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Vota en clave Más País

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04/11/2019 20:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras los comicios del 10-N, todo continuará igual si los electores que tienen la llave del cambio no emiten un voto en conciencia para impedir que los dislates del neoliberalismo sigan conduciéndonos al extravío como país, e imponiendo el statu quo de unos pocos en desventaja del interés general

Más allá de la amalgama de siglas las formaciones políticas proclives al neoliberalismo coinciden en defender una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, para que sea este quien desempeñe las competencias que tradicionalmente fueron asumidas por el Estado.

La finalidad no es otra que lograr la supremacía de lo privado sobre lo público para conseguir con ello el enflaquecimiento, cuando no el desmantelamiento puro y duro de la totalidad de los logros sociales de años precedentes. En síntesis, su verdadera intención es aplicar una liberalización que no solo afecte al desenvolvimiento de la actividad económica, sino también y muy especialmente a la política de bienestar social (pensiones, sanidad, cultura empleo, etc.)

Aun cuando para la mayoría de la sociedad el neoliberalismo es una abstracción que nada tiene que ver con ellos, lo cierto es que sin ser asimilado como ideología política, desde su origen la finalidad de su implantación fue modificar en lo sustancial nuestro sistema de vida cambiando al efecto el centro de poder; hasta el extremo de convertirse en la actualidad en la raíz causante de la totalidad de nuestros problemas.

Y eso ocurre aun cuando su resultado revela inequívocamente la ineficacia de su validez y la nulidad de sus postulados, pues a pesar de su estrepitoso fracaso sigue siendo el modelo imperante y contra toda justificación es la ideología que domina las dinámicas de la actividad política, aun cuando además de una ideología anacrónica, el neoliberalismo es un pensamiento fundamentalista de la vida con tendencia perturbadora, que por su carácter excluyente y marcadamente absolutista, resulta totalmente contraproducente para la estabilidad del país y altamente pernicioso para su salud económica y democrática.

Es evidente que la política neoliberal además de atentar contra los derechos fundamentales produce el desplome de los principios democráticos desde el interior del propio sistema, y esa regresión se debe a la abdicación política del Estado frente a las indómitas dinámicas de los mercados.

Y así cuando la creciente complejidad social exige el máximo desarrollo de la esfera pública; contra todo pronóstico se impone la primacía de la economía y de los intereses privados, enaltecidos desde la ficción como fuentes del progreso y crecimiento, un sofisma que sin embargo surte el efectos buscado al achicar la esfera pública y lograr su subordinación a los intereses particulares.

En un contexto dominado por un proyecto neoliberal es totalmente incompatible la continuidad del sistema de servicios sociales y por tanto inconciliable el desarrollo pleno del Estado de bienestar

Por eso los neoliberales toleran la democracia siempre y cuando esta se atenga a las reglas del juego que ellos previamente han dictado, sin que salvo contadas excepciones la mayoría de los partidos políticos hagan nada por remediar tal primacía, extremo que contra sus promesas electorales pone de manifiesto que en un contexto dominado por un proyecto neoliberal es totalmente incompatible la continuidad del sistema de servicios sociales y por tanto inconciliable el desarrollo pleno del Estado de bienestar.

Los perjudiciales efectos del neoliberalismo son te tal impacto que no solo han puesto en peligro de modo directo la estabilidad del conjunto de la sociedad sino también el derecho al futuro de generaciones venideras, de ahí que suponga un contrasentido que prosélitos políticos del credo neoliberal sigan ahora al frente de la función política defendiendo intereses espurios ligados a sus aliados capitalistas, destinando miles de millones de euros de dinero público a salvar a las entidades bancarias copartícipes de la hecatombe, mientras no reparan en reducir el estado social a mínimos al tiempo que escamotean recursos de apoyo al fortalecimiento del tejido empresarial y del empleo.

Vivimos un proceso de radicalización neoliberal sin precedentes, en riesgo de dejar atrás la democracia y convertir el triunfo del fascismo en una posibilidad, eso por lo menos es lo que advierte la actitud de sus adláteres institucionales que sin distingos como portavoces del poder oligárquico se reafirman en defender que no puede haber otra lógica política distinta del neoliberalismo, lo que en sí mismo es atentatorio contra los derechos fundamentales y por tanto contra el orden constituido.

Ante tal amenaza de involución el voto es la única herramienta con la que frenar el paso al neoliberalismo y a las "reformas estructurales" que en propio beneficio llevan repercutiendo«inmisericorde» sobre la masa social, sufragio que sigue en uso porque hasta el momento la ortodoxia económica en su restrictiva visión de la democracia no logró su abolición, aun cuando sabido es que su finalidad última es asfixiar la capacidad de autogobierno de los ciudadanos, pues sobra decir que en su guión todo obstáculo a sus expectativas está llamado a la supresión, ya que aspectos como fraternidad o solidaridad en la que se inscriben los valores democráticos, no tienen cabida en el desarrollo de su deshumanizada orden económica.

Cuando los perniciosos efectos de la crisis del 2007 siguen lastrando en lo sustancial el funcionamiento de nuestra economía, nadie desde la esfera política puede tener la desfachatez de mantener la vigencia del fracasado modelo neoliberal, cuando lo que exige la situación es la implantación de alternativas de superación, y toda oposición a eso debe ser castigada por los electores de tal modo que conduzca a la desaparición de esos partidos satélite, única fórmula efectiva de darle un vuelco a la situación y frenar en seco las políticas de vulneración de los derechos ciudadanos básicos y las libertades fundamentales.


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Galdo Fonte (399 noticias)
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