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Vidas hiperreguladas, dentro y fuera de la empresa

01/03/2011 05:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tengo la sensación de que hay una obsesión por no dejar que la gente tome decisiones. Las decisiones las toman por ti. Y no de cualquier manera, sino que llegan en forma de ley. Puede ser a través del código, en términos de Lessig, o de las habituales normas administrativas. Sea como sea, vivimos en tiempos de hiperregulación.

Nada de que las personas nos pongamos de acuerdo a través de la negociación y el diálogo. Nada de caótico tráfico vietnamita. La ley dicta verdades: estás dentro o estás fuera. Pero, claro, luego aparece la interpretación de la ley y eso es cosa de humanos. Y ahí la cagamos todos los días. ¿Por qué? Porque la complejidad de la vida que desarrollamos plantea innumerables excepciones. Cada vez que se regula se simplifica. O sea, que las leyes se convierten en un auténtico coladero porque la casuística, lo mires por donde lo mires, es enorme.

¿Por qué comento todo esto? Porque las organizaciones en general y las empresas en particular invaden en exceso nuestra libertad. Ahora resulta que no hace falta que me ponga de acuerdo con otra persona porque el sistema -garantista o mezquino- ya lo ha resuelto por mí. Lo dice la ley, lo dice la norma, lo dice el sistema. Lo siento, pero es así. Ya sé que tienes razón, pero yo qué quieres que le haga. El sistema dice eso. Firme aquí, por favor.

La señal indica prohibido circular a cierta velocidad. Es norma absoluta. No importan las circunstancias. La señal dice prohibido circular con bicicleta. Es norma absoluta. No importan las circunstancias. La señal dice prohibido. La señal dice prohibido. ¿Te suena? Se repite la misma canción. No lo hagas.

Y sin embargo tenemos que saltarnos todos los días la norma para que el mundo funcione. De hecho si no te las saltas el sistema se vendría abajo. El esfuerzo en la ley y en hacerla cumplir implica exaltar su necesario incumplimiento. Además, ¿cuál es el mensaje que lanzamos a la ciudadanía y a las personas de una organización cuando hipernormativizamos? Que son seres incapaces de decidir, que menos mal que alguien lo hace por ellos. Pobres, si no estarían perdidos.

Tenemos que probar a trabajar más en los contextos, en las capas base, en la educación, en la confianza. Y dejar que la gente se equivoque, que entren en conflicto, que se las apañen. ¿Por qué esta obsesión por regular? ¿Hay que dar trabajo a las hordas de vigilantes del mundo? ¿Da miedo que las personas recuperen el contacto? ¿Se crean leyes porque siempre se piensa en la posible desviación? ¿Acaso quien regula no ve antes el delito que quien lo acaba cometiendo? Quizá sean profecías que tienden a su autocumplimiento.

Dejémonos de tantas normas. Un poco de confianza, de tolerancia, de dejar hacer. Sólo un poco. Seguro que no hace daño.


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Consultorartesano (1423 noticias)
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blog.consultorartesano.com
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