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Videojuegos de Transformers

03/11/2010 17:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¡Ay, los Transformers tío, qué recuerdos! Si, si, eso de ensalzar cualquier película o serie de los 80 por el mero hecho de ser antigua está muy bien, pero a veces hay más de lo que los ojos ven (qué bien traído). Los muñequitos de Hasbro/Takara han dado de sí muchísimo a lo largo de su dilatada existencia más allá de las líneas de juguetes, ya que, además de esas fallas valencianas cibernéticas que son las películas del Michael Bay, se han producido hasta ahora nada menos que 13 series de televisión. A su vez, y como siempre pasa con estas cosas, de todo este entramado sacacuartos han salido un buen puñado de videojuegos. Demos un paseo por todos ellos a ritmo de Stan Bush.

"Hase sientos de años, en el planeta Sibertón… "

La serie madre, como todo ajeno debe saber, es la llamada Generación 1, una coproducción japo-americana que narra las idas y venidas de los Autobots y los Decepticons en su eterna liada a mamporros, llevándole su marimorena al planeta tierra, donde se disputan la obtención de un mineral llamado energón que les sirve para cargar sus móviles y netbooks. Basándose en ella y de la mano de Activision surgió el primer videojuego de la franquicia para ordenadores de 8 bits, en concreto para Commodore 64. The Transformers "The battle to save the earth" (1986) es su título, que viene precedido por un vol.1 que hace suponer que saldrían varias entregas al mercado, pero un austero sistema de juego hizo méritos para que no fuera así.

En una especie de tablero con diferentes áreas, debemos enviar a uno de los Autobots de los que disponemos a las áreas atacadas por los Decepticons, consistiendo cada fase en un juego de galería de tiro donde disparamos a enemigos que se mueven por la pantalla cual moscas sobre zurullo, pero qué mejor que verlo en acción para comprobar que lo único rescatable de la cinta era su musiquilla. Curiosamente, la pantalla de título mostraba en su zona más visible un "Designed by David Crane". El mismísimo co-fundador de Activision y creador del gran Pitfall un par de años antes como ya comenté en el artículo al respecto de la compañía es el padre de la criatura. Se ve que el juego acabó como si de una molla en una portada de Interviú se tratase, pues se ha borrado todo rastro de su participación en el juego en todas las biografías que rondan por la red.

Otro juego basado en Generación 1 fue distribuido por Ocean en el mismo año con el original nombre de The Transformers (1986). Esta vez sí que el planteamiento se acerca algo más a lo que uno espera de una serie en la que se pelean robots, siendo una suerte de juego de plataformas sin scroll tan propio las máquinas de época, en este caso Spectrum y Commodore 64. Podemos controlar a un buen puñado de Autobots de primera hornada como Bumblebee, Jazz, Hound o la super estrella Optimus Prime. Curioso resulta el hecho de que no hubiera rastro de este último en el otro juego, estando como líder de reemplazo Rodimus Prime, la digievolución de Hot Rod, que en la serie tenía menos carisma que un candelabro ¿Cuestión de licencias o respeto por la serie al replicar la situación de la serie durante su tercera temporada tras la muerte del gran jefazo en la película de animación? No lo sabemos, pero esta ausencia se extendió a los siguientes títulos.

‘ Más de lo que los ojos ven. Sí, pues con esos píxeles… ’

Ya en el campo de las consolas, para Nes apareció a finales del mismo año Mistery of Convoy (1986), en exclusiva para Japón y utilizando la nomenclatura de su versión de la tercera temporada de generación 1, que allí la llamaron Transformers 2010, le cambiaron el opening y se quedaron tan panchos. El protagonistas es Ultra Magnus, otro sosainas de cuidao al que intentaron dar mayor peso en la serie para intentar que Optimus tuviera un sucesor en cuanto a su icónico éxito. El juego es malo, difícil y feo. Es más, al probarlo posiblemente os plantearéis dejar los videojuegos para siempre, algo así como cuando compras tabaco de contrabando a una gitana en la feria. El genial Angry Video Game Nerd hizo su análisis de este juego y el de Activision, por lo que no hay mejor lugar para comprobar todo esto.

