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Vivir bajo tierra

18/02/2019 09:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Juan José Ramos Melo @JuanjoRamosEco

Bajo el suelo volcánico de nuestras islas existe una red de canales y cuevas donde habitan una serie de animales únicos en el planeta. Un medio prácticamente desconocido en el que constantemente se descubren nuevas especies, algunas de ellas con increíbles adaptaciones a estos inhóspitos lugares. Cangrejos incoloros, cucarachas ciegas, arañas de largas patas y escarabajos de prolongadas antenas son algunos de los habitantes más peculiares. Además, son espacios privilegiados para el estudio de restos de animales que ya se extinguieron de nuestras islas. Los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, la Cueva del Viento o la Cueva del Llano son algunas de las más conocidas; lugares con una belleza única y con un alto grado de fragilidad frente a la actividad humana.

Los tubos volcánicos se forman durante erupciones de larga duración, con lavas muy fluidas y calientes. En las zonas de pendiente la lava líquida, al entrar en contacto con el aire, se va enfriando y solidificado en el exterior, mientras que en su interior sigue fluyendo a gran temperatura. Este efecto va formando una especie de tubo que evacua la lava líquida del interior. Al terminar la erupción quedan cuevas de varios kilómetros de largo aisladas del exterior, que en ocasiones llegan hasta el mar.

Dentro de los tubos existe una oscuridad total, humedad muy alta y temperaturas con pocas fluctuaciones, junto con una quietud casi absoluta. Sin luz, no hay plantas verdes ni producción de materia orgánica, por lo que el escaso alimento de los seres que allí habitan llega del exterior. Normalmente son raíces que penetran por el techo a través de las grietas, animales que entran accidentalmente a la cavidad o arrastres del agua que se filtra por el terreno.

Con el paso del tiempo, la erosión actúa y en algunos puntos el techo se desploma, formando auténticas ventanas, denominadas jameos, que dejan al descubierto el interior del tubo volcánico. Alteran la tranquilidad de la cueva, pero facilitan la conexión con el medio natural exterior y la llegada de alimento.

A través de los jameos y las bocas naturales han ido llegando diferentes especies de fauna. Algunas de ellas han evolucionado con el paso del tiempo, diferenciándose de sus congéneres de la superficie. Adaptaciones como la pérdida de visión o la ausencia total de ojos, la carencia de pigmentación, el desarrollo de extremidades muy largas y altamente sensitivas son algunas de las más comunes entre la fauna troglodita. Buena parte de estas especies han adaptado su dieta, especializándose en el consumo de detritus orgánicos, además de su ciclo de vida y reproducción, poniendo menos huevos, pero con mayores reservas de alimento para garantizar el éxito de las crías. Todas estas adaptaciones obedecen al correspondiente ahorro de energía, prescindiendo de órganos innecesarios y gasto superfluo en este mundo oscuro.

El reciente estudio de los tubos volcánicos de Canarias no solo ha desvelado la existencia de más de 250 especies exclusivas de este medio, sino incluso de especies únicas de cuevas concretas, como el opilión de la Cueva del Llano, en Fuerteventura.

De los habitantes del medio cavernícola de nuestras islas, tal vez la especie más conocida es el jameíto, un pequeño cangrejo ciego de coloración blancuzca, exclusivo del subsuelo de Lanzarote y catalogado como en peligro de extinción. El jameíto es un auténtico símbolo animal de la Isla de los Volcanes y fascinó al mismísimo César Manrique, quien lo inmortalizó en varias de sus obras.

Las cuevas y tubos volcánicos de las islas más altas sirven como refugio para algunas especies de murciélagos, como el murciélago orejudo canario, un endemismo del norte de África y Canarias. Además, aves nocturnas como la lechuza común y el búho chico las usan como refugio para descansar durante el día, e incluso como lugar donde ubicar sus nidos durante las épocas de cría.

El estudio de los tubos volcánicos aporta además importante información de nuestro pasado más reciente. Son auténticas trampas mortales: durante el paso del tiempo miles de animales se han visto atrapados en su interior hasta morir desesperados. Hoy en día encontramos sus huesos, como testigos de su presencia. Estos restos han permitido el descubrimiento de especies extintas como el escribano patilargo, la codorniz gomera o el lagarto y la rata gigantes, todas ellas exclusivas de nuestras islas.

En la actualidad existen algunos tubos volcánicos adaptados para la visita de turistas y curiosos como la Cueva del Viento, en Icod de los Vinos, con un estricto cupo de visitas diarias con el objeto de conservar este frágil ecosistema; y los Jameos del Agua, en Lanzarote, donde el artista César Manrique diseñó un espacio que combina arte y medio ambiente.


Sobre esta noticia

Autor:
Sixtojavier (1170 noticias)
Fuente:
revistabinter.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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