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Viajar de sofá en sofá

10/03/2011 20:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Coachsurfing se ha hecho conocido como un lugar donde conocer a alguien que te acoja en su casa y así ahorrarte el alojamiento durante tus viajes. Pero el espíritu de esta organización va más allá de disponer de hospedaje gratuito en casi 80.000 ciudades del mundo

Podría decirse que es una filosofía de vida basada en las ansias de conocer otros lugares, personas y culturas, de aprender, de compartir, en la búsqueda de nuevas experiencias y de otra forma de relacionarse con el mundo.

En 2004, el joven americano Casey Fenton tenía un billete para Islandia, muchas ganas de viajar y poca plata para gastar. Reunió la dirección de correo electrónico de 1500 estudiantes islandeses y les escribió preguntando si alguien lo dejaba dormir en su sofá. La cantidad de respuestas fue asombrosa y el viaje resultó ser el mejor que había hecho nunca. Junto con su amigo Daniel Hoffman, empezaron a pensar en conectar a todos los viajeros interesados en viajar de ese modo. Tres años después, nacía la página web de CouchSurfing, “organización internacional sin ánimo de lucro que conecta viajeros y gente del lugar en más de 230 países y territorios del mundo” en palabras de sus creadores. El boca a boca ha sido su mejor publicidad y en pocos años el site ha sobrepasado los dos millones de usuarios.

El primer paso para participar en este movimiento es registrarse en su sitio web y crearse un perfil. Esto es de suma importancia, ya que el perfil es nuestra carta de presentación. Cuanto más preciso y detallado sea, más posibilidades hay de lograr una buena experiencia. Cuando realizamos una petición de sofá, es el perfil y las referencias lo que permitirá al anfitrión decidir si nos acoge o no. Pero Coachsurfing no conecta gente solo a través del intercambio de sofás, los usuarios pueden prestarse voluntarios para mostrarle la ciudad a los viajeros o simplemente ofrecerse para charlar o tomar un café. Cada uno elije su grado de disponibilidad.

Que haya buena conexión entre el visitante y el anfitrión es clave para que el intercambio sea provechoso. De ahí la importancia de leer bien los perfiles antes de realizar una petición.“La primera vez que utilicé Coahsurfing fue en Oslo. En viajes anteriores me habían hablado de ello y me decidí a probarlo. Recuerdo que me sorprendió y me gustó la confianza con que me trató mi anfitriona. Fue muy agradable, pero no teníamos tanto en común y me di cuenta de que debería haber leído bien su perfil”, nos cuenta Marco Nova, quien desde ese momento se ha hospedado con otra decena de Couchsurfers y ha acogido a más de 50. Dice que este modo de viajar te permite conocer el lado más generoso y abierto de la gente, ver cosas que normalmente no verías y aprender a relacionarte en las más diversas situaciones. Por eso lo recomienda“a gente tranquila, que no sea cerrada, que sepa discutir, pero no imponer, dispuesta a escuchar y aprender”.

Del huésped se espera una actitud de reciprocidad. Si bien cobrar por el sofá está terminante prohibido, por ser contrario a los principios del movimiento, la idea es que haya un intercambio. Cuando alguien te abre las puertas de su casa dispuesto a mostrarte su ciudad, también quiere aprender algo de ti y tener una respuesta positiva, Es habitual, por ejemplo, que el invitado colabore en alguna tarea de la casa, se ofrezca a cocinar algo típico de su región o haga un pequeño regalo a su anfitrión.”Solo recibo gente cuando sé que voy a tener tiempo de atenderlos. Quiero compartir tiempo con personas diferentes, no convertir mi casa en un hotel. Y algunos entran en Couchsurfing con esa intención. Una vez una chica que había conocido en un evento en Río me hizo una petición para quedarse dos días en mi casa. Desde que llegó hasta que se fue la vi en total una hora como mucho”, explica Marco.

Este modo de viajar implica una apertura de mente mucho mayor que la del turista tradicional y grandes dosis de respeto y confianza. En el mundo actual que alguien que no conoces te de las llaves de su casa es algo bastante sorprendente. Precisamente esa confianza es lo que más ha inpactado a Guilleume Boncorps. Este francés de 22 años ha utilizado el sistema en una ocasión, durante un viaje a Ecuador. Cuando llegó a la ciudad de Guaiaquil, una desconocida lo esperaba en el aeropuerto con su nombre escrito en un cartel. La Escuela de comercio de comercio en la que Guillaume iba a estudiar los había puesto en contacto. Él nunca había escuchado hablar del Couchsurfing antes y cuando aquella simpática desconocida se lo explicó le pareció una idea arriesgada:

