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(I) La vida artificial, un invento digno de Frankenstein que puede cambiar nuestras vidas. Obra del sabio Craig Venter

24/09/2010 11:57

0 Craig Venter coautor de la primera secuencia del genoma humano controlada por ordenador ha creado una polémica entre sabios que interesa hasta al Presidente Obama

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El biólogo norteamericano John Craig Venter, con su equipo de 24 investigadores, anunció, hace cinco meses, la creación de la primera célula viva.

Sintetizaron un genoma bacteriano (Mycroplasma mycoides) transfiriéndolo a otra célula bacteriana (Mycroplasma capricolum), en sustitución de ADN del microplasma. Así lograron el desarrollo de una colonia de bacterias, todas con genoma sintético, consiguiendo la producción de nuevas proteínas.

Este logro de Craig Venter representa un gran avance en la comprensión de los mecanismos de la vida y abre el camino para la fabricación de organismos artificiales que podrían producir en el futuro vacunas, combustible limpio y mil necesidades vitales para el ser humano, el medio ambiente, la producción de energía o la síntesis de moléculas para la industria farmacéutica, el cambio climático, etc...

Sin embargo, al igual que tuvieron que trabajar duro desde el 2003, para llegar a la etapa actual (más de veinte sabios investigando durante diez años con un presupuesto de 32 millones de euros), según la revista Science, pero aún quedan muchos pasos necesarios para alcanzar el objetivo propuesto: hacer eficaz su invento o innovación, términos que se discuten en torno a Craig y su banda.

...Y no fue hasta 2008 que lograron sintetizar un cromosoma bacteriano, añadiendo marcas de agua, tales como diseños de las cédulas ocultas, las marcas que ayudan a distinguirlo de un ADN natural.

En la primera conferencia telefónica organizada por la famosa revista citada (que fue la primera en publicar los resultados del trabajo), John Craig Venter explicó que ‘ esto es la creación de células sintéticas vivas enteramente derivadas de un cromosoma de plástico." El cromosoma fue producido a partir de cuatro botellas de productos químicos y un sintetizador, que comenzó con la información en un ordenador.

Su estudio titulado "Creación de una célula bacteriana controlada mediante una síntesis química del genoma", describe científicamente y con todo detalle el camino recorrido.

Las nuevas células tienen las propiedades fenotípicas que se prestan y son capaces de auto-replicarse

El trabajo de Craig Venter calificado como "un logro técnico impresionante" por el genetista Stephen Scherer, investigador-jefe del ‘ Hospital para Niños Enfermos’ de Toronto, tiene un alcance, como es obvio, que va mucho más allá del marco de lo científico en sí y ya se han iniciado las especulaciones y consecuencias éticas de gran importancia científica y filosófica. Venter ha estimado que su creación es "un paso importante tanto científica como en términos filosóficos." Este gran paso "va a cambiar mi punto de vista de la definición de la vida y su funcionamiento", añadió.

Algunos puristas han señalado que no es exacto decir que Craig Venter ha "inventado" una nueva especie de bacteria, sino que él y su equipo lo que hicieron fue más bien "copiar" el genoma de una bacteria existente. El logro científico del biólogo es desarrollar un genoma nuevo que es una copia de un genoma ya clasificado, el de la bacteria Mycroplasma mycoides, pero con secuencias de ADN complementarias pero distintas porque los investigadores trasplantaron un genoma sintético en otra bacteria, la Capricolum Microplasma, logrando activar las células. El hecho es que la hazaña y originalidad subsisten íntegras: el sabio ha demostrado que se puede crear de forma sintética la molécula de ADN y a su vez producir otras sintéticas.

Si esta nueva técnica se puede generalizar para el trasplante de cromosomas sintéticos ya no hay impedimentos para el progreso de la biología sintética y su diseño y construcción. Puede echar las bases de una nueva revolución industrial. El objetivo no era sustituir la industria petroquímica, aunque eso puede ocurrir según los propios investigadores.

Hace pocos días, Craig Venter fue escuchado por miembros del Congreso de Estados Unidos sobre los progresos de su equipo. Obama ya ha anunciado que ha pedido a la Comisión de Bioética de la Casa Blanca que haga en seis meses un informe sobre las implicaciones de la biología sintética de Craig Venter. El presidente norteamericano le impuso una condecoración al mérito civil.

