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Una historia sencilla

27/10/2009 23:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La guagua desnutrida había sido desahuciada. El padre no se resignaba y la llevaba bien seguido al hospital para porfiarle a los médicos de turno. Un día, iba en un ascensor con su pequeña de un año

La guagua desnutrida había sido desahuciada. El padre no se resignaba y la llevaba bien seguido al hospital para porfiarle a los médicos de turno. Un día, iba en un ascensor con su pequeña de un año en brazos. La niña lucía mal, ojerosa, demasiado flaca y con una guata tan prominente que el vestido ancho y vaporoso no lograba disimular. Él la tapaba con un pañal para evitar las ojeadas compasivas, pero la señora que esa mañana se subió en el mismo piso que ellos, igual observaba insistentemente a la chiquitita flacuchenta... “Por qué nomira para otro lado, oiga”, dijomolesto el hombre. “Es que ¿sabe? –dijo la mujer– soy doctora y vengo llegando de Estados Unidos. Creo saber lo que tiene su hija, déjeme examinarla, llévela ami consulta”. El padre accedió, y el nuevo y certero diagnóstico –en realidad era celíaca– enterró en el cajón de los malos recuerdos la temprana muerte anunciada.

Han pasado 46 años desde esa historia y Josefina “Pepi” Velasco la cuentamientras prueba un pedazo de kuchen. “Yo no debería estar comiendo esto, pero es que soy una celíaca que ha controlado bastante bien la enfermedad y hoymi nivel no es alto. Por eso me doy estos gustitos de vez en cuando”, explica esta actriz que aunque no ha estado por largos años en pantalla, es un rostro familiar para nuestras retinas. A esta mujer le brillan fácilmente los ojos, sobre todo cuando habla de su papá.

Ahora es él quien está muy enfermo y Pepi, la otrora hija flacuchenta y regalona, lo cuida: ya se acostumbró a hacer colas en el Compin o en los hospitales.

Pepi también lo ayuda a distraerse. En silla de ruedas lo llevó recientemente a ver la obra Sola, el primermonólogo que realiza esta integrante de la compañía Teatro Aparte. Ahí, dirigida por el español Jesús Codina, repasa historias de féminas que en el fondo se parecen a ella, o sea, que sonmuy simples. Similares a su madre por ejemplo, una mujer “más buena que el pan”, que fue víctima de un fulminante cáncer de mamas. Cuando murió, Pepi teníamás de 30 años, pero aún la necesitaba casi tanto como cuando estaba desnutrida y panzona.

“Simpática la Pepita”

Con esta historia del desahucio y el posterior diagnóstico de celíaca, sus papás la sobreprotegieron y a ella no le da vergüenza reconocer que durmió todos los fines de semana en la cama de sus padres hasta que tuvo 18 años.

La guata de la niñez fue disminuyendo con el tratamiento de la doctoramirona, pero la extremada delgadez la acompañó toda la adolescencia. “Mis hermanas eran preciosas y yo no tenía nada por delante ni por detrás... Bueno, todavía no tengo, la verdad. Era fea, peluda, flaca y de patas chuecas. Tenía pie plano y usaba unos bototos como los de Papelucho. Me acuerdo cuando iban amigas de mi mamá a la casa. Nosotras íbamos a saludar y a mis hermanas les decían ‘qué lindas que son estas niñitas’. Cuando pasaba yo, la frase era ‘y qué simpática es la Pepita’”, relata riendo.

Una vez convertida en actriz, le aconsejaron que se arreglara más para entrar mejor en el ambiente artístico. Nunca fue esa su meta, por lo tanto no hizo caso. Acostumbrada al estigma del “patito feo”, todavía desconfía cuando le hacen ver que es bastante guapa.

