Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Galadras escriba una noticia?

Una de derechos

04/12/2009 09:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando los derechos de unos, vulneran los de otros

La verdad que siempre ha sido así a lo largo de la historia y ha sido motivo de no pocas revoluciones y luchas.

Cuando el derecho de unos se encuentra frente a frente con el de otros y ambos, no ponen de su parte para compaginarlos, vienen los problemas. Máxime cuando en medio hay unos terceros interesados en que no se entiendan.

Ahora, una vez más, estamos ante una situación así.

De un lado tenemos el derecho a la comunicación libre y a través de ella, acceder a la cultura en cualquiera de sus facetas; de otro, el derecho de los autores a que su obra sea reconocida y compensada. A todos nos gusta cobrar nuestra nómina a fin de mes.

Estoy seguro que entre los usuarios o consumidores de la obra creada y los creadores de la misma, podría haber un total entendimiento, pero nos encontramos con varios "terceros" que quieren mediar, aunque sin ver, yo al menos, claramente la imparcialidad de su intervención.

Pero intentemos analizar cada una de las incógnitas que forman esta ecuación, que más que matemática, parece fantástica.

De un lado, tenemos al creador de la obra. Esa persona que tiene la capacidad imaginativa y creativa de rozar con sus dedos la genialidad de escribir, pintar, componer música que, en mayor o menor medida, nos llega, nos admira y en general nos gusta. Éste es su trabajo y como tal deben percibir lo que merecen por su labor. Yo personalmente los admiro por dos motivos: uno, esa capacidad imaginativa que a mi se me escapa; otro, trabajan en lo que realmente les gusta y les apasiona, son auténticos privilegiados de la vida laboral.

De otro estamos los usuarios de esa creación, con la que nos deleitamos y de la que disfrutamos cada letra, cada nota, cada pincelada y, por ello, estoy seguro que todos estamos dispuestos a pagar, al igual que un aficionado al futbol paga la entrada para ver a su equipo favorito.

Entre ambos hay otra incógnita. Un grupo de equipos y de personas que posibilitan la llegada de esas obras creativas a todos y cada uno de los usuarios que desean disfrutarla: los productores, estudios de grabación, distribuidores...

Aquí empieza el primer problema. Al igual que ocurre con, por ejemplo, la agricultura, lo que encarece los productos son los medios de distribución, los intermediarios que pagan el producto a dos y lo venden a 20. Y aquí empieza el primer roce entre derechos.

El usuario considera excesivo abonar esos 20 por un determinado producto por varios motivos. Tal vez el principal sea el que un precio elevado imposibilita el acceso a toda la cultura que desearía.

El creador ve escasos esos 2 por una creación que le ha costado su trabajo y esfuerzo.

El distribuidor que se ocupa de ocultar su, tal vez, excesivo margen de beneficio y culpa al más indefenso y anónimo, el usuario, como causa y razón de que el creador gane tan poco.

Ahora bien, a esta ecuación, ya con suficientes incógnitas, se ha añadido una más recientemente.

La de una sociedad, que parece que más que proteger los derechos de los autores y que sus beneficios sean más acordes a su creación; que más que esforzarse por hacer de mediador y posibilitar que la cultura, en todas sus facetas, sea más accesible y llegue a más personas; se ha puesto del lado de los de enmedio y no solo encarece el producto final para el usuario, subiéndolo a 21, sino que tampoco hace que el creador perciba algo más que los 2 que venía recibiendo hasta ahora.

¿Se imaginan un club que les cobrara la entrada pero no les dejara entrar a ver el partido?

Y lo curioso de esto es que ese grupo que forma esta nueva incógnita, en su día fueron creadores, luego deberían entener esa parte, pero parece que no les interesa tampoco demasiado, salvo para abogar a sus derechos para seguir viviendo de una creación artísticas que ya no hacen por su cuenta.

Para finalizar este sistema de ecuaciones, tenemos ahora la incorporación de otra incógnita. Mayor que ninguna, ya que, para mi al menos, ignoro completamente la capacidad del gobierno para resolver ni uno solo de los problemas que vuelan en este país.

No tiene la capacidad de poner las cosas en su sitio y de mediar de verdad en el problema. No, ante su incapacidad siempre se fija en el exterior e intenta quedarse con lo mejor, porque cierto es que en Francia se paga un canon, pero NO está prohibido copiar. Es en EE.UU. y Reino Unido donde esta absolutamente prohibico copiar, pero NO se cobra canon ninguno.

Este, nuestro gobierno, permite a unos pensionistas, con todos mis repetos por supuesto, pero está claro que alguien que ya no trabaja en lo que ha sido su profesión durante su vida es un jubilado, encarecer los medios y las formas de acceder a la cultura sin mejorar las supuestas condiciones precarias de los autores y decide prohibir la copia y además pagar por esa prohibición.

Una pregunta: ¿se imaginan un club que les cobrara la entrada pero no les dejara entrar a ver el partido?

Pues eso es lo que me parece a mí toda esta ecuación.

Derechos reconocidos por nuestra constitución, libremente elegida y aprobada por toda la población de este país, ahora nos va a costar dinero.

Señores, ¿no sería más fácil controlar las incógnitas intermedias? ¿no sería más razonable que los creadores vieran mejor pagadas sus obras y que los usuarios tuvieran un acceso más fácil y aseguible a la misma? No olvidemos que el derecho a la cultura es algo reconocido universalmente y que en más de una ocasión se llenan la boca con ello.

¿Por qué no abaratar costes a esas empresas de distribución de tal modo que en vez de vender a 20 puedan vender a 15?

Parece que no ven, o no quieren ver, que esta ecuación se muerde la cola. Las productoras y distribuidoras suben precios para contrarrestar el efecto de la "copia ilegal" y el usuario tira de ésta porque no puede mantener los costes de toda la cultura a la que le gustaría acceder, y tiene derecho.

Quién no preferiría tener un CD original de su grupo favorito frente a una copia con menor calidad. No me imagino a nadie, la verdad.

¿Por qué no se vuelve a los antiguos singles y de ese modo posibilitar que personas que solo desean una o dos canciones no tengan que pagar esos 20 con otras 8 o 9 canciones que no le gustan? Es que es como que te obliguen a comprar un camión de insecticida para matar a ese mosquito que te incordia por la noche.

Creo que los que se deberían sentar a resolver esta ecuación son los propios creadores, pero los de verdad, y los usuarios, y si alguien desea ingresar dinero que trabaje como hacemos todos y el gobierno, por una vez al menos, se decida de verdad a velar por los derechos de los ciudadanos y no dejarse llevar por aquellos que tienen más medios para "incordiarle".

Si de verdad quieren velar por la cultura y por la creación artística, que velen por los artistas y por los usuarios finales, que son los que de verdad mueven el arte y la cultura.

Ya veremos si este gobierno hace lo de siempre o, por una vez, nos sorprende y hace algo bien.

Si de verdad quieren velar por la cultura y por la creación artística, que velen por los artistas y por los usuarios finales, que son los que de verdad mueven el arte y la cultura


Sobre esta noticia

Autor:
Galadras (4 noticias)
Visitas:
4327
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.