levantan en Lomo de Corvina (Villa El Salvador) u otros arenales, pues allí además de tener un pésimo suelo las construcciones carecen de la colaboración “ingenieril”.

¿Modernos pero riesgosos?

En el caso de las edificaciones con materiales no tradicionales, el ingeniero civil precisó que muchos de nuestros nuevos y elevados edificios son muy similares a los que había en la chilenísima ciudad de Concepción, con ductibilidad limitada, aunque las nuestras poseen placas de concreto mucho más angostas, y solo sabremos si son capaces de soportar un sismo de gran intensidad cuando pasen por esa experiencia. “No puedo decir que no sean seguras, pero existe la necesidad de evaluar más este tipo de construcción (con mayor profundidad), pues ha habido muchas discusiones sobre este tema (…). Estos sistemas novedosos deberían ser más investigados y esperar que no pase nada”.

Entonces, ¿cuál es la vivienda que nos protegerá? Simple. Aquella que cumpla con las normas sismorresistentes vigentes y que haya utilizado el concreto y demás materiales adecuados (léase calidad). “Para el diseño de las casas se tiene que llamar siempre a un ingeniero. Si no, siempre tendremos problemas y lloraremos muertes”.

Lamentablemente, del tipo informal y empírico, dijo, serían el 50% de las edificaciones y la mayoría estaría en los conos de Lima. Allí es donde el sismo que venga se verá realmente reflejado.

Si con esto se le pararon los pelos de miedo, el decano de los ingenieros civiles de la UNI sostiene que existen formas de darles la resistencia requerida a los inmuebles no seguros, pero claro aquellos que están muy deteriorados “tendrán que caer”.

La buena noticia, pese a todo esto, según Alva, es que las que más van a soportar el embate de las ondas sísmicas serán las construcciones bien levantadas con 20, 30 o hasta más de 40 años de antigüedad. ¿Por qué? Pues porque antes las casas se hacían con mejores columnas, con mucho más concreto y de mucho mayor espesor. “Tienen que estar absolutamente tranquilos los que viven en casas antiguas. Va a ser fuerte (el próximo terremoto), severo, pero las edificaciones bien hechas no van a colapsar. Tendrán daños sí, y tendrán que ser destruidas, pero no van a colapsar. Además considero que aquí frente a Lima y más al norte no será de esa magnitud (8.8 grados como en Chile)”.

Basta de edificios altos

Pese a los buenos augurios del ingeniero Alva, Mateo Casaverde Río, meteorólogo fundador del Instituto de Defensa Civil (en 1974) y sobreviviente del alud que barrió con todo Yungay, lamenta que pese a las experiencias muchos –incluso las autoridades– no hayan aprendido nada ni tampoco hagan caso a las recomendaciones de los expertos.

Una de esas omisiones se refiere a la recomendación dada por los sismólogos del estado de California (EEUU), que tiene una actividad sísmica similar a la peruana y que dijeron que “no se construyeran edificios altos en nuestro país”.

“La recomendación de los expertos de California es no construir edificios que tengan más de 6 u 8 pisos, y vemos ahora un boom de edificios muy altos. ¿Qué pasará con ellos cuando haya un nuevo terremoto”.

A lo que se refiere Casaverde es que años atrás ya tuvimos sismos fuertes, uno que incluso borró el Callao y que desencadenó un tsunami que llegó hasta el cruce de las avenidas Faucett y Colonial. Y si alguien se encuentra en un piso 20, por ejemplo, será difícil que logre alcanzar la calle a tiempo para ponerse a buen recaudo.

Altamente vulnerables

A diferencia de Alva, Casaverde dice que en general todo el país es vulnerable de una u otra forma ante los temblores de tierra y otros desastres naturales. Por el tipo de construcción, por la topografía, las cuencas inestables, los delizamientos y por la presencia de los andes a largo de toda la sierra.

Pero gran culpa de esa vulnerabilidad se debe a la pobreza. “Es por ser pobres que vamos a estar en riesgo y que se va a complicar nuestra existencia”.

¿Cómo evitar, entonces, salir lastimados? Con preparación y capacitación para hacer frente a los fenómenos naturales y sociales; que deberían impartirse en todas las municipalidades a los vecinos. Y esto no sería algo ilógico ni absurdo, pues está enmarcado en el artículo 12 de la Ley de Municipalidades.

Peligro en Yungay

Es por eso, dijo, por nuestra memoria a corto plazo y por la inacción de la autoridades, que otra vez nos estamos colocando en zonas de peligro como Yungay.

Casaverde dice que por el Calentamiento Global, que ya subió en 0.8 º, o por un nuevo terremoto podría ocurrir un nuevo desprendimiento del nevado y repetirse la tragedia otra vez. “Sabemos qué lugares son vulnerables a la avalancha y ahora ya están poblándose otra vez (...). De caer una nueva avalancha no tendrán tiempo para escapar”. Don Mateo (90) dice que sobrevivió porque estuvo cerca del cementerio y porque tuvo suerte. Los demás, si no se preocupan en prevenir y en tomar conciencia de que los desastres vendrán en cualquier momento, serán golpeados.