El biólogo ya ha anunciado que iba a tratar de desarrollar las algas capaces de capturar el dióxido de carbono (CO2), el principal gas del efecto invernadero, y producir nuevos combustibles limpios.

Se dice que la ‘ Exxon Mobil’ está detrás de todo esto invirtiendo en proyectos de nuevos carburantes y mejora de los actuales.

Otro inversor es el conglomerado malasio ‘ Genting’ que quiere mejorar la producción del aceite de sus plantaciones de palmeras y llegar a crear lo que han llamado ‘ el árbol de la gasolina’ . También se cita como inversor a ‘ Novartis’ que espera sintetizar cepas del virus de la gripe para fabricar nuevas vacunas más eficaces.

Pero los proyectos no terminan ahí, ya que el biólogo tiene ya un estudio, no publicado, de una investigación para la producción de alimentos, o substancias para sistemas capaces de purificar el agua.

Nos parece caminar en pos de una nueva era científica. Para todo lo comercial Venter ha creado la compañía ‘ Synthetic Genomics’ .

No todo el mundo comparte el entusiasmo del equipo que encabeza Craig Venter, quien, al aparecer ha sido descrito por Pat Mooney como ‘ alguien que se cree que ha puesto al hombre más cerca de Dios, pero puede también llevar consigo al diablo". Por cierto que el Vaticano no ha condenado a Venter porque espera que cree nuevas vacunas de enfermedades que carecen de ellas.

Emulando a Frankenstein o a los brujos de ficción de la literatura, Craig Venter ha desafiado los formalismos de la ciencia de los genes lanzando su "hombre artificial" virtual

Pat Mooney, la mayor crítica de la proeza científica del biólogo es Directora del ‘ Grupo ETC‘ , una organización privada con sede en Canadá, que se dedica a "la vigilancia tecnológica internacional". Ella describe como "la caja de Pandora" el trabajo del "Instituto Craig Venter", diciendo que "La biología sintética es un campo de actividad de alto riesgo no debidamente comprendido y que Venter y sus hombres están más bien motivados por la obtención de beneficios.

No se ha creado nada exnihilo

¿Cuál es exactamente la verdadera naturaleza de las células obtenidas? Es una copia, unas pocas excepciones, de lo que existe en la naturaleza. Sólo una parte es sintética. Todavía estamos lejos de crear una nueva forma de vida desde cero. "Francamente, los científicos no saben lo suficiente acerca de la biología para crear vida", comentó, en la revista Nature, Jim Collins, profesor de ingeniería biomédica en la Universidad de Boston.

"Sabemos que al poder generar formas de vida en laboratorio se pueden también crear armas biológicas que amenacen la biodiversidad natural", comentó Pat Mooney en un comunicado oficial de su organización. "Es lástima que la empresa canadiense no existiera en los días de Hiroshima, en que se ‘ ensayó’ el arma atómica sobre cobayas humanos. Venter desde luego no es el Doctor Frankenstein.

También es sorprendente que el trabajo de Craig Venter llegue justo cuando Joel de Rosnay acaba de publicar un libro inquietante ‘ Y el hombre creó la vida..." que se ocupa exactamente del mismo tema, y dice anticipar algunos de los mayores peligros de este nuevo impulso prometeico par la humanidad. Eso es altamente inexacto en cuanto a la originalidad del tema porque Venter y su equipo llevan diez años tratando de la vida artificial y Rosnay escribió el libro en mayo del 2010, en que anticipaba los peligros... años después.

Aquí habría que leer el libro titulado "El retorno de los brujos", que apareció hace más de una década, traducido al español. Allí el autor imagina lo que podrían ser los biodesastres de las próximas décadas.