El 1979 salió del colegio. Quería estudiar teatro, pero esa vez su padre no quiso consentirla. “No te voy a pagar esa carrera”, sentenció tajante, así es que a ella no le quedó más alternativa que matricularse en Educación de Párvulos. “Y (en el segundo semestre) me echaron, porque me dediqué más al trabajo político en el centro de alumnos que al estudio. No lo digo con orgullo, sino con vergüenza: reprobé dos veces el mismo ramo yme expulsaron. Mi papá estaba indignado y yo no tenía plata. Tampoco había dado la prueba de aptitud académica de nuevo para entrar a otra carrera”, relata.

Una conocida le contó que se iba a trabajar a Estados Unidos y Pepi Velasco se sumó a esa aventura con una de sus hermanas. “Me acuerdo que me pidieron que fuera bien vestida para no tener problemas con la visa. ¿Y sabís cómo fui? Con trenzas hasta las caderas, vestido blanco ecuatoriano bordado con flores rosas, azules ymoradas, y ojotas. Ah, en el living de la casa de mi mamá había una maleta de mimbre de adorno y me la llevé también”.

–¡Por qué te vestiste así! ¿De chora?

–No poh, si en esa época yo era súper hippie y para mí esa pinta eramuy elegante. Yo encontraba queme veía estupenda con mis trenzas bien peinaditas... Me dieron visa por tres meses (se ríe a carcajadas).

Pese a que no hablaba inglés, estuvo los tresmeses trabajando como ayudante demaître. “Me aprendí todo dememoria y aperré”. Después se fue a trabajar a París y ahí ofició de niñera. Al cabo de un año, volvió a Chile dispuesta a estudiar teatro. Aunque su papá –otra vez– le dijo que no soltaría ni un peso para sus planes, ella igual se matriculó en la escuela de la Universidad Católica. El 70% lo pagó con crédito; el 30%, su mamá.

A esta actriz le dan lata las ceremonias de los premios Altazor y le cuesta imaginarse sobre las tablas a los 70 años

Logró titularse, pero siempre ha tenido claro que fue una opción como tantas que pudo tomar en la vida. “Ésta es una pega como cualquier otra, como ser nana, profesora, ingeniera... Te sacái el maquillaje y te vái para tu casa y listo”, dice sin temor a afirmar que entre su familia y las tablas, el teatro sale perdiendo.

Porque ella es una persona de afectos. Le llama mucho la atención la soledad y, por eso, en su monólogo muestra a tres mujeres diferentes pero que, en mayor o menor medida, viven sin una compañía verdadera. “Creo que la gente, en general, está súper sola. Cuando tenís problemas, estás sola contigo misma. Hoy nosotras trabajamos mucho y, además de eso, hacemos las cosas en la casa, el almuerzo, las comidas, los trámites... Todo eso no da tiempo para juntarte a tomar un café con una amiga”.

La obra (funciones viernes y sábado a las 21 hrs. en el Teatro Aparte) la ha hecho recordar a Yolita, una peluquera que la dejaba jugar con los secadores de pelo durante su infancia; a una modista que le hacía los vestidos a ella y a sus hermanas; también a la querida señora Margarita, la abuelita biológica del actor y diputado Ramón Farías (“que hacía unos alfajores que te podías morir de lo rico”); y a su profesora de básica, la señora Violeta, entremuchas otras. “Una ve elmundo a través de ellas y te vas armando un referente sólido. Yo agradezco las cosas sencillas, un té con leche o la educación que me dio Violeta, por ejemplo, que era un encanto demujer... Soy súper simple, me encanta regar o ir a la feria, por ejemplo”.

–¿Ese tipo de mujer más simple existe hoy?

–Sí, sí hay, peromenos porque te come la soledad, la nostalgia, la tecnología. Hoy se vive demaneramenos simple. Antes ponías una botella de Coca Cola de 3/4 en lamesa y alcanzaba para toda la familia ¿te acordai? Se servía poquito para cada uno. Ahora pones una de dos litros y terminan todos peleando. Cuestamás compartir, especialmentemomentos buenos. Los dejas pasar nomás. “Creo que hay que aprovechar de hacer cosas como andar en bicicleta con una amiga, por ejemplo, o juntarte con tiempo a tomar un té, o ir al teatro con tu mamá o comerte un helado con ella. ¡Ésa es la vida!”, dice esta actriz que también interpreta a una mujer pesada y amargada en su obra. “Porque en la vida real de esas también hay”, ríe.

