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Caida y reconstruccion

07/02/2020 23:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El 16 de diciembre, fue el día de mi cumpleaños, me reuní con un grupo de buenas y bellas amigas a compartir un rico pan que trajo la bondadosa Eudis y un aromático café que trajo mi amiga Haldeé

 

El 16 de diciembre, fue el día de mi cumpleaños, me reuní con un grupo de buenas y bellas amigas a compartir un rico pan que trajo la bondadosa Eudis y un aromático café que trajo mi amiga Haldeé. Uno de los propósitos que hice en mi meditación de la mañana, fue el de asistir a las misas de aguinaldo, que se efectúan en la Iglesia del Sagrado Corazón, oficiadas por nuestro joven diácono, Alberto, quien ha logrado, durante su ministerio, una labor evangelizadora digna de reconocimiento en todo el sector de El Valle, Villas del Valle, Zanjón Colorado, La Montañita, El Tereque, etc., El diácono Alberto, junto a los siguientes grupos: catequistas, jóvenes, adoratrices, músicos, coral y demás, ha logrado integrar a las comunidades a la Iglesia Católica, no solo a los rituales religiosos, sino a los culturales, sociales y a los problemas actuales en la gran crisis económica, política y social, que enfrenta nuestro país, Venezuela. Estos grupos, además de cumplir las labores de asistencia al Ministro, realizan las siguientes actividades: -Visita de enfermos, - Acompañamiento a los moribundos, - preparación de neo comulgantes, -asistencia a los pobres, -actividades culturales. Dios permita a estos grupos, seguir trabajando, antes que a esta Dictadura se le ocurra castigar a la Iglesia. Después de las misas de aguinaldo, Alberto va con los fieles a las urbanizaciones y barrios adyacentes a la Iglesia, en procesión con el niño Jesús, van cantando los grupos, entonando cantos religiosos y aguinaldos a las comunidades donde se comparten desayunos con la alegría de las fiestas de Navidad. El día 19 le tocaba la visita de los grupos de la Iglesia a Villas del Valle. Yo pensaba asistir a la misa de ese día. Para el compartir, llevaría un termo con café, fui a casa de mi vecina a prepararlo la noche antes, ya que no tenía gas en mi casa desde hacían tres semanas. (El Estado ha complicado tanto la distribución de ese servicio, que la mayoría de las familias vive sin él, como vivimos sin agua 6 días a la semana y sin luz hasta el día de navidad y el de año nuevo). Esa noche, al regresar a mi casa con el café preparado, al subir el primer escalón de la entrada, resbalé con el bastón que uso desde que me hicieron una operación en la rodilla derecha (Colocación de prótesis). Me di una terrible caída donde se me desvió y fracturó el radio, un dedo del pie derecho y se me hizo un hematoma en la cadera, por fortuna, no hubo fractura del ilíaco. El día 19, me llevaron mis hijos para hacerme radiografías en los CDI de Barquisimeto. En los centros nos informaron: en el1ero que visitamos: “Solo tenemos máquinas de tórax”; en el 2do: “solo hay máquinas de cuello”, a Dios gracias, no me había fracturado el cuello; en el 3ero, “no funciona ninguna” y en BADÁN, estaban en mantenimiento. En la Cruz Roja dijeron que volvieramos a las 2pm. Eran las 11, 30 am (4 horas sin ser atendida). Teníamos un plan de emergencia: ir con un amigo veterinario de mi hijo Rafael Miguel a hacerme la radiografía. Ya me imaginaba en la pequeña máquina y un conejito esperando con una patica fracturada. A las 12 m. llegamos a IPUCO, Servicio de la Universidad Centro Occidental. Me atendieron por emergencia. Por fin, Dios mío… que difícil es enfermarse o accidentarse en Venezuela. Me dieron una orden de urgencia para que me viera el traumatólogo. Fuimos al Hospital Central, donde la orden no fue aceptado por venir de un Instituto Universitario (El Estado es enemigo de las universidades) Debía verme el traumatólogo del Hospital. Cuando fuimos a la Unidad de Traumatología, había una cola de 40 personas accidentadas. Me tocaba el número 22. El problema era que desde la caída, me estaba bajando la tensión, y sufrí un desmayo por baja de azúcar. Por la espera y el dolor en la muñeca, me compliqué y tuvieron que ingresarme a la sala de emergencia, donde fui atendida por un equipo médico y de estudiantes excelente, carecen de todo, pero les sobra abnegación y dedicación para ejercer tan noble profesión. Que Dios los bendiga y ayuden a salvar vidas en esta Venezuela enferma. Yo seguí en Emergencia hasta que llegó el Dr. Leopoldo González, (suegro de uno de mis hijos y quien fue director de esa Unidad de Traumatología por 30 años). El Dr. logró que me dieran la orden para Rayos X. Volví a Emergencia a terminar el tratamiento, Rafael Miguel se quedó haciendo la cola para la tracción (operación) hasta que me tocara mi turno No 22, agradecida con el Dr. González, pero no era honesto pasar con palanca nuevamente, sin esperar mi turno, ya que todas las personas estaban en situación similar a la mía. A las 6 pm me tocó pasar a la tracción del hueso de la mano con el traumatólogo y el técnico, fue una experiencia terrible, pero me sentí feliz cuando el Dr. dijo: “ya el huesito calóo”. Mi mano parecía un abanico. Mentalmente, cuando el médico tomó mi mano, yo le pedí al Dr. José Gregorio Hernández (el santo de Venezuela) que nos ayudara en ese difícil momento. Regresamos del Hospital a las 8, 30 pm. Pasamos 12 horas de incertidumbre y angustia por lo que veíamos en el Hospital Antonio María Pineda de Barquisimeto, Edo. Lara, que sigue cumpliendo con el personal comprometido con una de las profesiones más nobles que existe: la Medicina. Y el compromiso con Venezuela no solo debe ser de los médicos y de los estudiantes, sino de todos los venezolanos. Y los acontecimientos de la Venezuela de hoy no admiten espera, sino un compromiso… es el vivir en el siglo XVIII en pleno siglo XXI, es la decadencia de la educación, es el esperar una generación de niños y jóvenes desnutridos… es la pérdida de la salud y la vida… por falta de medicinas… es contemplar a una población de adultos sometidos sicológicamente… es la desidia, el maltrato, la impunidad por un régimen que ha quebrado a un país y ha empobrecido a un pueblo, ha obligado al exilio a los venezolanos y después de 21 años, siguen en el poder… (Leer el Poder, Globedia.com). Para terminar aconsejo el compromiso y no esperar, y esto debería hacer nuestro Presidente Guaido, y actuar emitiendo orden de salida del país al dictador Maduro, con su nefasta escolta de ejércitos invasores. No actuar como candidato, sino como el presidente que es, con apoyo internacional; no seguir esperando. Vuelvo a recordar el mensaje de whatsapp de un inteligente venezolano: “No debemos esperar... No esperar que los organismos internacionales nos ayuden, no esperar mucho de la oposición y no esperar nada de los militares, sino que es el pueblo quien tiene que actuar; pero no lo hacemos, ¿Por qué?” Esta es mi ultima respuesta y espero la respuesta con ayuda de mi Dios.

“No debemos esperar... No esperar que los organismos internacionales nos ayuden, no esperar mucho de la oposición y no esperar nada de los militares"


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Josefasuarez350 (35 noticias)
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