‘ Paint-art’

Tambien para Famicon apareció al año siguiente Transformers: Headmasters (1987), que tomaba como referencia una de las series que salieron de Japón una vez terminó Generación 1. Mientras en estados unidos se pasaron un lustro emitiendo reposiciones de las tres temporadas de la serie original, los japoneses se pusieron a realizar más capítulos por su cuenta, de forma que en el 89 ya habían creado tres series: Headmasters, Materforce, Victory y un último intento que se quedó en ova, Zone. La primera casi casi podría considerarse una continuación canónica de la serie original, en la que hacen aparición los transformers que dan título a esta secuela y que se acoplan en forma de cabecitas a cuerpos de robots más grandes. En Masterforce ya liaron la marimorena, con Optimus y compañía pudiendo cambiarse a forma humana y un grupo de infantes que ejercen de sidekicks de chichinabo y que acaban pilotando tres robots que se acoplan a Prime. Lo que viene a ser meterle a la serie el rollete sentai que tanto les gusta a los ojos rasgados, pero que a gusto del occidental, canta demasiado. En Victory el protagonista es un comandante autobot que se sacan de la manga llamado Star Saber, que se enfrenta al líder decepticon Deszaras y que como supondréis, es un Megatrón de reemplazo. Eso sí, todo con un regustillo infantiloide que tira para atrás.

Volviendo al tema, en este último juego creado por Takara, cogieron el Mistery of Convoy y cambiaron a Ultra Magnus por Chromedome (o Cromodomo, como decían en nuestro querido doblaje sudamericano), al que más tarde se le podían unir más personajes. De nuevo de Optimus ni rastro. Y de nuevo la jugabilidad era para pegarse un tiro, menos mal que nos íbamos a tirar unos añitos sin saber nada del tema hasta casi una década despues. Por cierto, estas últimas series las debéis recordar porque fueron emitidas por Antena 3 a principios de los 90. Es más, el otro día puse un canal autonómico de mi ciudad y estaban poniendo Masterforce.

La guerra de las bestias:

La compañía Canadiense Mainframe Entertainment pasó a la historia por ser pionera en crear la primera serie de televisión íntegramente en 3d. Beast Wars encaja perfectamente con todo lo narrado en generación 1, y toma muchos detalles de los comics de Marvel que desarrollaron con mucha más profundidad la historia de los Autobots y Decepticons. Ahora las facciones enfrentadas son dencendientes de estas, los Maximals y los Predacons, que con un arranque argumental similar al de la serie original, acaban estrellándose en un planeta que resulta ser la tierra en la prehistoria, habiendo retrocedido con sus naves en el tiempo hasta la época en la que los autobots y decepticons originales estaban desactivados dentro del arca que los trajo tras el accidente. Por culpa de la radiación que hay en el planeta, los robots deben tomar formas alternas de animales, así que en vez de coches y tanques, los transformers se tornan leones y monetes.

‘ El 11 de Del Bosque’

De esta etapa hay unos cuantos juegos. Beast Wars (1998) Está desarrollado por Takara y adaptado por Hasbro para occidente, apareciendo en Playstation y PC. Este shooter en tercera persona es bastante majo para su época, estando formado su desarrollo por pequeñas misiones independientes que podremos cumplir eligiendo a cualquiera de los dos bandos, pudiendo controlar a una decena de personajes en total. Eso sí, no ha envejecido demasiado bien, y ponerse a jugar con él a estas alturas produce las mismas sensaciones mirar el escaparate de una ortopedia.

