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Vejiga hiperactiva

19/04/2010 17:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La incontinencia es un síntoma, que puede ESTAR presente o no, de la vejiga hiperactiva

Orinar es, para la mayoría, una rutina que no requiere mayor atención. Pero para quienes sufren de este síndrome, la vida puede convertirse en una pesadilla que gira alrededor de la pregunta: ¿dónde queda el baño más cercano? Por Irene Carrasquero

1. ¿QUÉ ES?

El nombre lo expresa claramente. Quien sufre de síndrome de vejiga hiperactiva siente deseos de orinar muchas veces -de día y de noche- y esta necesidad suele ser imperiosa, repentina e incontrolable, lo que puede impedirle llegar al baño a tiempo y hacerle perder orina en el camino.

2. ¿ES LO MISMO QUE LA INCONTINENCIA URINARIA?

Existen dos tipos de incontinencia urinaria. La de esfuerzo, que ocurre ante el aumento de la presión intra-abdominal al toser, estornudar y reír o por una actividad física más intensa como hacer ejercicios y cargar peso; y la de urgencia, que está asociada a una necesidad apremiante e impostergable de orinar que hace perder orina mientras se llega al baño.

Es común asociar -e incluso confundir- el síndrome de vejiga hiperactiva con la incontinencia urinaria de urgencia, pues es bastante frecuente que ambas se den juntas. Sin embargo, es importante aclarar que la incontinencia es un síntoma más de la vejiga hiperactiva y que ésta puede presentarse con aumento de la frecuencia urinaria y urgencia sin que necesariamente haya pérdida de orina.

3. ¿QUIÉNES LA PADECEN?

Este síndrome puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres, e incluso en niños.

4. ¿POR QUÉ OCURRE?

La vejiga hiperactiva puede ser de origen idiopático; es decir, por causas desconocidas. Asimismo puede responder a enfermedades neurológicas, como el mal de Parkinson o la esclerosis múltiple, o a una obstrucción del tracto de salida de orina dentro del sistema urinario. En hombres, esta obstrucción generalmente se debe al crecimiento de la glándula prostática (hiperplasia prostática benigna) y en mujeres a prolapsos de vejiga. Igualmente, tanto en hombres como en mujeres, puede ser producto de ciertas cirugías previas.

Y aun cuando la vejiga hiperactiva es un síndrome por sí solo, puede aparecer asociada a otros problemas urológicos, como litiasis vesical (piedras), infecciones urinarias o tumores de vejiga, en cuyo caso desaparece al resolverse la causa de origen.

5. ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

Una vez que se han presentado los síntomas propios de la vejiga hiperactiva, es importante visitar a un urólogo para confirmar el diagnóstico.

El especialista realizará una evaluación del paciente y determinará, mediante una evaluación clínica, cuál será el abordaje más apropiado.

La historia clínica -lo primero a realizar- debe tomar en cuenta aspectos que pueden incidir en el padecimiento del síndrome, tales como duración, severidad y naturaleza de los síntomas urinarios, intervenciones quirúrgicas previas, historia ginecológica y obstétrica en las mujeres, prescripción de medicamentos y repaso de hábitos sociales y familiares, como el fumar o tomar alcohol.

A partir de allí, además del examen físico, los estudios más comunes a realizar seguramente serán:

• Análisis de orina y urocultivo.

• Estudio urodinámico para medir la presión intravesical y el flujo urinario.

• Cistoscopia para inspeccionar la vejiga.

6. ¿QUÉ EFECTOS TIENE SOBRE LA VIDA?

La lista es larga, no sólo en términos prácticos y cotidianos -pues no siempre hay un baño a la mano-sino desde el punto de vista social, laboral y psicológico.