El retorno de los brujos (original "Le Matin des Magiciens"), es un libro publicado en 1960, subtitulado "Una introducción al realismo fantástico". Lo escribió Louis Pauwels en colaboración con Jacques Bergier y trataba temas entonces novedosos: supuestos fenómenos parapsicológicos, civilizaciones desaparecidas, el esoterismo y su conexión con el nazismo, etc. Pretendía dar comienzo a una nueva revolución cultural, y levantó una gran expectación. Fue objeto de críticas tanto elogiosas como demoledoras. En los años 1960 y 1970 se vendieron más de 2.000.000 de ejemplares en francés y otros idiomas (siendo la primera traducción española en 1962). Antes, en 1961, el éxito de El retorno de los brujos había llevado a Bergier y sus colaboradores a editar una revista mensual sobre los mismos temas, llamada Planète, del cual tras el primer número se sacaron, tras sucesivas reimpresiones, 80.000 ejemplares, no obstante el éxito inicial, la revista dejó de publicarse en 1968. Bergier en aquel entonces fue un personaje público y notorio en su momento. Incluso llegó a ser caricaturizado por Hergé en el álbum de Tintín Vuelo 714 para Sydney encarnando a Ezdanitoff, un estrambótico director de la revista "Comète" contactado e intermediario de los extraterrestres.

La imaginación de Jacques Verrier y Louis Pauwels

En 1953 un amigo común puso en contacto a Jacques Bergier con Louis Pauwels, periodista y escritor humanista de tendencias místicas. Aunque aparentemente no tenían mucho en común, pronto surgió la amistad y de ahí el proyecto de un libro en colaboración. Inicialmente la idea de Pauwels era escribir sobre la historia y la realidad de las sociedades secretas, pero Bergier lo convenció para ampliar los contenidos. Trabajaron juntos durante varios años. Por un lado el material de trabajo (libros, datos, casos) lo proporcionaba Bergier y la redacción final correspondía a Pauwels. El resultado final fue El retorno de los brujos, subtitulado "Una introducción al realismo fantástico" y lo publicó Gallimard en 1960.

La variedad que surge de una nueva amistad entre compañeros gestó un best seller que trata de:

1. La alquimia. Enlazando con una crítica del positivismo y el reduccionismo cientifista heredados del siglo XIX, los autores exponen el procedimiento alquímico como muestra de un saber técnico alternativo pero no forzosamente opuesto a la ciencia moderna.

2. Las civilizaciones desaparecidas. Inspirándose en las recopilaciones de hechos extraños de Charles Fort (al que califican de "Rabelais cósmico") Bergier y Pauwels consideran la posibilidad de que otras civilizaciones hayan florecido sobre la Tierra y se hayan extinguido antes de nacer la nuestra y enumeran indicios que con el tiempo se han convertido en tópicos: las pirámides egipcias, la Isla de Pascua, las líneas de Nazca, las cartas de Piri Reis, diversos textos hindúes, etc.

3. Nazismo y esoterismo. La tesis de los autores sobre la Alemania nazi es que sólo una transformación radical de la base cultural y moral permite explicar lo inexplicable, el crimen y el desastre absolutos. "En el país de Einstein y de Planck, " escriben, "se empieza a profesar una 'física aria'. En el país de Humboldt y de Haeckel, se empieza a hablar de razas. Nosotros pensamos que tales fenómenos no se explican por la inflación económica."

Bergier y Pauwels detallan la vinculación de la cúpula nacionalsocialista a cultos esotéricos, así como la creencia en mitologías y cosmogonías aberrantes que en determinado momento se convierten en la ciencia oficial. Las primeras páginas de "El pueblo blanco" de Arthur Machen, donde éste distingue el mal absoluto de las pequeñas, banales maldades castigadas por el código penal, les sirve para ilustrar su posición. Machen, por cierto, estaba afiliado a la Golden Dawn, una sociedad iniciática inspirada en la Rosacruz.

4. La parapsicología. Quizá uno de los pasajes más célebres del libro es el que relata un experimento telepático supuestamente organizado por la Marina de los EE.UU. en 1958: a lo largo de varias sesiones un sujeto a bordo del submarino atómico Nautilus habría intentado adivinar qué cartas sacaba al azar un aparato mecánico situado en una base en tierra firme. El porcentaje de logros habría superado con creces lo estadísticamente "normal".

Ni Julio Verne pudo imaginar los mundos que se pueden crear con la simple imaginación y especulación. Craig Venter sin embargo, no podría siquiera inventar algo como para escribir ‘ El retorno de los brujos’ .

Continúa en reportaje: "(II) La vida artificial de Craig Venter: de los horrores del Vietnam a la magia del laboratorio"

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