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El último viaje del Atún Rojo: su extinción en el altar de los restaurantes nipones

03/08/2010 12:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El casi monopolio del comercio e industria de las grandes especies marinas como el atún rojo, el tiburón, la caballa por parte de los grandes restaurantes japoneses, es a costa de la muerte de esas especies

‘ Muerto te vi difunto rey de mi propio océano (...) con ala y proa negras y aceitadas, como si aún tu fueras la embarcación del viento, la única y pura máquina marina: intacta navegando las aguas de la muerte’ . Hace décadas que Pablo Neruda realizó el perfil dramático del atún rojo como una premonición. En aquel tiempo nadie hablaba de esas cosas.

Neruda lo hizo sin pretenderlo y al dedicarle a este rey sin trono una de sus odas, sus circunstancias eran las actuales. Entonces aquella presencia en la mesa de un mercado de abastos, aunque hablara el poeta chileno de ‘ la confusa derrota de la naturaleza’ , no era un mal augurio de lo que iba a depararle el destino a la especie del atún rojo años más tarde.

El futuro del atún rojo es desolador y un futuro desolador para una especie es un futuro incierto para todas. El apetito cada vez más voraz por determinados platos nipones, la avaricia y la falta de un organismo gubernamental capaz de asumir sus responsabilidades está llevando al atún rojo del Atlántico a un camino de no retorno. La población de la especie lleva años mermando debido a su sobrepesca, las progresivas operaciones de engorde, la falta de gestión de la pesquería y la pesca ilegal descontrolada.

En los últimos 10 años, el atún rojo las zonas de pesca se ha convertido en altamente rentable debido a la gran demanda por el sushi y el sashimi de mercado del Japón. Según la última evaluación del stock de atún rojo en el Atlántico oriental y el Mediterráneo, el aumento de la sobrepesca -para suplir el sobremercado- ha provocado una fuerte disminución de la población y una reducción drástica de la "biomasa de reproductores’ .

Este hecho causa gran preocupación -sobre todo en WWF, Ocean Survey, Ecologistas...Greenpeace y otras- en torno a la extinción de la especie. En los últimos años, el fuerte aumento de las flotas pesqueras de todo el mundo se ha visto alentada por la expansión de las jaulas de engorde de atún rojo en el Mediterráneo y el aumento de la capacidad, sistemas de pesca, técnicas y especialistas de las flotas de varios países equipados como modernas flotas de guerra.

Según los científicos, las poblaciones de atún rojo del Atlántico y el Mediterráneo se han reducido un 80% en apenas medio siglo, y están hoy en grave peligro biológico.

En respuesta a la disminución de las capturas de atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus) los miembros de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, CICAA (ICAAT en sus siglas en inglés) dividieron el Atlántico Norte por el meridiano 45º O, conformando dos poblaciones distintas de atún rojo, occidental y oriental según su ruta de desove fuera el Golfo de Méjico o el Mar Mediterráneo respectivamente y con cuotas separadas.

Dada esta biomasa empobrecida, los científicos del CICAA (o ICAAT), el supuesto organismo ‘ responsable’ de la conservación de túnidos y especies afines en el Océano Atlántico, recomendaron en noviembre de 2009 durante su encuentro en Recife, Brasil, la prohibición de su pesca. Sin embargo, a pesar de estar ante una pronosticada extinción comercial, el pleno del organismo (la ICAAT) rechazó irresponsablemente la reducción de la cuota a cero y fijó una captura de 13.500 toneladas para el 2010.

Según estimaciones de la repetida organización (ICCAT), donde se gestiona la distribución de cupos entre los países pescadores, las capturas reales de los últimos años-a pesar de haber disminuido- «han sido cuatro veces superiores a las máximas recomendadas por los científicos para impedir el colapso de la población».

El informe de los científicos también alerta que la pesca ilegal en el Atlántico oriental y el Mediterráneo asciende a 30.000 toneladas, «lo que indica la ausencia de medidas adecuadas de control». Es decir que lo que se pesca es una cifra inferior a los cupos asignados a cada país. Los cupos aumentan, las capturas reales disminuyen. Un déficit dramático definitivo para la conservación.

Está claro que la restricción de las cuotas a cada país sería la única esperanza de amnistía que les queda a esos musculosos peces de sangre caliente, para no desaparecer.

La organización ecologista Ocean Sentry, la más competente en materia de conservación, cree que es necesaria una cuota cero para permitir a la diezmada población reconstruirse y llenar el nicho ecológico que está provocando el fatal colapso del atún rojo. Cualquier cuota superior es un claro camino a la extinción comercial de la especie y una irresponsabilidad moral con el planeta.

