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Las virtuales aguas Canarias

29/12/2010 00:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Escrito por Ramón Moreno Castilla

Como yo soy tan sensible al tema de las “aguas canarias”, no puedo pasar por alto el inverosímil pronunciamiento del Congreso de los Diputados español, al aprobar la proposición de ley de CC para, ¡ilegalmente!, “delimitar las aguas del Archipiélago”. Lo que constituye, no solo un canallesco engaño masivo y una intolerable tomadura de pelo al pueblo canario, ¡insisto!; sino un ¡monumental brindis, no al Sol, sino a todo el sistema solar! Ya que, en cualquier caso, se trata de una cuestión meramente semántica, de una pretendida nomenclatura de las aguas interinsulares; carente de todo rigor jurídico, y sin repercusión internacional alguna. Ni para ampliar la superficie de Canarias y recibir más fondos del Espado español (¡que ilusos!), ni para tener, en absoluto, la jurisdicción canaria de esos espacios marítimos; digan lo que digan, esos mentirosos compulsivos de Coalición Canaria.

Por tanto, y con el Derecho Internacional Marítimo en la mano, me dispongo a rebatir, punto por punto, todas las falacias vertidas sobre el particular en el artículo del señor Ríos junior, don Fernando, titulado: “Aguas Canarias”, publicado en EL DÍA el pasado domingo 12 de diciembre[1]; ¡que no hay por donde cogerlo!, tal es el cúmulo de patrañas que contiene el mismo! Un incomestible “sofrito”, en el que este señor repite, con un cinismo y una cara dura impresionantes, los falsos argumentos de otras ocasiones poniendo ejemplos erróneos, y aludiendo a situaciones ficticias distintas a las de Canarias. ¡¡Que sigue siendo, todavía, una insostenible colonia española en África!!

De ahí, que para cualquier canario con sentido común, resulte inconcebible que todo un abogado, profesor asociado de la Facultad de Derecho de la ULL, y al que se le suponen sólidos conocimientos sobre la materia, ¡sea capaz de sostener tanta cantidad de disparates juntos! Y para colmo, el señor Ríos reconoce, implícitamente, la denigrante y sumisa obediencia de la “nacionalista” CC a España, cuando recuerda que “la cuestión del reconocimiento de las aguas archipelágicas ya se planteó en el Estatuto de Autonomía en la reforma de 1996, aunque por presiones de Madrid desapareció del texto final”. ¡¡Qué vergüenza!!

Una de las paridas, entre otras, del indocumentado profesor, es cuando dice: “Ahora es el momento de reconocer definitivamente que las aguas son territorio de Canarias a través del criterio de líneas de base rectas, que configurarían un perímetro archipelágico a partir del cual fijar la anchura de los distintos espacios (dentro del perímetro, aguas canarias y, hacia el exterior, mar territorial y zona económica exclusiva)”. ¿Pero qué está diciendo este iluminado? ¡¡El señor Ríos miente descaradamente!! Y además, agrede alevosamente la inteligencia de los que hemos estudiado a fondo el Derecho del Mar, rama del Derecho Internacional Público, que nos sentimos agraviados. Por ello, lo voy a poner en evidencia ante todo el pueblo canario, refutando todas sus inadmisibles elucubraciones que, en todo caso, ¡tendrá que demostrar!

En primer lugar, las “líneas de base rectas” se trazan para obviar las concavidades de las costas y, desde ahí, medir los diferentes espacios marítimos que procedan. Como, en caso de los Estados ribereños, la anchura del Mar Territorial de 12 millas (de soberanía de los Estados), la Zona Contigüa de otras 12 millas más, y las restantes 176 millas que completan las 200 millas de Zona Económica Exclusiva, en las que están incluidos los dos espacios anteriores. Lo aprobado en la engañosa proposición de ley, que este señor defiende, a sabiendas de que es legalmente imposible su implementación (¡lo que es peor aun!); significa pretender aplicarle a Canarias, de forma subrepticia, reitero, el “principio Archipelágico” exclusivo y potestativo de los Archipiélagos ya constituidos en Estados soberanos, y que fue consagrado en la Convención de Jamaica de 1982. Dado que, y esto debería saberlo ese aprendiz de brujo, ni para las anteriores Conferencias de Ginebra de 1958 y 1960, ni para el derecho consuetudinario anterior, el concepto de archipiélago existía jurídicamente. ¿Acaso piensa el señor Ríos, que por citar a varios catedráticos de Derecho Internacional son más creíbles sus peregrinos argumentos?

