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El valor nutricional del amaranto

09/05/2011 15:20
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El amaranto pertenece a la categoría de los pseudo-cereales. A pesar de compartir numerosas características con los cereales, la clasificación botánica de estas semillas no coincide con la de los cereales tradicionales. Según la evidencia actual se estima que el cultivo del amaranto se remontaría a más de 7.000 años. Es una semilla originaria de países como México, Bolivia y Perú, zonas en las que en algunas épocas llegó a convertirse en un pilar fundamental de gran parte de su población. El amaranto era muy utilizado por los mayas, los incas y los aztecas, para quienes tenían un valor sagrado.

Después de haber estado a punto de extinguirse, el amaranto ha empezado a ser valorado nuevamente a la luz de los numerosos estudios científicos que siguen confirmando sus múltiples propiedades. El equilibrio de aminoácidos en el amaranto es uno de los más cercanos a otros alimentos considerados clásicamente como fuente de proteínas completas (como la carne). Por esta razón, tanto la quínoa y el amaranto podrían ser utilizados como fuentes de proteínas de alto valor biológico (a diferencia de otros cereales, contienen lisina, un aminoácido ausente en todos los cereales).

El porcentaje de grasas que se encuentra en las semillas de amaranto, por lo demás, es de un 5-6%. Todas las grasas presentes en el amaranto, por lo demás, son muy saludables. Posee una proporción de almidón que va del 50 al 60% de su peso total. El amaranto es muy valorado por su elevado contenido de hierro, calcio y demás minerales esenciales. Para consumir este cereal siempre hay que cocinarlo. Conviene dejarlo en remojo por al menos doce horas a fines de "activar" los nutrientes en estas semillas y anular los posibles anti-nutrientes (hay que enjuagarlo repetidas veces para que libere todas las toxinas). La cocción del amaranto es muy breve (solo 15 minutos), y puede ser consumido en sopas, guisos, terrinas, y todo tipo de preparaciones.

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