‘ Ocean Sentry’ carga con toda razón primero contra la ICAAT, comisión corrupta es también ‘ responsable’ de la gestión de otras especies de peces que se capturan de ‘ forma fortuita’ , especialmente de tiburones. Este organismo creado con el único objetivo de defender los intereses de sus países miembros y de sus flotas pesqueras, debe mirar sobre todo a la ‘ conservación’ y sin embargo ha fijado capturas dos veces superiores a las recomendadas por su propio comité científico y consentido capturas ilegales en cuatro veces mayores que las cuotas.

Por ejemplo, la cuota de 2002 para el atún rojo atlántico occidental y oriental se estableció en 32.000 toneladas sin embargo, debido a la insuficiente capacidad de control y de sanciones, se capturaron entre 50.000 y 60.000 toneladas.

Conscientes de esta peligrosa sobrepesca, los países del Mediterráneo con buques pesqueros comunitarios entre los que destacan España, Francia, Italia, Malta, Chipre y Grecia, inicialmente rechazaron en julio de 2009 una propuesta presentada por Mónaco a CITES, el único organismo global con autoridad suficiente que hubiera podido limitar o prohibir su comercio.

Pero la conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites, en sus siglas en inglés), que agrupa a 175 países, ha rechazado prohibir el comercio de productos de esa especie. El ‘ No’ a ese veto, que había sido propuesto por Mónaco con el apoyo tímido de la UE, se construyó en torno a los intereses de Japón, el principal importador y exportador mundial, que ha puesto de moda en todo el planeta sus platos.

La organización CITES era la última esperanza de los conservacionistas o de los simplemente no-insensatos. Antes de su última reunión inquietaba a quienes obsevaban las idas y venidas de japoneses influyentes-no solo del lobby pesquero- a su sede. Por fin la reunión se celebró en Doha (Qatar) en el Hotel Sheraton, y constituyó la quiebra de quienes habían alentado ilusiones al respecto.

Las reacciones de algunas personas respecto al veredicto de CITES

«Yo he dejado de comer atún rojo hace tiempo», asegura un funcionario gallego de la Comisión Europea con años de experiencia en la política pesquera común, cuya máxima responsable, la comisaria griega Maria Damanaki, advirtió de que el lucrativo negocio gastronómico puede acarrear terribles consecuencias medioambientales: «Hay un peligro serio de que la especie se extinga. Y ese sería sólo el principio’ , declaró Damanaki en un comunicado conjunto con el comisario de Medio Ambiente, el esloveno Janez Potocnik, tras conocer la lamentable decisión de Cites.

Algunos ecologistas, como el eurodiputado verde Raúl Romeva, hablan de «catástrofe». Y alertan de que si no se toman medidas para evitar la extinción del atún, los más perjudicados seremos todos los habitantes del planeta tierra. En Europa son sobre todo los españoles, italianos y franceses, quienes venden a los restaurantes japoneses casi el 80% de sus capturas. Las cifras conocidas son sintomáticas: 7.100 toneladas de la cuota este año, más de la mitad de las 13.500 de todo el mundo y de las que 2.500 corresponden a la flota española, que obtiene buena parte de ellas con las capturas de Andalucía, Ceuta y Valencia, más todas las de los cerqueros en puertos de Cataluña. Todas terminan en Japón.

La Almadraba se convierte también en un mercado para Japón

A la captura de la flota de cerco atunera se suma la cuota de la almadraba. Era durante largos años una pesca ‘ tradicional’ , por otro lado fuertemente subvencionada por organismos oficiales, dedicada supuestamente al abastecimiento local. Pero ahora se esconde un peligroso negocio: el atún de la almadraba andaluza se destina casi en su totalidad a cubrir la demanda del mercado japonés, según demostraremos en párrafos siguientes. En realidad se ha rendido ante una presión apremiante.

En 2009 las zonas costeras andaluzas de Barbate, Tarifa y Conil instaron al gobierno a un aumento de la cuota almadrabera que la Unión Europea había establecido en 1.088 toneladas así como acciones de promoción de esta pesca ¡para asegurar la permanencia de unos 400 puestos de trabajo!.

Se ha comprobado que presionados por sobrevivir, la mayoría de las flotillas artesanales, se han vendido también a los armadores japoneses, que les han dotado muy bien para seguir con sus capturas, manteniendo a sus familias. Y viviendo mucho mejor que antes. A eso se suele llamar chantaje!

Que eso es así lo prueban varios hechos que resumimos: a finales de mayo del 2002, los pescadores andaluces

(almadras incluidas) sólo habían capturado 3.787 atunes menos que los 8.390 pescados en todo el 2000. "Un desastre", según Marta Crespo, que gestionaba la organización local de pescadores de los puertos mejor clasificados para sobrevivir alrededor de Cádiz, donde el brazaje del mar de esa costa está bien ubicado para evitar las fuertes corrientes comunes a la mitad del Estrecho.

