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Valencia en Fallas, entre oror a pólvorfa y a azahar

26/03/2011 12:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Valencia en primavera huele a azahar y a naranjas recién cortadas. Sin embargo ahora, cuando el día de San José se asoma al calendario, Valencia sólo huele a humo y a pólvora, un olor acre y pesado que, sin embargo, es reflejo de la fiesta

Valencia es una ciudad que puede ser visitada en cualquier época del año, pero es precisamente ahora, cuando la llegada de la primavera cubre el ambiente con el perfume proveniente de la flor del azahar, y las calles y las plazas se transforman en una explosión de colores, cuando el viajero se siente más estrechamente unido al entramado de su plano urbano. Pero antes, cuando la ciudad se despedía del invierno, Valencia ha sufrido una transformación diferente, que al viajero le ha provocado desde un primer momento un cúmulo de sensaciones encontradas.

Lo primero que debe hacer el viajero que llega por primera vez al Turia en los días previos a la fiesta de San José, es ir acostumbrándose a una terminología que en principio puede resultar un tanto extraña por cuanto nos es desconocida. Porque desde algunos días antes todas las calles se encuentran ya engalanadas por una ingente cantidad de monumentos de madera y de cartón piedra, enormes esculturas que llegan a alcanzar varios metros de altura, y que se asoman a cualquier encrucijada, allí donde apenas hay el sitio justo para ser instaladas. Es la plantá, momento en el que se hacen realidad los anhelos de miles de valencianos, que han pasado todo el año trabajando con el fin de que durante la fiesta todo se pudiera ir desarrollando de manera perfecta.

Uno de los días grandes de la fiesta de las Fallas es la víspera de San José. En la nit del foc, el cielo nocturno de Valencia se cubre por completo de flores brillantes de colores, miles y miles de estrellas que tintinean, en su lucha constante contra la fuerza de la gravedad. Llega un momento, incluso, que el sol parece que va a aparecer por el horizonte, que la noche se va a convertir en día; porque durante esta noche, el cielo y el curso antiguo del río se convierten en un estallido de luz y de ruido ensordecedor, preludio de todo lo que va a suceder el día siguiente. El es castillo de fuegos artificiales, que se alza por encima de la Peineta, el moderno puente que el arquitecto Santiago Calatrava diseñara hace algunos años con el fin de dignificar aún más la herida abierta por el Turia en el centro de la ciudad.

Y al día siguiente, la pólvora y el ruido vuelven a ser los protagonistas en la Plaza del Ayuntamiento, durante la mascletá. Porque, en efecto, se tiene la sensación de un lleno tan absoluto en la plaza y en las calles adyacentes, que parece que nadie pueda llegar a tocar el suelo, sin que se vea impedido por esa marea humana que llena todo el espacio. Es cierto que hay mascletás durante todos los días que dura la fiesta, pero la del día de San José es la más esperada por valencianos y visitantes. En los cinco minutos que dura la explosión de pólvora y de humo, la plaza se ve sumida en una espesa nube de niebla que imposibilita la visión más allá de unos pocos metros, y el volumen de decibelios aumenta hasta dosis casi insoportables.

Y por la noche, durante la cremá, la ciudad entera es una enorme hoguera en la que se queman todos aquellos monumentos que la han estado ornamentando en los últimos días. Hay un dicho hermoso para esta noche que todo valenciano conoce: “En la noche de San José, Valencia arde.” Y es verdad, hasta el punto de que el servicio de bomberos tiene que ser reforzado durante esa noche desde las ciudades más próximas, con el fin de evitar accidentes inoportunos. En cuestión de muy pocos minutos, cada falla se ve reducida a un pequeño montón de brasas ardientes, brasas en las que también se queman las emociones de todos los falleros.

Cuando se despierta el día siguiente, sólo queda en cada esquina una mancha grisácea de ceniza, como único recuerdo de una noche diferente, mágica. Mientras tanto, la ciudad entera empieza poco a poco a recuperar la actividad propia del resto del año. Y también a trabajar para las Fallas del próximo año.


Sobre esta noticia

Autor:
Julián Recuenco (14 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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