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Unos genes con mala fama

15/05/2017 19:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Verónica Martín

Ilustración por Ilustre Mario

Sin gluten. Apto para diabéticos. BIO. Healthy. Con ingredientes certificados. Vivimos en la época en la que en los supermercados las etiquetas de los alimentos nos llevan a una gran confusión. En medio de todo ello, grandes confusiones y grupos de opinión hace que la mayoría de la población dude sobre qué debe comer y qué no. Una de las grandes polémicas están en los alimentos transgénicos. ¿Qué son? ¿Son perjudiciales para la salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido contundente y congruente con la mayor parte de la comunidad científica con respecto a dos grandes grupos de alimentos: las carnes procesadas y los alimentos con azúcar. En eso sí hay consenso: son perjudiciales para la salud, además del alcohol y del tabaco.

Desde los años 80 hay un gran debate en torno no a un grupo de alimentos sino a un proceso para obtenerlos: los transgénicos. Pero, ¿qué son? Y muy especialmente, ¿son dañinos para la salud de los humanos?

La respuesta nos la da Eduardo Pérez Roth, doctor en Biología de la Universidad de La Laguna: "Un alimento transgénico es aquel al que se le modifica su material genético, el ADN, para conferirle determinadas ventajas". Es así de sencillo y se hace porque es una manera de algunas características a esos alimentos como la resistencia a algunas plagas o a las inclemencias del tiempo.

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Con dichas modificaciones se le confieren unas características determinadas y preconcebidas. Por ejemplo, el maíz y la soja son dos de los alimentos de origen vegetal a los que más se les ha sometido a modificaciones de su ADN. La técnica ha avanzado tanto que ya se duda, incluso, de la nomenclatura transgénico pues, por ejemplo, con el sistema CRIPR se puede eliminar o bloquear algunos genes sin dañar el resto del genoma. En muchos países esto no se considera manipulación genética.

Hoy en día hay organismos genéticamente modificados en medicamentos y alimentos tanto para humanos como para animales. Desde los años 80 los biólogos han utilizado la ingeniería genética y desde los 90 aproximadamente se inició un cierto rechazo social alimentado, principalmente, por algunos grupos ecologistas como Greenpeace quien defendía que estas modificaciones eran dañinas para la salud humana y para el medio ambiente.

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La ciencia dio una respuesta contundente el año pasado. El doctor en Biología por la ULL, Eduardo Pérez Roth recuerda que "desde hace bastante tiempo existe un intenso debate sobre la seguridad de los transgénicos para la salud humana" y añade que ante este tipo de cuestiones, "lo mejor es acudir a los datos científicos serios". Pues bien, el año pasado la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos publicó el mayor estudio científico realizado hasta la fecha que se basaba en recopilar y contrastar los más de 900 estudios que se habían realizado en todo el mundo en las dos últimas décadas.

¿La conclusión? "Que no se han encontrado pruebas convincentes sobre los efectos adversos para la salud que sean directamente atribuibles al consumo de alimentos derivados de cultivos transgénicos", recuerda el biólogo y añade que, en la actualidad "las exigencias de seguridad alimentaria que se imponen a cualquier alimento transgénico, antes de su aprobación, son incluso mayores que las impuestas a los alimentos convencionales".

Aún así, el consumidor es quien debe decidir qué alimentos mete en su cesta de la compra. En Europa, debido a la fuerte oposición social a estos alimentos la normativa al respecto es muy exquisita. En España se obliga que los productos transgénicos (con las siglas OMG que se corresponde con Organismo Modificado Genéticamente) estén etiquetados de la siguiente manera: Este producto contiene organismos modificados genéticamente, o bien este producto contiene (el nombre del elemento, por ejemplo maíz) modificado genéticamente. Así debe constar en todos aquellos productos que tengan al menos un 0, 9% de productos OMG.

Volviendo al macroestudio, los investigadores buscaron pruebas de los efectos para la salud humana de estos alimentos y no encontraron evidencias de ninguno ni a corto ni a largo plazo. Lo que sí evidencia el estudio es que con este tratamiento se ha evitado el uso de pesticidas y se ha rebajado el nivel de intoxicaciones y efectos adversos por los insecticidas.

Con respecto al efecto en el medioambiente, el estudio concluyó que no se había encontrado pruebas del daño de estos cultivos, aunque no fueron rotundos pues consideran que los efectos a largo plazo son difíciles de predecir en la actualidad.

En general, los alimentos genéticamente modificados producen unos cultivos más fuertes e, incluso, en algunos países se modifican ciertos alimentos para añadirles, por ejemplo, algunas vitaminas extra.


Sobre esta noticia

Autor:
Sixtojavier (504 noticias)
Fuente:
revistabinter.com
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Tipo:
Reportaje
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