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Vladimir Putin, enlazar el occidente con el mundo asiático- oriental

21/12/2018 02:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Esa estrategia, radicalmente nueva, comenzó a ser impartida como enseñanza por Thomas P. M. Barnett

Aventis

 

El Imperialismo norteamericano, viene modificando por completo nuestra comprensión sobre la realidad, creando elementos contrarios a la independencia de los pueblos y sus orígenes, teniendo presente el mesianismo y la confrontación de cuarta generación, utilizando los flujos bancarios que genera las centrales bursátiles del mundo controladas por el Banco Mundial, BM, Interamericano de Desarrollo, BID, y las burbujas tecnológicas que administran las monedas digitales.Los derrocamientos sucesivos de Saddam Hussein y de Muammar el-Kadhafi no dieron paso al restablecimiento de la paz, sino que, fueron más crueles y, los gobiernos de ocupación no controlaron el territorio, donde los colaboradores del imperialismo, llegaron a un acuerdo de sumarse para retirarse de Siria, Afganistán, en parte de Irak y Siria para mirar hacia Latinoamérica, a sabiendas que el programa de intervención ya se venía cumpliendo, al poner, por ejemplo, a los militares venezolanos cuidar  el mercado agroalimentario para embullarlos en una corrupción progresiva, a los bolivianos a cuidar los huertos de coca y en Chile y Argentina enjuiciar a Cristina Fernández de Kirchner por objetivos falsos y desplazar a los mapuches de su territorio en la Patagonia para sustraer el Litio y paralizar los muelles de Valparaíso para controlar la mercadería y los peces de mar azul o oceánicos, como salmones, ricos en Omega 3.

Esa estrategia, radicalmente nueva, comenzó a ser impartida como enseñanza por Thomas P. M. Barnett desde el 11 de septiembre de 2001. Fue dada a conocer y se expuso públicamente en marzo de 2003 –o sea justo antes de la guerra contra Irak– en un artículo de la revista estadounidense Esquire, y posteriormente en el libro titulado The Pentagon’s New Map, pero parece tan cruel que nadie ha creído que pudiera llegar a aplicarse.

 

Para el imperialismo se trata de dividir el mundo en dos: una zona estable que goza de los beneficios del sistema y otra zona donde el caos alcanza proporciones tan espantosas que nadie piensa ya en resistir sino sólo en sobrevivir, zona donde las transnacionales pueden extraer las materias primas que necesitan sin rendir cuentas a nadie.

Desde el siglo XVII y la guerra civil británica, Occidente se desarrolló temiendo siempre el surgimiento del caos. Thomas Hobbes enseñó a los pueblos de Occidente a someterse a la «razón de Estado» con tal de evitar el tormento que sería el caos. La noción de caos volvió a aparecer con Leo Strauss, después de la Segunda Guerra Mundial. Ese filósofo, que formó personalmente a numerosas personalidades del Pentágono, pretendía establecer una nueva forma de poder sumiendo una parte del mundo en el infierno.

La experiencia del yihadismo en el Medio Oriente ampliado nos ha mostrado lo que es el caos. Y el islamismo, como protestantismo pentecostal se han instalado en Sudamérica bajo sus distintas versiones de distorsión cristiana, que no es el islam, menos cristianismo, la misión es engañar al pueblo.

Después de haber reaccionado ante los acontecimientos de Deraa –en marzo y abril de 2011– como se esperaba que lo hiciera, utilizando el ejército para enfrentar a los yihadistas de la mezquita al-Omari, el presidente Assad fue el primero en entender lo que estaba sucediendo. En vez de reforzar los poderes de los servicios de seguridad para enfrentar la agresión exterior, Assad puso en manos del pueblo los medios necesarios para defender el país.

Comenzó por levantar el estado de emergencia, disolvió los tribunales de excepción, liberó las comunicaciones vía internet y prohibió a las fuerzas armadas hacer uso de sus armas si con ello ponían en peligro las vidas de personas inocentes.

