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Viaje al corazón de la alcachofa, próxima estación... Benicarló

26/01/2020 08:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageEn un mundo gastronómico continuamente polarizado, la alcachofa logra ser querida y respetada, en su interminable recetario, por paladares de todos los gustos y condiciones. Matute, devoto gastrónomo y ferroviario de corazón nos invita a hacerle un múltiple homenaje durante la Fiesta de la Alcachofa.

Empujados por circunstancias explicables nos dirigimos desde Valencia hacia Benicarló siguiendo su brillante estela en un tren de Media Distancia. La exposición de fotografía «Benicarló, el cor de la carchofa» en el interior de los vagones parece premonitoria del futuro advenimiento gustativo. Motivos no faltan. No se trata de un innecesario sibaritismo, su presencia es un evento clave en el ecosistema gastronómico.

La movilización es de obligado cumplimiento ante los destellos de inquietud que provoca la posibilidad de que nuestra amada alcachofa pase a ser un producto de lujo. Al salir de la estación sabemos que se avecina una tormenta gustativa cargada de ecos culinarios cuyo centro está en cada uno de los rincones hosteleros de Benicarló.

Caminamos hacia el reencuentro con nuestra protagonista. Todas las apuestas se confirman, la alcachofa sube al escenario como hortaliza de culto para recoger su galardón anual como verdura intérprete principal.

Su presencia cotidiana es más que existencial en cualquier mesa de los bares y restaurantes de Benicarló. Reivindiquemos su carisma sin ensimismarnos en el aura «gourmet» que alcanza en determinados restaurantes. Los visitantes suscriben la plena satisfacción, en un abrir y cerrar de ojos, al probar los pinchos de alcachofa que forman un perfecto prólogo de lo que nos aguarda.

El enjambre de creaciones y platos ofrecidos explica el valor coyuntural del encuentro gastronómico. La jornada es un discurrir de paladares alienados entorno a la zarina popular de la huerta. Curiosa y ambigua su carrera. De referente popular al «aspirantazgo gourmet».

La «torrà de carchofa» supone un motivo más de agitación que pone en jaque a los más curiosos. El paseo por las barras locales se convierte en un polvorín «gastrópata» sin saber quién tiene las mechas gustativas más concluyentes. Es difícil decantarse por alguno. El consumo de la alcachofa se percibe como un arte que hay que cultivar.

La Fiesta de la Alcachofa nos acerca a la filiación eterna. Consumo longevo y querencia ciclópea al servicio de la hegemonía de la huerta de proximidad. Hortaliza hacedora de platos con matices, verdura reversible, de extremos carnosos comestibles y corazón deseado. La alcachofa desata el fervorín de proclamas y manifiestos. La recalificación de la alcachofa como hortaliza de lujo no conoce ya límites.

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Hortaliza de referencia, familiarizada con la cocina tradicional y vanguardista de igual manera. Platos exclusivos y cotidianos. La alcachofa apuesta por un «look» gustativo cómodo y versátil. Verdura comprometida y entregada como el mejor ejemplo de los conceptos de hortaliza elegante y atemporal. Su sombra creativa es muy alargada. A estas alturas ya no es necesario confirmar que sabe ganarse el respeto de cocineros y comensales. Su consumo gana peso mientras incrementa su poder saludable.

El corazón de la alcachofa les dejará boquiabiertos. Para no perderse. Desde el corazón de alcachofa, hasta el arroz con... pasando por el acompañamiento de los solidarios langostinos vecinos de Vinaròs, sin olvidar los singulares postres que invitan a la sorpresa.

Gracias a los trabajos de deconstrucción culinaria sus dos ejes discurren entre el corazón y los extremos carnosos de los tallos. La alcachofa pasa de la generosidad coronaria al detalle de las hojas sin perder, en ningún caso, sus nociones de grandiosidad culinaria.

Hortaliza de ensueño que emerge todos los inviernos mientras se presta a desatar pasiones e incendiar los paladares de miles de admiradores. Su presencia es evidente en la selecta minoría de verduras que ha nacido para formar parte del Olimpo reservado a piezas dignas de los mejores menús. Eterna hortaliza, nominada como costumbre culinaria inveterada.

Las sensaciones del paladar no envejecen durante el viaje de vuelta. La experiencia estaba predestinada a socavar la atención de los gastrónomos más inmutables. Es fácil entender el enamoramiento culinario por la alcachofa si se comprende cuál es su atractivo gastronómico. La gran dama del campo ofrece un sistema de creencias gustativas que responden a todas las necesidades.

Que la satisfacción coincida, con increíble precisión, con los comentarios de la mayoría de los viajeros que regresan en tren hacia Valencia no es una llamativa coincidencia es una relevante prueba.

Si quieren asistir a su coronación con fidelidad atemporal todavía tienen su oportunidad durante las jornadas gastronómicas que se celebran hasta el próximo 1 de marzo.

Contra la incineradora de recuerdos que supone la velocidad de estas sobremesas se impone una vuelta al epicentro de la Alcachofa. Hay experiencias que nacen con el destino escrito. Próxima estación... Benicarló.


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