Beast Wars tuvo bastante éxito, emitiéndose 52 capítulos divididos en tres temporadas. Las correspondientes líneas de juguetes hicieron acto de presencia, pero a los niños no les acababa de molar que sus robots se transformaran en animalitos, por lo que a partir de la tercera temporada apareció el concepto Transmetal, de forma que los transformers que menos vendían se transformaban en versiones mecánicas de los animales que en un principio representaban. Lo complicado del asunto era crear argumentos interesantes que acompañaran al ir y venir de los protagonistas según las exigencias del mercado, y en este caso lo consiguieron.

Su continuación no se hizo esperar y se empezó a trabajar en Beast Machines, que se emitiría a mediados del 2000, pero los japoneses volvieron a meter bulla como exacerbados consumistas que son. Así que mientras se esperaba la continuación de la serie, crearon la suya propia, llamada Beast Wars Neo, en la que volvieron a la animación tradicional, que sale más barato. Argumentos de parvulario y robots con forma de conejo, mapache o jirafa (todo ello verídico), hicieron de este zoológico electrónico una serie infumable, pero de la que salió un juego.

Duel! Beast Wars: Beast Warrior Sgrongest Decisive Battle (1998) (Argh!) era un juego de lucha para Game Boy Color que no tendría la mayor repercusión si no fuera por el juego que vino después. Beast Wars Metals (1999) para Playstation y Nintendo 64 era un juego de lucha bastante apañado, con un montón de movimientos y posibilidades de juego, así como un total de 12 personajes. Además, la versión de Nintendo 64 podía conectarse al juego de Game Boy haciendo uso del Transfer Pack y utilizar a otros tantos personajes exportados del mismo.

Las nuevas series:

Antes de pasar mencionar por encima las insulsas series japonesas que se crearon a partir del 2000, hay que comentar un par de juegos. Uno de ellos es Dream Mix TV World Fighters (2003) para Gamecube y Playstation 2, cuyo planteamiento es el de un descarado clon de los Super Smash Bros pero utilizando un imposible popurrí de personajes y licencias Hudson, Konami y Takara. Así, entre otros podremos encontrar como seleccionables a Simon Belmont, Snake, un Bomberman, una de las naves del Twin Bee o al prota de la serie esa de las peonzas, Bayblade, pero lo que nos interesa es que también hacen acto de presencia Optimus Prime y Megatron en sus encarnaciones clásicas.

‘ Esto sí que es un dream match y no lo del King of fighters 98″

El otro juego a reseñar tiene mucha más miga. Transformers Tatakai (2003) para Playstation 2 se ambienta en G1, siendo la primera vez que se veía un juego en 3d con los personajes clásicos. El juego es un Beat’ em up en el que controlamos a tres personajes de uno de los bandos mientras nos damos de torrijas con los enemigos. Los transfans se pusieron palotísimos con él al aparecer un montón de gente. Constructicons, Insecticons, Dinobots. ¡Si hasta sale Astrotrain, el muñeco más feo de todas las líneas de juguetes de la franquicia! La única pega es que está en japonés, no así los menús, por lo que se puede jugar sin problemas al ser su desarrollo en plan patapum parriba, como decía Clemente.

Volviendo al recuento de series, a partir del final de Beast Wars la calidad de las producciones cayó en picado, siendo cada una de ellas más de lo mismo pero con diseños diferentes para lanzar nuevas líneas de juguetes. En 2001 apareció Transformers: Robots in Disguise, en 2002 Transformers Armada, en 2004 Transformers Energon y en 2005 Transformers Cybertron, conformando estas tres últimas la llamada "trilogía de Unicron". Se toman conceptos de aquí y allá y se reciclan una y otra vez con el toque inocentón japonés, por lo que personalmente me olvidé de la franquicia a partir de entonces al haberse tornado la cosa un capítulo de Pocoyó.

