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Turquía y la complicada dinámica geoestratégica del Medio Oriente

15/09/2016 13:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageFoto: Www.bbc.com

Elisabeth Hellenbroich (MSIA informa)

En las últimas semanas ocurrieron varios acontecimientos de gran trascendencia en Medio Oriente, con efectos inmediatos sobre el escenario geopolítico. Todavía no está claro si luego de la reunión de 12 horas entre el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, realizada en Ginebra el pasado 27 de agosto, el conflicto de Siria está más cerca de una solución o si, como en la sangrienta Guerra de los 30 años en Europa, (1618-1648), los teatros bélicos del Medio Oriente se multiplicarán y las guerras proseguirán por un largo tiempo.

Un factor clave de la ecuación es el papel de Turquía, como resaltó el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, en una entrevista para la red de televisión estatal ARD (29/08/2016). Según él, "querámoslo o no, necesitamos de Turquía para buscar una solución política del conflicto de Siria". Steinmeier describió el escenario como un conflicto altamente complejo, con numerosos actores diferentes en él.

Igualmente, habló de la necesidad de un nuevo debate Este-Oeste sobre el control de armas, para crear un especio de seguridad europeo común y establecer un diálogo serio con Rusia. La reunión del G-20 de China ofrecerá nuevas oportunidades para que los gobernantes del grupo busquen una solución común para el conflicto, el cual, en caso contrario, amenaza con salirse de las manos, recalcó.

Desde el fracaso intento del golpe militar en julio pasado, el cual fue seguido por purgas en las filas militares y por varios ataques terroristas en el país, el gobierno del presidente turco Recep Erdogan efectuó un aparente cambio de rumbo estratégico, aunque todavía sería necesario esperar las posibles consecuencias de esto en los acontecimientos del Medio Oriente y de Europa.

El 9 de agosto, Erdogan se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin, en San Petersburgo, en su primera comunicación entre los dos luego del derribo de un avión de combate ruso por la Fuerza Aérea Turca en noviembre de 2015.

La agencia de noticias Anadolu divulgó el 10 de agosto una declaración del canciller turco Mevlut Cavusoglu, según la cual, "Rusia y Turquía tienen visiones comunes sobre un acuerdo político en Siria, en particular en los temas de conservación de la tregua y de la entrega de ayuda humanitaria." Los dos países, recalcó, planean extender la cooperación a las esferas militar, diplomática y de espionaje.

Los avances más sustanciales de la reunión de San Petersburgo se dieron en las relaciones económicas, en especial en el campo energético, en el que se incluye la construcción rusa de la planta atómica de Akkuyu y del gasoducto submarino Turkish Stream, en el mar Negro. Se decidió también el reinicio de los vuelos chárter rusos a Turquía, de gran importancia para el turismo de este país.

Sin embargo, en un artículo publicado en el diario Kommersant, el comentarista Maxim Yusin observó que todavía persisten muchas contradicciones entre los lados ruso y turco en lo tocante al conflicto sirio. Turquía está contra el presidente Bashar al-Assad, mientras que Rusia quiere conservarlo. Ankara no dejó de respaldar a los grupos de "oposición" siria, además de oponerse terminantemente a los grupos kurdos que combaten a los islamistas radicales de Siria, por considerarlos cómplices del separatista Partido de los Trabajadores del Curdistán (PPK), en tanto que Moscú los considera aliados.

El Ejército turco inició el 24 de agosto una ofensiva terrestre contra la ciudad de Jarabulus, en el Norte de Siria, con el apoyo de la aviación estadounidense y de los rebeldes sirios. La operación, dirigida oficialmente contra los combatientes del Estado Islámico (EI) que ocupaban la ciudad, fue iniciada para evitar que las milicias curdas del YPG (Unidades de Protección del Pueblo Kurdo) controlasen Jarabulus y que se consolidasen en la zona fronteriza con Turquía. Según la agencia Anadolu, 1 500 insurgentes del Ejercito Libre de Siria (FSA) participaron en la embestida, que fue planeada para coincidir con la visita del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a Ankara, quien fue a manifestar la oposición de Washington a la creación de un Estado kurdo independiente.

La dimensión geopolítica de la nueva ofensiva turca fue discutida por el corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung en el Medio Oriente, Rainer Herrmann, en un artículo publicado el 29 de agosto, en el que resaltó que la operación no tenía como objetivo el EI, sino las milicias YPG. De acuerdo con él, fue decidida luego del levantamiento militar del 15 de julio, después de que casi la mitad de los generales del Ejército fuera detenida, junto con mandos y oficiales, como una demostración de que la fuerza continuaba plenamente "operacional."

"La mayoría de los generales presos pertenecía al ala transatlántica del Ejército; ahora, según especialistas turcos, los generales que integran el ala euroasiática del Ejército están en mayoría. Para esta ala, los intereses regionales de Turquía son primarios, en especial, para evitar el establecimiento de un Estado kurdo. (...) El ala euroasiática ve a Rusia principalmente como un socio, " escribió. Para Herrmann, le reinicio de las relaciones entre los dos gobiernos, desde la reunión Erdogan-Putin, facilitó la decisión de iniciar la operación (aunque Moscú no haya mostrado oficialmente su satisfacción con ella N. de E.). Rusia, hasta el momento, no ha intervenido a favor de los kurdos, con los que mantiene una alianza no muy bien definida, dice el periodista.

