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Turbinas eólicas flotantes el último grito para lograr energía barata del mar sin necesidad de estropear el paisaje

10/06/2015 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El invento o la innovación es genial. Ahora no hay que montar el molino en alta mar teniendo que calcular la profundidad para fijarlo. Se puede montar la turbina en tierra y llevarla hasta el sitio ideal en cuanto a intensidad del viento y otras mil conbinaciones posibles

Difícilmente podamos encontrar personas que estén por sistema  en contra de las llamadas “energías limpias”. Esa manera de generar energía eléctrica, casi siempre a partir de las radiaciones solares o de la fuerza del viento, tienen la ventaja de no contaminar el planeta, a la vez que resultan inagotables. La humanidad ha emprendido el camino hacia un mundo en el que toda la energía que se consuma provenga de estas fuentes, y a pesar de que seguramente será un proceso lento y complejo, hay varios proyectos en marcha que nos permiten soñar con ese futuro.

En el caso de las turbinas eólicas, la mayor parte de ellas se encuentran emplazadas en terrenos donde los vientos son fuertes y prácticamente constantes, de forma que su rendimiento sea máximo. Sin embargo, esos sitios suelen estar muy poblados o dedicados a la agricultura, y a pesar de que en principio no deberían interferir con esa o cualquier otra actividad, se les critica por “afear” el paisaje.

La alternativa consiste en instalar las turbinas eólicas en el mar. Existen en los océanos que cubren la mayor parte de la superficie de nuestro planeta regiones enormes en las que los vientos son tan o más propicios que sobre tierra, sitios en los que una granja eólica permitiría aprovechar ese valioso recurso. Lamentablemente, en muchas oportunidades la gran profundidad a la que se encuentra el lecho marino dificulta enormemente la fijación de las bases de estas turbinas, encareciendo tanto el proyecto que impide su concreción.

Una alternativa lógica sería la implementación de turbinas flotantes, ya que por su naturaleza podrían operar en cualquier sitio, sin importar la profundidad del agua. Y justamente es eso es WindFloat, un ingenio que está construyendo la empresa Principle Power en colaboración con Energías de Portugal. Según han informado, será la primera turbina eólica flotante del mundo.

Este tipo de turbinas permite que sean armadas en tierra y luego transportadas. En caso de fallas, podrá trasladarse nuevamente a tierra para su reparación.

Windfloat es la plataforma para la primera turbina eólica flotante del mundo construido por las empresas: Energías Portugal y Principle Power de Estados Unidos.

La empresa norteamericana Principle Power en colaboración con la portuguesa Energías de Portugal, ha ensamblado la que es la primera turbina eólica flotante del mundo, localizada en la localidad costera de Agucadoura, Portugal, y destinada aumentar la productividad y eficiencia de estos generadores a un nivel superior.

Según sus diseñadores, este tipo de planteamientos, permite instalar las turbinas en lugares donde las corrientes de aire son de mejor calidad, pero donde la profundidad convierte su instalación en un trabajo muy complejo y al mismo tiempo, extremadamente costoso, y gracias a su cualidad de flotante, supondrá evitar los astronómicos costes de mantenimiento de las plataformas fijas.

Otro de los aspectos positivos de este planteamiento es la rapidez entre la búsqueda del lugar y su emplazamiento y ya la primera turbina  ha sido ensamblada en tierra, y trasladada a su emplazamiento final, en este caso a unos 350 kilómetros de la costa portuguesa, donde se eligió una zona ventosa con tiempo suficiente para saber que era la mejor y más constante.

Según Antonio Vidigal, director ejecutivo de EDP Inovação, “El océano es la próxima frontera energética, donde la energía eólica marina nos proporcionará una manera de aprovechar vientos fuertes y más estables y a medio plazo, la posibilidad de disponer de una red eléctrica más sostenible“.

De momento no se tiene información precisa ni de los costes de ese tipo de tecnología comparada con los generadores convencionales, ni tampoco de su productividad, unas cifras que se supone sobre el papel quedaría reducida a no mucho más que a la mitad porque no es fácil contar con la meteorología favorable cuando se levanta en alta mar una estructura de éstas.

La innovación es la madre del progreso y enemiga de las energías sucias como la nuclear y de las que nos estropean el clima y el medio ambiente

Pero lo que si está claro que las posibilidades de producción de energía eléctrica mediante fuentes renovables es incalculable, siendo únicamente una cuestión de voluntad, y dinero, que demos el salto definitivo para abandonar la producción desde centrales térmicas y por que no, alimentar el futuro parque móvil de coches eléctricos con energía 100% limpia.