Lejos de la alfombra roja

La actriz se sobrecoge con sus colegas mayores que aún siguen actuando, sobre todo porque ella no podría. “Cuan do te vas poniendo vieja, te vas cuestionando más. No me imagino a los 70 años haciendo teatro. Admiro a gente como Delfina Guzmán, Maite Fernández y Gabriela Medina, pero yo no sé si tengo una vocación como la de ellas. Tengo una parcela en la cordillera y quiero ir a vivir allámás adelante: a tejer, hacer pan amasado y leer un libro. Para mí la vida es mucho más que el teatro. Es tener la cordillera adentro de los ojos en San Francisco de Los Andes o cocinar a los pies de un parrón. Esa es la plenitud... Si me preguntas ¿en qué momento eres más feliz?, es ahí”.

–¿Te sientes parte del ambiente teatral?

–No, para nada, nunca me he sentido parte de eso.

–¿No quieres estar ahí?

–No es que me condicione a salirme de él, pero me da vergüenza ajena la gente que se cree el cuento de la fama en este país chico. Me sorprende que algunos actores se frivolicen tanto y que sean poco asequibles hasta para sus colegas. En general son personas poco afables, frías. Se dice mucho que los artistas son emotivos y, dime, ¿has visto a huevones más déspotas que los actores?, ¿te has fijado cómo algunos tratan a sus nanas, a los técnicos y a quienes hacen el aseo?

–¿No te defines como artista?

–No. Artista es alguien que abarca mucho más. Tengo una amiga de Concepción que trabaja para una ONG y escribe como los dioses. Dibuja… ¡Que te puedes morir! Ella es una mujer completa que hace de todo. Yo hago teatro, pero no soy completa en otras cosas.

Ella dice que nunca más irá a la ceremonia de los premios Altazor, porque son una “lata”. El año pasado fue porque su hija se lo pidió. “Estaba la alfombra roja y le tomaban fotos a todos menos a mí poh, obvio (ríe). Faltaba poco para que me dijeran ‘ya poh, pasa luego’. Era una guerra de egos, una cosa muy loca... ¿Conoces al actor de la obra Pedro de Valdivia (Francisco Sánchez)? Él sí es un artista, es un hacedor, tiene talento para millones de cosas, pero nadie lo entrevista.

–A ti, durante años, te han encasillado en el teatro comercial.

–Sí, y de alguna manera todavía eso sigue pasando. Me encantaría trabajar con Alfredo Castro o Rodrigo Pérez alguna vez, pero siento que aún existe ese prejuicio.

–Pero tu prioridad es tu familia, claramente.

–Sí, mi esposo ymis hijos. En vez de ir a un carrete, prefiero estar con ellos y ver una buena película, comiendo chocolates. Soy fome de simple.

–¿Y qué expectativas tienes con esta obra?

–Es una obra fina y delicada y está hecha con honestidad, pero no es pretenciosa.Mis expectativas son queme vaya bien nomás y después de estar en sala, mostrarla en festivales y empresas (...). Hacemucho tiempo que tenía ganas de preparar un trabajo en solitario. Es que una está más vieja y dice “¿qué tanto pierdo?”. A estas alturas no tengo que demostrar si soy buena omala actriz, sime la puedo o no, simplemente quiero hacerla”. Me di cuenta de que pese a haber sido desahuciada ymuy sobreprotegida, igual ahora soy unamujer valiente... A veces digo “pa’ qué me metí en esto” (hacer el monólogo) y me duele la guata de los nervios, pero lo hago igual.


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Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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Nota de prensa
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