Por ello, afirma, los verdaderos perdedores del juego son los kurdos, que se resienten de no haber recibido apoyo ni de Moscú ni de Washington. Biden, más tajante exigió que se retirasen a la margen este del río Eufrates, o de lo contrario perderían el apoyo estadounidense. Según Herrmann, la YPG ya no recibe de Washington ni municiones ni información sobre la región de Jarabulus, y los kurdos temen que, como en el pasado, las grandes potencias los dejen a su suerte.

Pero en esta ocasión, sin embargo, los kurdos no tienen la intención de ceder a la voluntad de Washington o las demandas turcas de devolución del territorio arrancado anteriormente al EI. Herrmann observa que sin los kurdos el combate pleno del EI y el esfuerzo de reconquista de su base en Raqqa, Siria, serían imposibles. Y, en Irak, el intento de reconquista de Mossul tendría que contar tan sólo con las milicias chiitas, lo que reduce considerablemente las oportunidades de éxito.

EN LA LUCHA CONTRA EL EI, EU COMBATE TAN SÓLO LOS SÍNTOMAS

En este marco, vale la pena mencionar un estudio recién publicado por la Fundación Korad Adenauer, titulado "Guerra contra los síntomas ?por qué el EI por un periodo largo no será derrotado." El documento, autoría de los investigadores Nils Wörmer y Lukas Lamberty, especialistas en asuntos de Siria e Irak, muestra que, luego de años del inicio de la "cruzada conquistadora" del EI, en junio de 2014, la organización yijadista se encuentra sometida a presión militar en Siria y en Irak, que ha perdido un tercio del territorio conquistado y 25 combatientes, cuyo número restante se estima entre los 20 ó 40 mil.

Sin embargo, la ofensiva para reconquistar sus plazas fuertes, Raqqa y Mossul, continúa a ritmo muy lento. Al mismo tiempo, la amenaza de ataques terroristas inspirados por el grupo en Europa, como en Niza (Francia) y en Ansbach (Alemania), permanece alta. A esto hay que agregar que el EI ha conseguido mantener una fuerte presencia en Egipto, Libia y Afganistán.

Los autores critican que, por encima de todo, la coalición de 63 países encabezada por Estados Unidos contra el EI combate tan sólo los "síntomas" del problema, pero poco hace contra las causas. Esto resulta evidente, afirman, cuando se observan los preparativos para la recuperación de Raqqa y de Mossul, y la razón es que los aliados en el terreno están compitiendo entre sí, además de tener una capacidad limitada para mantener y para gobernar las zonas recuperadas.

El estudio afirma que desde septiembre de 2014 la coalición efectuó 14 mil ataques aéreos contra objetivos del EI en Siria y en Irak, además de operaciones de fuerzas especiales estadounidenses, británicas, francesas y de otros países en el Norte de Irak. El apoyo de los aliados consiste en el abastecimiento de armas y de municiones, además de entrenamiento y asesoría.

En Siria, la asistencia militar de Estados Unidos se concentra en la Fuerza Democrática Siria (SDF, por sus siglas en inglés), que está formada de unidades de las YPG y que opera en el noroeste del país, en zonas bajo el control de la minoría curda. Desde octubre de 2015, Estados Unidos envió armas y 50 asesores militares a la SDF; en abril pasado enviaron una unidad especial de 250 hombres para la participación directa en operaciones terrestres.

La coalición incluye en Irak a 3 700 militares estadounidenses y a 2 000 de otros países, los cuales han entrenado a 30 mil integrantes de las fuerzas de seguridad iraquíes y de las milicias kurdas Peshmerga, además de proporcionarles armas. Mientras sucedía esto, Turquía mantuvo abiertas sus fronteras con Siria para usar al EI como instrumento contra los kurdos sirios y contra el régimen de Assad.

Por otro lado, los autores del estudio pasan completamente por alto el papel desempeñado por Rusia en el conflicto sirio, desde octubre de 2015, además de no que no detallan la intervención de los actores regionales, como Turquía, Irán y Arabia Saudita.

La reunión Lavrov-Kerry, realizada el 27 de agosto en Ginebra, Suiza, fue una oportunidad para una tregua efectiva en Siria. Luego del encuentro, Kerry dijo a la prensa que los dos gobiernos estaban "cerca" de llegar a un acuerdo sobre la tregua, mientras que Lavrov afirmó que, por primera vez, Estados Unidos habían presentado a Rusia una lista de los grupos combatientes en Siria que se podían considerar moderados y apoyadores de la tregua.

Moscú se quejaba, anteriormente, de la evidente incapacidad estadounidense de separar a la "oposición" moderada de los terroristas. El editor en jefe del sitio de internet Russia in Global Affairs, Fyodor Lukyanov, fue citado por la red RT: "Claramente, luego de los recientes cambios en las relaciones con Turquía, tanto Rusia como Estados Unidos se están distanciando de los kurdos. (...) En beneficio de la cooperación con Turquía en Siria, las dos potencias están preparadas para limitar sus relaciones con los kurdos".


Sobre esta noticia

Autor:
Ejesus (4819 noticias)
Fuente:
diarionoticiasweb.com
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Tipo:
Reportaje
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