Cifras

8.4º tuvo el sismo que golpeó Nazca (Ica). Ocurrió el 24 de agosto de 1942.

Cuatro terremotos ha soportado Lima desde 1940. Además de ese año en el 66, 74 y 93.

2 min. tardó la avalancha en sepultar Yungay en 1970.

Pido la palabra

"Los que dicen que todo se vendría abajo son fatalistas. La ingeniería peruana es buena. Si es que hemos soportado tantos sismos desde 1500 y las casas han aguantado, por qué tendrían que caer ahora”.

Jorge Alva Hurtado

Decano de la facultad de ingeniería civil de la UNI

"Nuestra cultura tiene tal nivel que nos acordamos del desastre cuando nos golpea. Pero tenemos que cambiar ese nivel y eso lo pueden hacer los municipios con capacitación, paciencia y buen humor”.

Mateo Casaverde Río

Meteorólogo y fundador de defensa civil

200 mil casas colapsarían con sismo grado 8

1] El congresista Luis Gonzales Posada, presidente de la comisión especial parlamentaria que revisará el Plan Nacional contra Desastres, aseguró que es urgente replantear las medidas preventivas del país porque un terremoto de 8 grados en la escala de Richter haría colapsar más de 200 mil casas en Lima.

2] “Según el último estudio de Defensa Civil, se ha determinado que existen 294 mil viviendas en Lima que colapsarían porque sus estructuras son muy débiles, lo que nos daría un trágico número de muertos”.

3] Además precisó que otras 300 mil casas se verían seriamente afectadas, por lo que garantizó que la comisión multipartidaria que encabeza presentará su informe en solo 90 días. “La principal tarea es organizar un sistema eficiente que permita iniciar un trabajo en conjunto. Tenemos que determinar cómo las personas que viven en las orillas podrán trasladarse a lugares menos peligrosos”, señaló.

¿Vulnerables ante los sismos?

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Advierten que construcciones informales no los soportarán. Expertos señalan que lo que viviremos dependerá mucho de la vulnerabilidad de nuestra vivienda o el inmueble en el que nos hallemos. Pero que de ninguna manera vendrá un sismo devastador. Ver más

Consuelo Alonzo C.

El terremoto que ha sacudido a Chile nos hizo revivir el horror que soportó Pisco en el 2007 y nos dejó una pregunta flotando en el aire: ¿qué pasará cuando se presente un nuevo terremoto en el país? El decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Jorge Alva Hurtado, refiere que en términos probabilísticos de presentarse un sismo lo hará con una mayor severidad en la costa sur, y un poco menor en la costa centro. Y en Lima, debido a su suelo de grava duro y rígido en la mayor parte de la ciudad, como el que tienen Cercado o los distritos de San Isidro o Miraflores, el daño no sería de gran magnitud. Pero en las zonas periféricas, como Barranco, los Pantanos de Villa de Chorrillos, La Molina o La Punta (Callao), que tienen otras particularidades bajo sus viviendas, habría un grado más alto de daños, justamente por el tipo de suelos que tienen.

“Somos afortunados, como son afortunados los santiaguinos, que tienen un buen terreno, una buena grava. Eso aminora los daños. No como las ciudades de México, Bogotá o Guayaquil que son depósitos profundos de material blando”.

Factores de riesgo

Sin embargo, quienes saltaron en un pie de alegría, antes de seguir festejando deben de mirar a su alrededor más cercano. Hay otros factores que influyen en la vulnerabilidad de las edificaciones, dice Alva, como son la antigüedad de la vivienda o la naturaleza de la misma. Es decir, aquellas que han sido construidas con adobes e incluso con ladrillos, pero sin cumplir las normas antisísmicas o autoconstruidas sin vigas o columnas, y también aquellas de quincha que han sufrido deterioros por las roturas de sus tuberías. Esa es nuestra gran debilidad en Lima. Lo mismo que aquellos edificios antiguos con instalaciones precarias, sin mantenimiento, como los que hay en el Rímac o La Victoria.

Pero también las edificaciones en zonas muy peligrosas como las que se levantan en Lomo de Corvina (Villa El Salvador) u otros arenales, pues allí además de tener un pésimo suelo las construcciones carecen de la colaboración “ingenieril”.

¿Modernos pero riesgosos?

En el caso de las edificaciones con materiales no tradicionales, el ingeniero civil precisó que muchos de nuestros nuevos y elevados edificios son muy similares a los que había en la chilenísima ciudad de Concepción, con ductibilidad limitada, aunque las nuestras poseen placas de concreto mucho más angostas, y solo sabremos si son capaces de soportar un sismo de gran intensidad cuando pasen por esa experiencia. “No puedo decir que no sean seguras, pero existe la necesidad de evaluar más este tipo de construcción (con mayor profundidad), pues ha habido muchas discusiones sobre este tema (…). Estos sistemas novedosos deberían ser más investigados y esperar que no pase nada”.