Esas decisiones, que parecían ir contra la lógica de los hechos, tuvieron importantes consecuencias. Por ejemplo, al ser atacados en la región de Banias, los soldados de un convoy militar, en vez de utilizar sus armas para defenderse, optaron por quedar mutilados bajo las bombas de los atacantes, e incluso morir, antes que disparar y correr el riesgo de herir a los pobladores que los veían dejarse masacrar sin intervenir para evitarlo.

Como tantos otros en aquel momento, yo mismo creí que Assad era un presidente débil con soldados demasiados leales y que Siria iba a ser destruida. Pero, 6 años más tarde, Bachar al-Assad y las fuerza armadas de la República Árabe Siria han ganado la apuesta. Al principio, sus soldados lucharon solos contra la agresión externa. Pero poco a poco cada ciudadano fue implicándose, cada uno desde su puesto, en la defensa del país. Y los que no pudieron o no quisieron resistir, optaron por el exilio. Es cierto que los sirios han sufrido mucho, pero Siria es el único país del mundo, desde la guerra de Vietnam, que ha logrado resistir la agresión militar externa hasta lograr que el imperialismo renunciara por cansancio.

En segundo lugar, ante la invasión del país por un sinnúmero de yihadistas provenientes de todos los países y poblaciones musulmanes, desde Marruecos hasta China, el presidente Assad decidió renunciar a la defensa de una parte del territorio nacional con tal de garantizar la posibilidad de salvar a su pueblo.

Assad, triunfo. Ahora, Vladimir Putin nos sorprende

El Ejército Árabe Sirio se replegó en la «Siria útil», o sea en las ciudades, dejando a los agresores el campo y los desiertos. Mientras tanto el gobierno sirio velaba constantemente por el abastecimiento en alimentos de todas las regiones que controlaba. Contrariamente a lo que se cree en Occidente, el hambre ha afectado sólo las zonas bajo control de los yihadistas y algunas ciudades que se han visto bajo el asedio de esos elementos. Los «rebeldes extranjeros» –y esperamos que los lectores nos disculpen por lo que puede parecer un oxímoron–, con abundante abastecimiento garantizado por las asociaciones «humanitarias» occidentales, utilizaron su propio control sobre la distribución de alimentos para someter poblaciones enteras imponiéndoles un régimen de hambre. El pueblo sirio comprobó por sí mismo que era el Estado sirio, la República Árabe Siria, quien le garantizaba alimentación y protección, no los yihadistas.

 

El tercer factor es que el presidente Assad explicó, en un discurso que pronunció el 12 de diciembre de 2012, de qué manera esperaba restablecer la unidad política de Siria. Resaltó específicamente la necesidad de redactar una nueva Constitución y de someterla a la aprobación del pueblo por mayoría calificada, para realizar después una elección democrática de la totalidad de los responsables de las instituciones, incluyendo –por supuesto– al presidente.

En aquel momento, los occidentales se burlaron de la decisión del presidente Assad de convocar a elecciones en medio de la guerra. Hoy en día, todos los diplomáticos implicados en la resolución del conflicto, incluyendo a los de la ONU, respaldan el plan Assad.

Vladimir,   jugo con los pensamientos de los viejos jerarcas políticos y la revisión documental de hechos históricos para reconstruir la diplomacia Rusia y su Canciller logró el trabajo, sumarse a las fuerzas del contrario para  aislar los focos de perturbación dentro de los pueblos que integran a Moscú, las parroquias, comunidades y Gulags y anulo las zonas de conflictos,   logró romper con el pensamiento de Barnett y, lo que pensaban sus predecesores, reside en que Barnett piensa que no hay que desatar guerras contra tal o más cual país por razones políticas sino contra regiones enteras del mundo porque no están integradas al sistema económico global. Por supuesto, siempre habrá que empezar por un país en particular, pero se hará favoreciendo la extensión del conflicto, hasta destruirlo todo… como en el Medio Oriente ampliado (o Gran Medio Oriente). En este momento sigue la guerra, incluso con despliegue de blindados, tanto en Túnez, Libia, Egipto (en el Sinaí), Palestina, Líbano (en Ain el-Helue y Ras Baalbeck), como en Siria, Irak, Arabia Saudita (en la ciudad de Qatif), Bahréin, Yemen, Turquía (en Diyarbakir) y Afganistán.

