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¿USA - CUBA, habrá normalización de sus relaciones?

07/05/2009 20:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Por qué no pueden convivir en paz estos países? ¿Por qué tanto antagonismo de un lado y otro del estrecho de la Florida? ¿La nueva administración norteamericana, puede y tiene interés real en cambiar una situación que lleva ya más de medio siglo? ¿Al gobierno cubano le interesa un acercamiento?

 

Esta historia encuentra ilustración perfecta en un filme de Francis Ford Coppola, basado en una novela que inmortalizaría a Mario Puzo. En el Padrino III se ve como un grupo de jefes de importantes familias de la mafia italiana asentada en EE.UU. se reparten con la anuencia del gobierno tiránico de Fulgencio Batista, las mayores y más jugosas inversiones en la vilipendiada isla de Cuba, con mas del 50% de su población analfabeta y propiedades y negocios al estilo del hotel “Havana Hilton”, el “Hotel Nacional”, el famoso casino del Hotel “Capri”, el “Havana Yacht Club” y muchos más, que eran una verdadera afrenta de lujo, vicio y opulencia a la dignidad de los cubanos.

Con todo esto y aún más llegó barriendo la revolución triunfante al mando de Fidel Castro el 1 de enero de 1959. La confrontación con el gobierno de los EE.UU. no se hizo esperar, nacionalizaciones Vs negativas de refinar petróleo soviético, leyes nacionalistas Vs actos terroristas avalados por las más altas esferas del gobierno norteamericano, la lista sería interminable…

Como interminable sería enumerar todas las medidas y contra medidas tomadas de ambos lados del estrecho de la Florida, sólo recordemos algunas: la invasión a Bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles, la intervención militar cubana en África, el derribo del avión de Cubana de Aviación en Barbados, las leyes Torricelly y Helms – Burton, el derribo de los aviones de “Hermanos al Rescate”, etc., etc., etc…

¿Qué se movía detrás de todo esto, que incluso llego a poner al mundo al borde de la hecatombe nuclear?

En primer lugar intereses económicos de grupos de poder vinculados a grandes compañías norteamericanas: United Fruit Company, dueña de inmensos latifundios en Cuba, Nicaragua y Centro América toda, (¿recuerdan la intervención en Guatemala?), Esso y Shell, ambas con sendas refinerías en el país, además otras empresas de los trust petroleros afectadas fueron: la Texaco Company, la West Indian y la Sinclair Cuba Oil, todas con inversiones millonarias en la isla, la banca norteamericana con la influencia que todos le conocemos tampoco quedó incólume a la ola nacionalizadora entre otros: The First National City Bank, The First National Bank of Boston y The Chase Manhattan Bank, este último del archiconocido e influyente grupo Rockefeller. Solamente estos ejemplos bastarían para entender por qué la hostilidad ante la osadía y medidas tomadas por el gobierno cubano, como si fuera poco se le suma el odio y el resentimiento de la clase burguesa cubana desalojada de sus privilegios. A estás circunstancias agregarle la intransigencia cada vez en aumento de la dirigencia revolucionaria que respondía con nacionalismo exaltado y una cada vez mayor alineación al bloque eurosoviético, en defensa de la soberanía nacional.

Todos estos factores más algún otro que por cuestiones de espacio no incluimos condicionaron las relaciones EE.UU. – Cuba por medio siglo.

En la actualidad cuando el mundo vive momentos peligrosos y trascendentes llega al poder de un lado un gobierno demócrata con un político joven y de innegable talento, por demás afroamericano hecho este que vino a hacer realidad las ideas de líderes de la resistencia civil afronorteamericana del estilo de Martin Luther King Jr., el reverendo Jesse Jackson y muchos otros, sin embargo no podemos esperar actos de magia, aunque el nuevo inquilino de la Casa Blanca tenga un 200% de neuronas y juicio común más que el anterior, tiene por delante de sí todo un sistema que está desde antes que él mismo naciera y que lo ata de pies y manos, aunque hemos podido ver en los últimos tiempos intentos por echar a andar toda una maquinaria que termine con la normalización de relaciones con la isla del Caribe, la reciente liberación de normas draconianas impuestas por la anterior administración es una señal de esto, por otra parte se está manejando en las dos cámaras del congreso estadounidense proyectos de leyes que permitirían el libre flujo de comercio y visitante desde el país de las barras y estrellas a la isla caribeña, todo esto en medio de fuertes presiones de Latinoamérica para que se dé por terminado el embargo a la mayor de las antillas. Del otro lado del estrecho se esperaría flexibilización en algunas normativas que persisten heredadas de la era soviética, como los permisos para entrar y salir libremente del país, la rebaja del impuesto que se cobra al dólar estadounidense (20%), medida que se adoptó ante la presión económica que agencias como el departamento de estado y la OFAC ejercían sobre transacciones en dólares provenientes de Cuba. También sobre el tapete está el intercambio de poco más de 50 detenidos en la isla por atentar contra la seguridad del estado (trabajar al servicio de una potencia extranjera), por los 5 cubanos acusados de espionaje en EE.UU. y condenados a largas cadenas de prisión del otro lado.

Aunque la posición oficial dista mucho de mencionar esto, en el gobierno cubano se sabe del gran reto que representaría para su sistema una normalización de relaciones con un vecino tan poderoso, que tiene todos los medios para inundar los maltrechos supermercados antillanos de todo tipo de productos que representan la ideología norteamericana y su poderío económico y que esto vaya permeando en la ideología del ciudadano cubano, que en su mayoría está sometido, gracias al embargo y a las ineficiencias económicas locales, a condiciones de austeridad que en muchos casos frisa en la pobreza material.

Ante este panorama salen a la luz dos claros perdedores: los pueblos y las familias de ambos lados del estrecho. De un lado el pueblo cubano, sometido a penurias económicas y limitaciones propias de un país que se encuentra en estado de sitio permanente, del otro las familias cubanoamericanas y el pueblo norteamericano que se ve privado de un intercambio normal, con una isla que es un mercado natural para las producciones de la unión americana y que a diferencia de muchos países en el orbe, entre los cubanos no se respira odio contra los ciudadanos de la patria de Lincoln.

Ojalá los gobiernos de ambos países logren encontrar la sabiduría, la tolerancia para lograr el acercamiento por el que claman estos dos pueblos y muchos otros en Latinoamérica y el mundo todo.


Sobre esta noticia

Autor:
Ariel (3892 noticias)
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Opinión
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