Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Internacionales escriba una noticia?

Vivirán en las entrañas del yacimiento

25/08/2010 12:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras sobrevivir al colapso de la mina San José, los 33 trabajadores atrapados desde hace 20 días afrontan el desafío de aguantar, quizás durante los próximos cuatro meses, las sofocantes entrañas del yacimiento, a 700 metros de profundidad. Desde el día del accidente, el jefe de turno Luis Urzúa asumió el liderazgo de sus otros 32 colegas atrapados y tras la disipación del polvo provocado por el desastre, organizó la vida de sus compañeros para que asumieran las tareas mínimas de supervivencia. Con las escasas provisiones y agua que existían en el refugio de la mina, ubicado a 700 metros de profundidad, los obreros debieron soportar estoicos los 17 días que demoró a las brigadas de rescate tomar contacto con los atrapados a través de una sonda. El primer contacto, en efecto, se logró el domingo pasado, cuando una de las sondas que perforaba el yacimiento en busca de vida rompió el techo del refugio donde se encontraban los 33 mineros, quienes reafirmaron con ello su esperanza de que ya no estaban solos. Hasta ese momento, sólo la esperanza los mantenía en pie, viviendo en un reducido refugio de 20 metros cuadrados, sofocados bajo una temperatura de 36 grados en promedio y una humedad que mojaba sus ropas, similar a la que existe en el Caribe. En la oscuridad total, que apenas lograron disipar utilizando las baterías de vehículos estacionados en el área, las víctimas de uno de los mayores accidentes mineros del país escogieron lugares para pernoctar. Con la organización que caracteriza a los trabajadores mineros, estos 33 hombres organizaron el descanso por turnos, mientras otros esperaban alguna señal de rescate o para alertar sobre el peligro de nuevos derrumbes, luego del colapso de la montaña el 5 de agosto. El refugio, donde había agua y comida sólo para tres días, no tenía suficiente ventilación por lo que se eligieron otros lugares para permanecer y con las herramientas que disponían buscaron nuevas fuentes de agua. En las primeras 48 horas tras el colapso del pique, los mineros intentaron huir por el ducto de ventilación, que estaba inicialmente sin bloqueo, pero no encontraron las escalas reglamentarias, por lo cual tuvieron que desechar esa opción. Para los atrapados se impuso entonces una rutina de sobrevivencia y de administración del esfuerzo físico, en un sofocante ambiente de humedad y calor, sufriendo el hambre y la deshidratación. Apenas viéndose las caras, los mineros se mantuvieron unidos en una zona de 20 metros cuadrados para descansar, mientras dispusieron zonas de una galería que va del taller mecánico y el refugio para comer, circular y evacuar sus necesidades fisiológicas básicas. Las cuadrillas organizadas por los 33 mineros asumieron tareas diversas, como realizar labores de limpieza de ductos, arreglos eléctricos, de mantenimiento de los tres vehículos que están en el lugar y una medición topográfica para facilitar su rescate. La víspera, las autoridades solicitaron a los mineros, mediante los ductos de comunicación que establecieron, hacer un mapa con el fin de diseñar un plano de uso del suelo, para dejar un área para el descanso, otra para trabajar y la tercera para botar los desechos. Las brigadas también les enviaron a través de las “palomas”, tubos de plástico que se transportan en el sondaje, diversos artículos de primera necesidad, incluidos artefactos médicos como termómetro, una máquina para tomar la presión y un kit de exámenes de orina. Su primer bocado, llegado desde la superficie, fue una sopa con sabor a chocolate que los 33 mineros atrapados bebieron a sorbos cada seis horas, mientras se prepara una dieta especial para cada uno, para su recuperación física. Durante sus días de soledad, los mineros ingirieron en cada jornada, una ración de media galleta, dos cucharadas de jurel en conserva, media taza de leche, algunos trocitos pequeños de duraznos en conserva, y agua también en dosis medidas. De acuerdo a la información proporcionada por los mineros, tras 19 días de encierro tienen en la actualidad unos 10 kilogramos menos de peso cada uno. Ahora, en el periodo que se extienda hasta el día del rescate, los mineros tendrán nuevas tareas, como utilizar el material que remueva la maquina perforadora para rellenar las zonas de riesgo en el interior de la mina o para cubrir la zona destinada a los desechos.


Sobre esta noticia

Autor:
Internacionales (44072 noticias)
Visitas:
4474
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.