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El virus mató al neoliberalismo

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18/05/2020 15:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La crisis del corona virus nos obliga a reflexionar, a redefinir el modelo de sociedad en la que queremos vivir y, en todo caso, luchar contra la desigualdad para impedir que otros puedan valerse de la situación en su intento de dar continuidad al degradante modelo neoliberal

El impacto generado por la entrada en escena de Covid-19 superará con creces los efectos del trance vivido en el 2008, toda vez que su repercusión se perfila similar a la de 1929, por tratarse de una pandemia incontrolada que traerá consecuencias catastróficas a la economía y mayor desigualdad y pobreza.

La dureza de sus efectos hace imposible su erradicación en el corto medio plazo y ello obedece en gran medida al dominio generalizado del neoliberalismo que en aplicación a su doctrina hizo que primase el lucro sobre cualquier otro aspecto, no dudando en reducir el gasto público y aplicar recortes indebidos en los sistemas de salud; generando con ello un estándar económico injusto y adversas condiciones de vida, aspectos que en su conjunto crearon entornos apropiados para acentuar la vulnerabilidad de una mayoría de la población cuyas determinantes sociales les sitúan en riesgo preferente ante la actual pandemia

La utilización del dogma neoliberal fue totalmente contraproducente para la mayoría social, pues la aplicación de su recetario les imposibilitó controlar su propio destino dada la total ausencia de virtudes solidarias de esa doctrina precursora del dogma del déficit mínimo, que vio desmoronar su ficticia prosperidad con la llegada del coronavirus.

Pero lejos de claudicar en su empeño el neoliberalismo se empeña en defender su continuidad, eso al menos es lo que viene a indicar la actitud de sus subordinados en la vieja Europa, muy especialmente Berlín, que a pesar que la pandemia aceleró el cambio hacia un nuevo orden global, hacia una economía mucho más intervenida por lo público, insisten en preservar las hipotéticas bondades del sistema, a pesar que las consecuencias de estos 40 años de estafa económica mundial son devastadoras, pues los ingresos y la riqueza destilaron hacia arriba, en vez de fluir hacia abajo, es decir, sus efectos han acaudalado a los más ricos y adjudicado mayor poder a las corporaciones financiera y monopolios .sin poner límites a la acumulación de riqueza para reducir las desigualdades.

No hay duda alguna que los efectos de la pandemia del coronavirus han puesto punto final la economía global y por tanto al neoliberalismo, y ante la nueva tesitura es obligada la intervención de los gobiernos no tan solo en los mercados, sino igualmente en todo lo relativo a la economía real como única solución para evitar que la situación derive hacia un desastre al estilo de los años treinta, extremo que exige generar un entorno macroeconómico e institucional que además de garantizar la estabilidad reduzca la recesión actual e intensifique el crecimiento inclusivo.

El neoliberalismo además de una ideología económica, es un pensamiento fundamentalista de la vida con tendencia perturbadora, que por su carácter excluyente y marcadamente absolutista

Un cambio de versión en la política económica que se trasforme a la vez en el punto de inflexión y marque el final del período 1980-2020 que caracterizó un desenfreno capitalista sin precedentes, utilizando la falacia de la capacidad del mercado para organizar el mundo, sin necesitarse una intervención pública; un silogismo que en los tiempos que corren tiene imposible argumentación de defensa.

Si en el 2008 la caída de Lehman Brothers puso de manifiesto la quiebra existentes en el sistema financiero, la propagación en el 2020 del covid 19 hizo lo propio con la fractura del sistema neoliberal, en lo concerniente a todos aquellos aspectos relacionados con nuestras sociedad y nuestras vidas; hasta el extremo de hacer saltar las contradicciones cuando para combatir los efectos de la pandemia se tiró de la intervención del Estado contra la proclamada eficiencia de lo privado que ensalzaba al neoliberalismo como remedio, pues al parecer cuando las cosas se ponen crudas la herramienta apropiada a utilizar ya no es el mercado sino el aparato gubernamental el único dispuesto a librar y reordenar los recursos necesarios en favor que quien más lo precisa.

Ahora que de la noche a la mañana los defensores a ultranza de las tesis neoliberales coinciden con el resto de la sociedad en derrotar al virus, que nadie piense que obró un cambio de actitud en su comportamiento, pues la realidad es que recurren a ese Estado que asiduamente rehúsan por pura sordidez, ya que a diferencia de otros aspectos que no les afectan en este caso sienten que los efectos del virus representa un peligro real que amenaza su bienestar e integridad sin que la aplicación de su dogma político lo pueda remediar

Argumento sobrado para echar por tierra la extendida idea que tiene esta gente de hacer negocio con cualquier cosa, pues ante esta eventualidad no ha de caber la mínima duda que esos servicios públicos que nos salvan de un fatal desenlace, además de estar disponibles gratuitamente para quien los necesite no deben estar sujetos en modo alguno a una cuenta de resultados.


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