Violencia
La violencia contra las mujeres, no es fenómeno de nuestro tiempo pese a contabilizar sus muertes por paquetes anuales. Tampoco ocurre solamente en el recinto del hogar o entre una pareja. La violencia, en general, alcanza cotas diarias que nos cuesta llegar a entender.
Las víctimas, siempre son personas frágiles en su estructura social. Los Son, principalmente, personas que, en anterior etapa de su vida, han carecido de afecto y les ha crecido la necesidad de tener un entorno “familiar” “acogedor” “protector”.
Pese a la TRAMPA (la apariencia de generoso cariño), y pese a la objetividad de distinguir la concurrencia existente entre la violencia esgrimida contra mujeres, niños o ancianos, pocas pautas parece existan de investigar la coincidencia que en los tres grupos se dan.
Cuando somos mujeres, la base de la violencia es el sentimiento de superioridad que, el maltrato, otorga al violento. Las mujeres somos infravaloradas, ninguneadas.
En la vida del violento, hay marcado servilismo a tercero/a
Cuando son los niños, la base de la violencia, es el sentimiento de superioridad que, el maltrato inferido, otorga al violento. Los niños no tienen valor defendible en la sociedad y la “defensa”, se atribuye a sus padres sin adentrarse en valorar la idoneidad o no de tal entorno.
En la vida del violento, hay marcado servilismo a tercero/a
Cuando son los ancianos, la base de la violencia es el sentimiento de supervivencia que, el maltrato, otorga al soslayado violento. Los ancianos no pueden optar por su autodefensa, por su derecho jurídico y, en el caso de que alguien lo intente, la justicia es TAN LENTA que da tiempo a la muerte del amparable.
En la vida de estos violentos, hay marcado servilismo a terceros/as que, de una parte son intereses económicos y de otra, son intereses políticos y jurídicos.
La violencia contra las mujeres es un pico de iceberg que el calor de la lucha, ha traído a flote de la opinión pública. Quienes nacimos en la época de la postguerra, bien pudimos ser testigo de locuras, suicidios, y muertes declaradas “naturales” por quienes aceptaban tales sucesos como “normales”.
Las víctimas, siempre son personas frágiles en su estructura social. Han carecido de afecto y les ha crecido la necesidad de tener un entorno “familiar” “acogedor” “protector”
Todos los violentos de estos grupos, tienen las mismas características y, los cambios que entre sí, intervengan, son signos identificativos que no afectan al fondo común de tales grupos.
Los violentos siempre creen que son muy buenos. Que quieren mucho, que protegen. Que lo dan todo. Ellos, obedecen y se doblegan. Ellos trabajan tanto como les pide en su trabajo. Ellos son quienes trabajan y proveen al sostenimiento del maltratado. Ellos nunca se rebelan. Ellos tienen que “obligar a su familia a ser ejemplar”…
Las mujeres tienen que obedecer al marido, doblegarse a sus exigencias, ser fieles, mejor calladas, así mismo, recatadas (llevar una falda vaquera estrecha dio pie a un juez para calificarla de “indecente”.
La mujer sometida siempre será perfecta transmisora de los odios, los racismos, los sometimientos, las desigualdades etc. “Valores” que imprimen siempre a las víctimas: la autodestrucción.
Los niños, tienen que ser obedientes, hacer todo lo que se les dice, sacar buenas notas, callar si ven a sus padres pelear.
Los ancianos no pueden ser ni lo uno ni lo otro… quedan absolutamente en manos de quienes les cuidan, les tutelan, les abandonan…
¿Qué hay tras estos grupos de violencia?
No es difícil averiguarlo si ahondamos en la historia que nos precede.
Es, en nuestro tiempo, que hemos conocido un descenso en estas actitudes y sucesos; pero tales “icebergs” continúan navegando y coexistiendo en nuestra sociedad con mucha y sólida profundidad.
En los tiempos de ciertos reyes, se llamó absolutismo. En los tiempos de la iglesia, inquisición. No podemos olvidar los estatus del esclavismo. Más próximo, se llamó fascismo, nazismo, terratenientes con sus criados (y derecho de pernada) y, los dictadores, con una exhaustiva organización nacional, sellaron e implantaron en las mentes, las “profundas razones” del machismo que nos legaron.
Es duro y difícil desandar lo marcado en las mentes y en las formas de organizar un estado, una localidad, un hogar, una persona… muy afianzado con tradiciones y con literatura que se ha remarcado y potenciado cuyas costumbres, pasean por los conductos “subterráneos” de la jerárquica y eminente sociedad.
Es en nuestro tiempo que conocemos las palabras “individual”, “respeto”, “independencia”, “derecho”, “igualdad”, niño, mujer, anciano, pobre, indefensión… etc. Pero nuestro tiempo no es eterno y, depende de quienes hoy vivimos, que el mañana, consiga lo que hoy aún, no podemos tener:
La violencia, en general, alcanza cotas diarias que nos cuesta llegar a entender
Una hoja de noticias, limpia de sucesos de muertes violentas.

Añade tu comentario
Comentarios de Violencia
Sobre esta noticia
Autor: Elia Cristi (8 noticias)
Fuente:
Visitas de esta noticia: 420
Tipo: Opinión
Esta noticia se publica con licencia: Copyright autor
- 1Rechaza IFE solicitud de #YoSoy132 de cadena nacional para debate
- 2¿Cómo puedo calcular el espacio que necesito en bodegas en renta?
- 3Libertad con cargos para los dos detenidos por ocupar la Conselleria de Educación en Baleares
- 4Dispuestos partidos a firmar pacto de civilidad en el DF
- 5El Aguinaldo En Peligro
-
1Una anda con los niños en el corazón por todas partes [+ fotos]
-
2No es difamación lamar a alguien "gay" (homosexual, lesbiana o bisexual) sentencia corte de N.Y.
-
3El derecho a una infancia feliz
-
4La baronesa: "Sólo soy millonaria en cuadros"
-
5El exorcista de Santa Sede: "Emanuela Orlandi fue esclava sexual en el Vaticano"
-
6Encuentro con la sanación del alma; la muerte