A Putin, se le presento otra situación diplomática, ver hacia Occidente, la actitud de Daniel Ortega. Nicaragua, y Nicolás Máduro Moros, Venezuela, desbarraron la línea de lucha ideológica y fueron infiltrados para crear caos y mucho pueblo ha muerto, creando zonas de incertidumbre, como es el caso de Lula Da Silva, cuya relación con grupos homogéneos en el área de construcción y mercantil ha puesto en duda el pensamiento filosófico socialista y de emancipación social, trayendo la muerte abrupta de más de quinientos, 500, dirigentes campesinos y vecinales.

Hay que leer los últimos discursos de Pablo Iglesias, Serrano Macilla Alfredo y José Luis Zapatero. Momentos. He dicho en un artículo que no somos persas y Daniel Ortega y Nicolás Maduro Moros, deben enviar a los oficiales a los cuarteles y entregarles el mercado agroindustrial a los civiles. He allí un meollo del problema. Una familia venezolana no puede pasar de un Estado a otro en su misma tierra, porque algo debe dejar en las alcabalas móviles colocadas a lo largo del territorio nacional. En mi parroquia fui a comprar a las tres de la tarde en una casa comunal, alimentos traídos por unos andinos y un comprador le dijo al camionero que trajese papelón, el amigo andino dijo que está prohibido y la GNB no los permite, porque son encarcelados y el rubro alimenticio no puede traficar libremente, pueden ser juzgado de dos a seis años de prisión. Es la corrupción e impunidad, de Carabobo a los Andes, hay casi ciento y veinte cuatro alcabalas, siendo la más fuerte las ubicadas en el Estado Lara, donde su gobernadora estuvo muy cerca del presidente Nicolás Maduro, quien es saboteado por militares y bachaqueros.

Los latinos, somos un género de la caña de azúcar, bananas y el maíz, alimentos primarios de los Aztecas, Incas y Mayas.

En Venezuela, no se vive un proceso revolucionario, Putin lo sabe y el gobierno de La Habana también. De allí sus palabras.

Para Barnett, sin embargo, habría que hacer retroceder a la era del Caos no sólo a los pueblos que oponen resistencia sino a todos los países que no han alcanzado cierto nivel de vida. Y cuando estén sumidos en el Caos… habrá que mantenerlos en él.

La influencia de los seguidores de Leo Strauss ha disminuido en el Pentágono después del fallecimiento de Andrew Marshall, creador del «giro hacia Asia».

Es por eso que la estrategia neoimperialista de Barnett tendrá que apoyarse obligatoriamente en ciertos elementos de la retórica de Bernard Lewis y de Samuel Huntington, la «guerra de civilizaciones» . Pero como será imposible justificar que permanezcamos indiferentes ante las desgracias de los pueblos de los países condenados a ser parte del “tanque” de recursos naturales, habrá que convencernos de que nuestras civilizaciones son incompatibles.

 

Es el momento que nuestro presidente Moros, escuche a Vladimir Putin y proceda a sacar el Estado Mayor conjunto o, hacer una revisión de ello, por el bien del proyecto bolivariano. De lo contrario, la pérdida de la revolución estará cerca de nuestros ojos.

Para el imperialismo se trata de dividir el mundo en dos: una zona estable que goza de los beneficios del sistema y otra zona donde el caos alcanza proporciones tan espantosas


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Emiro Vera Suárez (969 noticias)
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