Entonces, ¿cuál es la vivienda que nos protegerá? Simple. Aquella que cumpla con las normas sismorresistentes vigentes y que haya utilizado el concreto y demás materiales adecuados (léase calidad). “Para el diseño de las casas se tiene que llamar siempre a un ingeniero. Si no, siempre tendremos problemas y lloraremos muertes”.

Lamentablemente, del tipo informal y empírico, dijo, serían el 50% de las edificaciones y la mayoría estaría en los conos de Lima. Allí es donde el sismo que venga se verá realmente reflejado.

Si con esto se le pararon los pelos de miedo, el decano de los ingenieros civiles de la UNI sostiene que existen formas de darles la resistencia requerida a los inmuebles no seguros, pero claro aquellos que están muy deteriorados “tendrán que caer”.

La buena noticia, pese a todo esto, según Alva, es que las que más van a soportar el embate de las ondas sísmicas serán las construcciones bien levantadas con 20, 30 o hasta más de 40 años de antigüedad. ¿Por qué? Pues porque antes las casas se hacían con mejores columnas, con mucho más concreto y de mucho mayor espesor. “Tienen que estar absolutamente tranquilos los que viven en casas antiguas. Va a ser fuerte (el próximo terremoto), severo, pero las edificaciones bien hechas no van a colapsar. Tendrán daños sí, y tendrán que ser destruidas, pero no van a colapsar. Además considero que aquí frente a Lima y más al norte no será de esa magnitud (8.8 grados como en Chile)”.

Basta de edificios altos

Pese a los buenos augurios del ingeniero Alva, Mateo Casaverde Río, meteorólogo fundador del Instituto de Defensa Civil (en 1974) y sobreviviente del alud que barrió con todo Yungay, lamenta que pese a las experiencias muchos –incluso las autoridades– no hayan aprendido nada ni tampoco hagan caso a las recomendaciones de los expertos.

Una de esas omisiones se refiere a la recomendación dada por los sismólogos del estado de California (EEUU), que tiene una actividad sísmica similar a la peruana y que dijeron que “no se construyeran edificios altos en nuestro país”.

“La recomendación de los expertos de California es no construir edificios que tengan más de 6 u 8 pisos, y vemos ahora un boom de edificios muy altos. ¿Qué pasará con ellos cuando haya un nuevo terremoto”.

A lo que se refiere Casaverde es que años atrás ya tuvimos sismos fuertes, uno que incluso borró el Callao y que desencadenó un tsunami que llegó hasta el cruce de las avenidas Faucett y Colonial. Y si alguien se encuentra en un piso 20, por ejemplo, será difícil que logre alcanzar la calle a tiempo para ponerse a buen recaudo.

Altamente vulnerables

A diferencia de Alva, Casaverde dice que en general todo el país es vulnerable de una u otra forma ante los temblores de tierra y otros desastres naturales. Por el tipo de construcción, por la topografía, las cuencas inestables, los delizamientos y por la presencia de los andes a largo de toda la sierra.

Pero gran culpa de esa vulnerabilidad se debe a la pobreza. “Es por ser pobres que vamos a estar en riesgo y que se va a complicar nuestra existencia”.

¿Cómo evitar, entonces, salir lastimados? Con preparación y capacitación para hacer frente a los fenómenos naturales y sociales; que deberían impartirse en todas las municipalidades a los vecinos. Y esto no sería algo ilógico ni absurdo, pues está enmarcado en el artículo 12 de la Ley de Municipalidades.

Peligro en Yungay

Es por eso, dijo, por nuestra memoria a corto plazo y por la inacción de la autoridades, que otra vez nos estamos colocando en zonas de peligro como Yungay.

Casaverde dice que por el Calentamiento Global, que ya subió en 0.8 º, o por un nuevo terremoto podría ocurrir un nuevo desprendimiento del nevado y repetirse la tragedia otra vez. “Sabemos qué lugares son vulnerables a la avalancha y ahora ya están poblándose otra vez (...). De caer una nueva avalancha no tendrán tiempo para escapar”. Don Mateo (90) dice que sobrevivió porque estuvo cerca del cementerio y porque tuvo suerte. Los demás, si no se preocupan en prevenir y en tomar conciencia de que los desastres vendrán en cualquier momento, serán golpeados.

Cifras

8.4º tuvo el sismo que golpeó Nazca (Ica). Ocurrió el 24 de agosto de 1942.

Cuatro terremotos ha soportado Lima desde 1940. Además de ese año en el 66, 74 y 93.

2 min. tardó la avalancha en sepultar Yungay en 1970.

Pido la palabra

"Los que dicen que todo se vendría abajo son fatalistas. La ingeniería peruana es buena. Si es que hemos soportado tantos sismos desde 1500 y las casas han aguantado, por qué tendrían que caer ahora”.

Jorge Alva Hurtado

Decano de la facultad de ingeniería civil de la UNI

"Nuestra cultura tiene tal nivel que nos acordamos del desastre cuando nos golpea. Pero tenemos que cambiar ese nivel y eso lo pueden hacer los municipios con capacitación, paciencia y buen humor”.

Mateo Casaverde Río

Meteorólogo y fundador de defensa civil

200 mil casas colapsarían con sismos

peligrosos”, señaló.

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