• Aislamiento social: Las dificultades para manejar la urgencia urinaria, sumadas al temor de perder orina mientras se consigue un baño, puede hacer que quien padece de vejiga hiperactiva prefiera evitar reuniones sociales en sitios públicos o desconocidos. Los viajes, especialmente en carro y si son de recorridos muy largos o que implican tráfico, también pueden verse limitados, pues no siempre se cuenta con instalaciones sanitarias adecuadas en las vías.

• Disminución de la actividad física: Para quienes sufren de vejiga hiperactiva puede ser difícil seguir una rutina deportiva o de ejercicios debido a la dificultad de controlar en un momento dado la necesidad de orinar.

• Dificultades laborales: Dependiendo del tipo de trabajo que realice, una persona que padece este problema puede ver su rutina laboral interrumpida por las innumerables veces que debe ir al baño, lo cual puede traerle dificultades con sus supervisores y compañeros, además de problemas de rendimiento y concentración.

• Deterioro de la sexualidad: Las relaciones sexuales pueden verse seriamente afectadas, no sólo por la ansiedad que ocasiona la urgencia urinaria, sino también en los casos en que el síndrome viene acompañado de incontinencia, pues una de las mayores preocupaciones de quienes la sufren -sobre todo las mujeres- es el mal olor que se asocia a ella.

• Trastornos del sueño: La necesidad de levantarse a orinar varias veces durante la noche genera inevitablemente problemas para lograr un sueño reparador, lo cual ocasiona problemas en el desenvolvimiento durante el día, cambios de humor y, en general, trastornos emocionales.

• Baja autoestima y depresión: Derivado de todo esto, quienes sufren de vejiga hiperactiva pueden terminar en un cuadro depresivo y de baja autoestima que trasciende el problema orgánico que implica este síndrome urinario.

7. ¿CÓMO SE TRATA?

Cuando se sufre de vejiga hiperactiva es necesario atender, por un lado, sus

síntomas, para disminuirlos en lo posible y evitar que afecten demasiado

la calidad de vida. El primer paso en el tratamiento debe ser el manejo conservador, que incluye la modificación de ciertos hábitos cotidianos:

• Lograr un equilibrio en la ingesta de líquidos durante el día, tomando suficiente cantidad sin excederse.

• Evitar alimentos y bebidas irritantes.

• Controlar el estreñimiento.

• Dejar de fumar.

• Controlar el sobrepeso.

• Utilizar ropa interior con protección especial para la pérdida de orina (cuando la hay) para aportar mayor seguridad y evitar los malos olores.

Adicionalmente, hay medidas que pueden tomarse dirigidas a mejorar la condición de la vejiga y aportarle mayor estabilidad, con lo cual viene asociada una mejoría de los síntomas.

El reentrenamiento vesical es determinante en este sentido y se fundamenta básicamente en:

• Llevar un diario miccional, tanto de día como de noche, en el cual se anote la hora en que se va al baño y el volumen de orina, además de determinar si hubo -o no- urgencia e incontinencia.

• Iniciar una programación de micciones; es decir, ir al baño a orinar a ciertas horas específicas, de manera de "acostumbrar" a la vejiga y no esperar a que ella avise, evitando así la urgencia y, muy probablemente, la incontinencia.

El siguiente nivel sería el tratamiento farmacológico. Las alternativas más utilizadas, cuya indicación debe estar determinada por el médico según la condición específica del paciente, son estrógenos, anticolinérgicos y antimuscarínicos, como imipramina, oxibutinina, tolterodina y duloxetina, casi todos dirigidos a inhibir y controlar los espasmos de los músculos de la vejiga que "avisan" al cerebro que hay deseos de orinar.

Más recientemente los urólogos han recurrido, con muy buenos resultados, a la utilización de la toxina botulínica para tratar la vejiga hiperactiva. La acción del Botox, en este caso, consiste en disminuir la actividad muscular de la vejiga y, con ello, la función anormal que causa los deseos continuos e impostergables de orinar.


Sobre esta noticia

Autor:
Rosaliakj (879 noticias)
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Nota de prensa
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