Cuando hace una mención retórica a la figura geográfica, ¡que no jurídica!, de los llamados “Estados mixtos”, formados por territorio continental e insular, el señor Ríos ignora que el único Archipiélago de Estado que tiene España es Baleares; que si está situado en el mismo continente que la nación a la que pertenece. Lo que, obviamente, no ocurre en el caso flagrante de Canarias, “archipiélago costero”, situado en el continente africano, a escasos 96 Km. del Estado marroquí. Que, lógicamente, es un archipiélago, por constituir un conjunto de Islas, pero que sigue siendo un “territorio de ultramar” (RUP), bajo “soberanía política” española. O sea, ¡¡una decimonónica colonia, que la legalidad internacional ya no ampara en pleno siglo XXI; y ahí está, el mandato descolonizador de Naciones Unidas!!

Y como quiera que ya me he pronunciado sobre ese particular, emplazo al señor Ríos a documentarse concienzudamente leyendo mis artículos: “Falsas Expectativas” (I y II), “Ejemplos Erróneos” (I y II) y “Equivocación tras Equivocación[2], que encontrará en el periódico digital, www.elguanche.net , (con la firma de…). En ellos refutaba, rigurosa y categóricamente, los aspectos jurídicos que hacían referencia al Derecho Internacional Marítimo de la Sentencia dictada en 2008 por la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo español, ¡que no es competente en la materia!; como consecuencia de un pleito entre Telefónica y el Estado español, a propósito del tendido de un cable submarino de comunicaciones entre Gran Canaria y Tenerife. Sentencia a la que también hacia referencia en mi artículo, “Derecho Marítimo Vs Opinadores”, publicado en este diario, el domingo 21 de noviembre pasado, como réplica a un colega de universidad del señor Ríos, el profesor Romero Pi; que, como éste, se aventuró a navegar por aguas turbulentas sin salvavidas. Léase, sin tener ni la menor idea de lo que decía, y plagiando anteriores escritos míos, sin el menor rubor.

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Pero la guinda a su esperpéntico artículo, la pone el señor Ríos cuando afirma, “que es perfectamente posible que dichos Estados mixtos, si lo estiman oportuno, desarrollen esta práctica (se refiere a la delimitación de las “aguas archipelágicas”) que, al no existir una prohibición expresa en la Convención, no es contra legem. ¿No sabe este despistado letrado que, en Derecho, la no prohibición taxativa de una norma no habilita, expresamente, la aplicación de la misma? ¿Pero qué subterfugio jurídico es ese? ¿De verdad que el señor Ríos es abogado y profesor universitario? ¿Seguro?

Y como falaz argumentación a lo anterior, el señor Ríos recurre, de nuevo, a ejemplos erróneos, tergiversando la realidad, al citar Estados que, según él, han delimitado supuestamente las aguas de sus Archipiélagos: caso de Australia, en las Islas Houtman; Dinamarca, en la Islas Feroe; Noruega en las Islas Spitzberg; o Ecuador, en las Islas Galápagos. Cuando en realidad, lo que han hecho esos Estados es proceder al trazado de las “líneas de base rectas” de sus Archipiélagos. Como muy bien explica, con todo detalle, el eminente jurista español, José-Manuel Lacleta Muñoz, en un documento de 24 páginas titulado: “Las aguas del Archipiélago canario en el derecho internacional actualmente vigente”, publicado por el prestigioso Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Y al que, por cierto, tuve que rebatir algunos aspectos jurídicos de su exposición, en una serie de 26 artículos con el título monográfico de: “El Derecho Marítimo según Lacleta”, publicados entre julio y octubre de 2005, en el tristemente desaparecido periódico, La Gaceta de Canarias; y en los que podrá ilustrarse igualmente el señor Ríos, recurriendo al citado periódico digital.

