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Vía ferrata... hacia Ricla

28/12/2010 14:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para nuestros amigos de la gasolina a medias...

fotos...

7 de marzo. Era un día de dudas. No cuajó lo de Pietas porque nos pidió el compañero Rafa dejarlo para una ocasión en la que pudiera mojarlo con nosotros. Teníamos alguno con arrastre de catarro que no estaba para mucho trote, lo que pronosticaba una etapa corta. Además la asamblea de la noche anterior acabó sin decisión sobre qué hacer al día siguiente. Salvo la hora (8.30) y el sitio (el albergue) todo lo demás eran dudas. Esta vez el destino decidió por nosotros.

Habíamos hablado de completar ese camino Morata-Ricla que ya habíamos previsto alguna vez y que recientemente nos recordaron los de la gasolina en una entrada. Y justo a la hora de encuentro, amanecieron Javi (con Chispa, su perra) y Ángel que habían decidido salir de la mineta dejando el coche enlas paredes de escalada, para llegar hasta Ricla o casi. Así que tocamos reagrupamiento y allá nos fuimos. Por ahorrar un poco (en realidad poco) de camino llegamos en coche hasta la zona de escalada, y comenzamos a andar bajo la lluvia. Escasa e intermitente, aunque acabó siendo protagonista deldía.

En la mineta cogemos el camino que sale hacia la izquierda para rodear el monte y descender hasta el Aranda (o Isuela, volvimos al viejo debate, que ya quedó zanjado anteriormente). Esta vez, el Aranda llevaba agua, no era el riachuelo que cruzamos este último otoño. El puente, improvisado, unos árboles caídos que pasamos sin mayor dificultada salvo Chispa que cayó al agua.

Superado este primer obstáculo, llegamos a la desembocadura en el Jalón. Una bonita zona que merece la pena visitar. Allí en la margen izquierda del Jalón comienza un camino que nos ha de llevar hasta Ricla, siguiendo nuestro río.

La cosa, no obstante, se complica cuando vemos como se encajona en el monte y llegamos a una pared que desciende abrupta hasta el cauce. Todo controlado nos dicen nuestros guías porque ahí está la silga. Vía ferrata hacia Ricla. El río baja con más agua que de costumbre y ya algunos pasos son complicados con zarzas en un lado y el río en el otro. Ayudándonos de los bastones y tirando como se puede las mochilas conseguimos sortear los primeros problemas hasta llegar a la vía ferrata.Paso complicado que provoca no pocas dudas en aquellos que gustamos de ver el río de lejos y con respeto. Pero visto que Javi y Chispa pasan, allá fuimos. Ojo, precaución toda, si se ha de ir allí. Es un paso con silga en el que vas desplazandote por la pared agarrada a ella (a fe que con toda el alma). Serán unos veinte metros, que ciertamente se hacen más fácil de loque al principio parece. Eso sí, para aquellos que lo quieran intentar al revés, mejor abstenerse (o sea desde Ricla hacia Morata). Al menos como estaba el río hoy, imposible.

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Superada la prueba multiaventura, se sigue por un camino complicado por las zarzas, que finalmente se abre, para llegar a un camino ya señalizado que nos ha de llevar hasta Ricla, ahora sí exento de riesgo. Hay varias alternativas, pero decidimos cruzar de nuevo el río por un viejo puente y seguir por la zona de la acequia de la margen derecha.

Descansamos brevemente al llegar a la vía del tren. Chicken-in frugal, en exceso. Algo de fruta y comida de pájaros, salvo los afortunados del bocadillo. Ni bota con la que celebrar el subidón de adrenalina. Pero no estaba en los planes... si los hubiera habido.

Continuamos y llegamos finalmente al camino de las conchas, donde nos desviamos para ir hacia la vieja carretera nacional. Allí vamos hacia el pantano to be. Encontramos un riachuelo cuarto y mitad del Aranda que ya habrá quien se encargue de engordar. Ruina.

Llegados al cruce con el camino de Jabacin, subimos ya metidos en una lluvia intensa. No está el ánimo para fotos, así que de esta zona poco recuerdo queda, salvo que nos mojamos. El descenso no obstante desde la paridera Jabacín al río, cueva de las grullas incluída, es precioso con las paredes, que antes rodeamos, al fondo. En este caso, el cruce del río lo hacemos por el puente el abogao (sic) y el tunel del tren.

Y fin. Conectamos así Morata-Ricla con el Jalón como compañero.

Hubo cervezas varias en tandas varias para celebrarlo. Muchas gracias a nuestros colegas por enseñarnos este maravilloso paisaje.

Hasta la próxima, que parece ser será por Sabiñán y celebrando la entrada de la primavera.

Nota: estamos teniendo mucha suerte con las salidas este año. Promete.

Calificación: paseo multiaventura.


Sobre esta noticia

Autor:
Cenefos (58 noticias)
Fuente:
cenefos.es
Visitas:
2020
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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