Hasta el punto que las miserables capturas obligó a muchos pescadores de la zona a buscar trabajo donde armadores de Levante, Cataluña y puertos del cantábrico, y se sabe de sobra que los catalanes y levantinos con sus cerqueros trabajan para lo japoneses... El éxodo se detuvo y... con la intervención de los nipones todo terminó como hemos dicho antes por la necesidad de llevar comida a sus hijos y como se presumía todos los pescadores andaluces trabajan para los nipones al igual que catalantes, levantinos, etc...

Según cifras oficiales hay 24.000 restaurantes nipones en el mundo. La gente no conoce sin embargo como consiguen sus platos selectos

Un último detalle los pescadores andaluces nunca habían tenido relaciones muy cordiales con los monopolistas de Japón y con su juego sucio. Y he aquí que fue en el puerto de Barbate (Andalucía), donde los buques congeladores de Japón empezaron a llegar discretamente para descargar su mercancía más delicada no como punto de destino final sino de relevo para volverla a cargar en camiones para reenviarla por la vía directa y a buen precio, a Japón. ¿Cómo es eso?

Es muy fácil para los restaurantes nipones: los envíos se realizan en aviones especialmente acondicionados desde el pequeño aeropuerto local de Barbate. De allí salen las más selectas piezas, tales como la carne exquisita del vientre del atún, filetes, lonchas de sushi, etc... Todo para ser servido como un manjar único, pocas horas después en las mesas más sibaritas del mundo.

Lamentablemente, para la industria pesquera, gobiernos, burócratas y comunidades pesqueras locales, la extinción del atún rojo, como de cualquier otra especie marina en este planeta-el tiburón por ejemplo- simplemente es el fin de un negocio millonario y normalmente a la extinción de una especie le sigue el curso de extinción de otra.

Mercado de Tsukiji : el Wall Street del Atún Rojo

Las escalofriantes pujas en el mercado de Tsukiji en Tokio, donde un atún rojo puede acabar vendiéndose por 127.033 euros, sólo sirven como frenética motivación para gobiernos corruptos, flotas locales y no motivadas o sin escrúpulos a seguir con este especulativo negocio. Sin voluntad por aplicar las regulaciones ni cuotas, ni sanciones ni organismos capaces de gestionar debidamente esta pesquería, no se augura que puede ocurrir un desastre para otras especies de las que hablaremos en otra ocasión.

Hace años que se está especulando con los últimos supervivientes de esta especie. Compañías como la Corporation Mitsubishi y Taiyo están comprando y congelando todo el atún rojo que pueden, invirtiendo literalmente en la extinción de la especie. Un informe de Roberto Mielgo Bregáis, analista para la industria del atún, afirma que Japón ha acumulado 47.000 toneladas de esta especie, una táctica que se anticipa al aumento de precios una vez la especie quede comercialmente extinta. Es un lucrativo negocio criminal a corto plazo que ciega el sentido común de gobiernos, pesquerías y restaurantes.

Se estima que más del 50% de la captura anual de atún rojo Atlántico oriental es ilegal (un 63% por encima de lo recomendado por los científicos), cifra fatalmente agravada por las operaciones de ‘ acuicultura’ falsificada en el Mar Mediterráneo.

La supuesta ‘ acuicultura’ de atún rojo no es amnistía, sino pena de muerte tras el engorde. La piscicultura de atún rojo en el Mar Mediterráneo se inició en Andalucía, España, en 1985. Desde la década de los 90, once países del Mediterráneo, incluyendo Portugal, se dedican a la captura intensiva de atún salvaje joven para su engorde y posterior venta a Japón, provocando con ello una fatal diezma de la población. Como dato a la magnitud de este negocio criminal, muchas de estas piscifactorías en Italia están controladas por la Mafia.

La mayor área de capturas para esta supuesta ‘ acuicultura’ , que nutre también al mercado japonés y que supone el 90% de la demanda, tiene lugar en el Mar Mediterráneo donde se destina un 73% de la captura total. Así como sí existen cuotas para la captura de atún, no existen regulaciones aplicadas a la práctica de la captura de atún salvaje para engorde.

Parecerá una paradoja, pero los centros que reciben mayores subvenciones de la UE, son las granjas, sólo de nombre, ya que -son como granjas de engorde de cerdos- y probablemente los europeos, aún ni se han enterado que allí no se practica ningún tipo de acuicultura y además, como se sabe, el atún rojo no se reproduce en cautividad.