Con respecto a la manipulación que hace el señor Ríos al poner a los “Archipiélagos oceánicos”, Madeira y Azores, como ejemplos paradigmáticos de “Archipiélagos de Estado” que ya tienen delimitadas sus Zonas Económicas Exclusivas, ¡son falsos, de toda falsedad!, porque esos archipiélagos no tienen ZEE propia. En efecto: cuando el Estado portugués proclamó su Zona Económica Exclusiva mediante el Decreto-Ley Nº 19 de 1 de junio de 1978 (¡cinco meses después de que España hiciera lo propio con la fantasmagórica Ley 15/78 de 20 de febrero sobre ZEE española, que sigue sin desarrollarse!), estableció tres Sub Zonas de su ZEE: la Sub Zona 1, que corresponde a la parte continental; la Sub Zona 2, que corresponde a Madeira; y la Sub Zona 3, que corresponde a Azores. El problema que se plantea es que, Portugal, al anexionarse unilateralmente las Islas Salvajes, más cerca de Canarias que de Madeira, incluyéndolas en la Región de Pesca madeirense, está conculcando flagrantemente el Artículo 121.3 de la Parte VIII, Régimen de las Islas, del vigente Convenio del Mar.

Con la particularidad de que esas Sub Zonas, tanto la de Azores como la de Madeira (ésta en menor medida) no se solapan con los espacios marítimos de otros Estados, como es el caso de Canarias, con aguas adyacentes con Marruecos; y el agravante añadido de que, excepto La Palma y El Hierro, el resto del Archipiélago canario está dentro de la Zona Económica Exclusiva marroquí. ¡¡Ese es el verdadero nudo gordiano de la cuestión!! ¿Es que el señor Ríos no repara en esa “Espada de Damocles” suspendida sobre los intereses canarios? ¿Cómo trazamos la mediana con Marruecos, si Canarias no es aún un Estado Archipelágico, sujeto de Derecho Internacional? ¿Es que el señor Ríos cree que España puede establecerla por su cuenta? ¿De qué forma?

Y cuando, por último, el señor Ríos apela, como otros visionarios, al socorrido Artículo 305 de la Parte XVII, Disposiciones Finales, del mencionado Estatuto Jurídico del Mar, sigue confundiendo los textos legales al afirmar, demagógicamente, que “Canarias podría ser considerada un territorio con plena autonomía interna (epígrafe “e” del mencionado artículo)[3] lo que nos equipararía a los Estados Archipelágicos”. ¡Pero lo que no explica el señor Ríos, ocultándolo astutamente, es que en ese hipotético escenario tiene que ver la ONU! Por ello, remito de nuevo al señor Ríos a estudiar bien mis artículos: “¿Pero cuáles aguas canarias?, y “Territorio, aguas, y espacio aéreo”, publicados los días 14 y 28 de octubre pasado, respectivamente, este mismo medio, como reiteradas contestaciones al colega columnista, Infante Burgos, que también se adentró mar adentro, sin flotador, y fue arrastrado por una tempestuosa marejada.

Y termino con una pregunta, ciertamente capciosa, al atrevido señor Ríos: ¿Es que su juramento ético y su código deontológico no le disuaden de engañar miserablemente al pueblo canario? ¿Cómo es eso?

¡¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo para todos!!

rmorenocastilla@hotmail.com

Canarias, jueves, 23 de diciembre de 2010

[1]Aguas Canarias

[2] Ejemplos erróneos (y II) Ejemplos erróneos (I) Falsas expectativas (y II) Falsas expectativas (I)

Equivocación tras equivocación


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Autor:
Deadmencey (129 noticias)
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