Todas estas etapas tan solo dieron pie a la salida de un juego. En Transformers Armada (2004) la cosa gira en torno a una nueva facción de transformers llamada minicons, que como su nombre indica, son robots pequeñicos que al acoplarse a uno grande le otorga más poder y talicual. Otra vez estamos ante un shooter en tercera persona como el primer Beast Wars, solo que ahora las misiones tienen mucha más extensión y el desarrollo es más variado. Tan solo podremos controlar a tres autobots, Optimus Prime, Red Alert y Hot Shot, pero las diferencias entre ellos y la variedad de sitios y acciones a realizar hacen de este juego uno de los más fresquitos de la franquicia, cosa no demasiado complicada dados los antecedentes.

‘ ¡No me siento las tuercas!’

En última instancia y volviendo a la palestra gracias a las películas, se creó la última serie de animación hasta la fecha, Transformers Animated, de la que muchos reniegan por culpa estilo empleado a lo Cartoon Network pero que sin duda es mucho mejor que todas las de los últimos años gracias a un montón de guiños y homenajes. Transformers Animated: The Game (2008) apareció tan solo para Nintendo DS, siendo su desarrollo un calco al Lost Vikings donde manejamos a Optimus Prime, BumbleBee y Prawl, todo ello sazonado con algunas misiones de conducción. Bastante chulo, el típico juego tapadillo para portátiles.

‘ Transformers meets Ben 10″

La película:

Entramos en terreno fangoso. Personalmente, me lo pasé muy bien viendo ambas películas, lo cual no es sinónimo de que sean buenas obras, pero en este caso la imparcialidad es muy complicada ya que se tocan una serie de iconos de primera línea. Se vuelve a hacer una revisión de los conceptos básicos de las series añadiendo un toque de barniz a todos los diseños y metiendo a Megan Fox corriendo de un lado para otro et voilá, aquí está la sinopsis más escueta que se me ocurre.

¿Eso es Bumblebee o el carrito de un chatarrero?

Ambas partes trajeron consigo videojuegos para todas las plataformas, pero obviando las versiones portátiles, tanto Transformers: The game (2007) como Transformers: La venganza de los caídos (2009) son fruto de la sandboxpotation, término que acabo de acuñar para referirme a todos esos juegos que explotan el desarrollo planteado por la saga GTA. Títulos sin carisma alguna con la única curiosidad de que crean una especie de universo expandido del visto en las película, por lo que podemos interactuar con muchos transformers que no aparecen en los films. El único problema es que precisamente, al igual que los libros que expanden el universo Star Wars, pisan argumentos canónicos. Véase cómo en el juego de la primera película aparece Soundwave con un diseño totalmente diferente al que tiene en la segunda película, donde es una especie de satélite comunicaciones, pero no entremos en debates pajeros, que me sube la bilirrubina cuando me pongo técnico.

La guerra continúa…

Y hasta aquí llegamos, con Transformers: La guerra por Cybertron recién salido y la etiqueta de mediocre asignada injustamente por culpa del historial de poco éxito que acabamos de recorrer, pero nada más lejos de la realidad. Gracias a las películas estamos de nuevo inmersos en un revival que ha vuelto a poner a la franquicia en primera línea y salen constantemente nuevos productos relacionados. Sin ir más lejos, hace poquitos meses ha aparecido Transformers Awakening para IPod e IPhone, que sigue un interesante planteamiento de combates estratégicos que recuerdan irremediablemente a los Robot Taisen.

Con La guerra por Cybertron parece que estamos ante el mejor juego de Transformers hasta ahora, que mezcla con mucho tino el aspecto visual de las películas con los personajes y argumentos de G1, pero su correspondiente escudriñamiento será en unos días, así que stay tuned… Ay, cachis la mar, no puedo terminar este artículo sin decir eso de "¡Uno quedará en pié y el otro caerá!". Benditos los que sepáis de donde proviene la frase.

Filed under: Historia de los videojuegos Tagged: autbots, decepticons, transformers, videojuegos


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yocreoqueno.com
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