A diferencia de la verdadera acuicultura, que requiere que el pez sea criado a partir de huevas, no lo es la presunta ‘ acuicultura’ de atún rojo en el Mediterráneo, que consiste únicamente en la captura de atunes salvajes para engorde. Estas capturas se llevan a cabo mediante el uso de avionetas de avistamiento juntamente con el despliegue tecnológico de dispositivos modernos a los que hemos hecho referencia somera antes-dispone de GPS y sonars que hacen posible la localización de los bancos de atunes, sin dejarle ninguna vía de escape... Basta con una pequeña embarcación sujeta a un buque de cerco que, arroja cebo por la borda con el fin de atraerlos a su estela. Cuando la embarcación está lo suficientemente próxima al barco de cerco, se extiende una red alrededor del banco y se fuerza a los animales a entrar en unas jaulas flotantes capaces de retener hasta 150 toneladas de peces.

Estas jaulas serán remolcadas posteriormente hasta las granjas, donde se engordará a los atunes hasta que alcancen el tamaño y peso para ser sacrificados para el consumo humano.

Graves consecuencias para la población de atún rojo salvaje y otra fauna marina

Primero, dado que únicamente es necesaria la transferencia de los atunes vivos en jaulas, en gran parte, por culpa de los cerqueros que los pescan muy jóvenes con menos de 25 kilos, para trasladarlos vivos a las granjas de engorde en Malta, Grecia, Croacia y Turquía.

Los buques de cerco ya no necesitan desembarcar sus capturas lo que ha provocado un dramático aumento de la captura ilegal, no declarada y no reportada (INDNR).

En el caso en que el atún no esté destinado a su engorde, éste es transferido igualmente a jaulas flotantes llamadas ‘ jaulas hoteles’ donde gracias a una moderna tecnología basada en un proceso de glaseado con agua permite la congelación del atún a muy baja temperatura (-60º) para su envío inmediato a Japón.

Las piscifactorías de atún rojo son una de las principales responsables de la sobrepesca de especies pelágicas menores para el engorde del atún rojo o para convertirlas en harinas o aceites también como base alimenticia para el atún de granja.

Estas piscifactorías del Mediterráneo son no sólo una grave amenaza para el atún salvaje, de ejemplares potencialmente reproductivos, sino también para las especies menores vulnerables. Se requieren entre 4 y 11 Kg. de especies más pequeñas para producir 1 Kg. de atún, al que tiene que alimentar hasta tres veces al día.

La actual 'acuicultura' del atún es una gran mentira y una gran estafa. Estas operaciones, fuertemente subvencionadas, por Europa no sólo terminarán exterminando al atún rojo sino también a especies menores como la caballa, el arenque o la sardina, entre otras, así como especies en lo alto de la cadena trófica como delfines y ballenas que dependen de estas especies menores para su supervivencia.

Graves consecuencias para el ecosistema

Otros graves problemas derivados de estas operaciones son el deterioro potencial del medioambiente en las proximidades de las granjas. La intensa actividad produce una gran cantidad de desechos orgánicos en forma de exceso de alimento, excreciones, antibióticos suministrados y la mortalidad de los propios atunes. Estos sedimentos se acumulan en el fondo marino por debajo de las granjas, pudiendo provocar zonas muertas y alterando gravemente el ecosistema circundante. También son focos importantes de enfermedades parasitarias que pueden transmitirse a otras especies salvajes.

Además tienen mil peligros adicionales para el medioambiente. El confinamiento masivo de peces es una atracción irresistible para la fauna marina salvaje tal como aves, delfines, marsopas y otros depredadores.

Por ejemplo, en las granjas de pescado de Escocia los granjeros matan alrededor de 3.500 focas cada año como forma legal de control de depredadores. Todo ello sin tener en cuenta la mortalidad no reportada de delfines y marsopas, que caen presa en las redes cerqueras.

De seguir fomentando y subvencionando esta clase de operaciones y pesca, el ecosistema marino y las especies marinas que lo conforman se colapsarán e irremediablemente tarde o temprano lo haremos nosotros.

No nos resignamos a perder el atún rojo, uno de los pocos peces de sangre caliente del mundo, el más veloz de los océanos, capaz de alcanzar los 60 km/h y un depredador vital para la salud del ecosistema marino y por tanto, para nosotros. No hay tiempo que perder.

El atún rojo no es un trozo de sushi servido en un restaurante japonés, o no??? Se paga y adiós!!! Pero lo que no tiene precio, lo realmente valioso es que el atún rojo nunca deje de surcar los mares del mundo.

Como ciudadanos de este planeta es nuestra responsabilidad moral y vital luchar por la conservación de esta increíble especie.


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