Solo recibo gente cuando sé que voy a tener tiempo de atenderlos. Quiero compartir tiempo con personas diferentes, no convertir mi casa en un hotel

Mi experiencia ha sido maravillosa, pero el sistema se basa en una red social en Internet que como todas tiene sus beneficios y riesgos. En mi caso, en una ciudad como Guaiaquil, con los problemas de seguridad que hay, me pareció todavía más increíble ver la confianza de mi anfitriona, y no solo en mi, si no que ese momento se alojaban allí otros dos couchers. En casa de esta chica estuve una semana, hasta que encontré un departamento. Le estoy muy agradecido por todo lo que me ayudó, me presentó a sus amigos y me enseñó como moverme en un lugar donde los códigos sociales son distintos que los míos. Aún así creo que Couchsurfing está bueno para un determinado tipo de viajes y no tanto para otros. Si llevas una idea prefijada de lo que quieres hacer, a donde quieres ir y todo lo que quieres ver, no utilices Couchsurfing. La idea es dejarte guíar por el anfitrión y conocer el lugar de otra manera”.

LA SEGURIDAD

La seguridad es la preocupación más habitual de quien se acerca a coachsurfing por primera vez. Los riesgos son evidentes, y la posibilidad de que ocurra algo malo existe, pero la comunidad cuanta con varios métodos para minimizarlos. En primer lugar, las susodichas referencias, es decir, las opiniones que publican en el perfil de la persona los usuarios que la han conocido. Estas pueden ser positivas, neutras o negativas en función de como haya pasado el tiempo que han compartido, y contribuyen a transmitir una imagen bastante fiable de como será nuestro futuro huésped o anfitrión. Más fuerte que una buena referencia es el vouch, un voto de confianza de otro usuario que se hace responsable de tus buenas o malas acciones. Para poder ser avalado por una persona, ésta tiene que haber sido avalada a su vez por tres miembros y es obligatorio que ambos se conozcan en el mundo real. Por último, a través de la verificación la persona hace una donación, alrededor de 20 $, al movimiento, de modo que su identidad y dirección quedan comprobadas por la realización del trámite con la tarjeta de crédito. Este paso es voluntario, aunque los administradores del site lo recomiendan, ya que si llegas nuevo, sin referencias y no estas verificado, va a ser difícil que alguien te acoja.

LOS EVENTOS

Otra opción es asistir a algún evento. Los couchers de las grandes ciudades se reúnen frecuentemente para acudir a algún acto o simplemente tomar algo y charlar. Una vez que te registras puedes buscar cuales son los próximos eventos en tu área. Conocer a la gente de tu ciudad hará que sea más fácil comenzar a surfear ya que probablemente recibirás valoraciones positivas que fomentarán la confianza de los demás usuarios en ti.

Aunque algunos de los couchers no están muy de acuerdo con los eventos. Marco explica que “lo interesante de CouchSurfing es la interculturalidad, y cada vez más gente la utiliza como una especie de Facebook. Muchos están inscritos, van a los eventos de su ciudad e intentan ligar con el o la extranjera de turno, pero jamás acogen a un surfista en su casa. A mi no me interesa este tipo de gente, me interesan los que conozco viajando y los que viajan”.

UNA IDEA EN EXPANSIÓN

Couchsurfing constituye una comunidad muy heterogénea, con participantes de todas las partes del mundo, de todos los tipos y clases sociales y de todas las edades. Aunque lo más habitual son jóvenes 20 y 28 años, encontramos incluso familias enteras que viajan con este sistema. Los belgas Lieke y Peter, son miembros activos de Couchsurfing junto con sus hijos :”Puede enseñarle a sus hijos sobre el respeto, la hospitalidad, las diferencias culturales, idiomas y religiones diferentes, pero preferimos mostrarles. Y sí, ¡ les encanta! El verano pasado surfeamos sofá en Francia con nuestros 5 hijos y fue una experiencia maravillosa”, explican.

Europa y EEUU son los lugares donde mejor funciona el proyecto y París, Londres y Berlín, las ciudades más visitadas. En América Latina ha comenzado a extenderse hace poco, y en Buenos Aires es donde más éxito está teniendo. Marco, que con Coachsurfing ha recorrido varios países europeos y latinoamericanos, piensa que en Europa “es más sencillo porque es más habitual que la gente joven viva sola y son más abiertos a la hora de acoger chicos y chicas indistintamente”.

CouchSurfing, “organización internacional sin ánimo de lucro que conecta viajeros y gente del lugar en más de 230 países y territorios del mundo"


Sobre esta noticia

Autor:
Binha Salgado (1 noticias)
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