La turbina generará 2 MW de energía aprovechando la intensidad de los vientos en la zona de instalación y transmitirá la energía a tierra a través de un cable submarino.

Este tipo de plataformas permite instalarlas sin importar el nivel de profundidad. No tiene la necesidad de fijarse al mar.

Ben Glass el inventor o el innovador de la turbina eólica flotante, ya era  estudiante de aeronáutica cuando siguió la ruta de los  partidarios de obtener energía limpia a bajo coste. Acabó eligiendo un instrumento que gira: la turbina eólica. La suerte estaba de su lado. Trabajó en un entorno de proximidad privilegiado bajo la tutoría de técnicos del instituto tecnológico de Massachusetts (el legendario MIT), famoso por sus investigaciones en dinámica de fluidos, turbulencia y aerodinámica de vehículos de alta velocidad, aviones y helicópteros.

Ben Glass tiene la suerte de que su taller, Altaeros Energies, en los Greentown Labs (Somerville), un complejo industrial en las afueras de Boston, recibiera encargos de nuevas empresas relacionadas con las energías limpias, un sector en completa explosión en la Costa Este de EEUU y, en especial, en Massachusetts. Su joven empresa ha recibido financiación para el desarrollo tecnológico de aerogeneradores de instituciones como el Departamento de Agricultura de EEUU, la Fundación Nacional de Ciencias o la Comisión de Energía de California.

El otro sueño de Ben Glass la turbina eólica voladora

Ben perseguía un sueño muy concreto de ingeniería: conseguir una turbina eólica ligera capaz de capturar los fuertes vientos que soplan a tan solo pocos cientos de metros por encima de la altura de los rascacielos. Resulta que estas corrientes son dos veces más fuertes y sostenidas que las del nivel del suelo. Para eso tuvo que plantearse una idea nueva y muy radical, una turbina eólica volando en el cielo. Para hacerla posible (y rentable), recombinó varios componentes de la aeronáutica usados hasta ahora para otros fines como son las tecnologías de elevación y anclados flotantes utilizadas por los dirigibles Goodyear y los aeróstatos de vigilancia, creando una especie de dirigible hueco con la forma de un cilindro inflado con helio con una hélice eólica en su interior.

Pero el factor económico era fundamental. La generación de electricidad en zonas de costa, rurales e instalaciones remotas  tiene un coste enorme. Así que Ben convenció a cuatro alumnos de postgrado del MIT para desarrollar un modelo de negocio tan radical como su idea de la turbina y conseguir dinero y un lugar para fabricar y probar no sólo la obtención de energía, sino otros usos potenciales del artefacto. Más tarde, Altaeros Energies fue seleccionada como finalistas junto con más de un centenar de 'startups' por MassChallenge, la mayor competición de nuevas empresas del mundo, por su potencial de alterar radicalmente el sistema de costes de la energía renovable, que podría ser competitiva con la de combustibles fósiles a gran escala por primera vez. Finalmente el equipo de Altaeros Energies -formado por Ben Glass (MIT Aero/Astronaútica), Adam Rein (MBA Sloan) y Alain Goubau (Harvard Law School)- consiguieron el espacio y el dinero para construir un prototipo funcional de su nueva turbina eólica en suspensión que permite obtener electricidad a bajo coste y que, como complemento, podrían servir como fuentes de conexión a internet y servicio de telefonía móvil de zonas alejadas.

El interés de Glass por la ingeniería es vocacional. En el colegio ya construyó un cohete de dos metros con motor de combustible líquido en el taller de un amigo de mi padre.

La tecnología de elevación y anclaje recombina componentes de la aeronáutica creando un dirigible hueco con una hélice en su interior

Durante sus estudios superiores, entró en la comunidad de la energía eólica. Después de construir siete turbinas, se empeñó en «ir más allá de las mejoras incrementales del propio sector eólico». Con esa idea en mente, se topó con un sector, el de las fuentes en altura de energía limpia, «uno de los más grandes recursos que sigue sin aprovecharse». Su conocimiento y experiencia en ingeniería aeroespacial fue fundamental para la resolución del problema. Además, contaba con un entorno privilegiado. «El ecosistema ayudó mucho, tanto para energía como para la innovación.

Altaeros Energies está desarrollando una tecnología limpia que puede «cambiar las reglas del juego de los costes de energía a gran escala». El joven equipo es consciente de que para obtener un gran impacto, tiene que hacer un producto novedoso para el mercado, no únicamente un prototipo funcional. «Por eso nos hemos centrado en recorrer el camino más corto hacia el mercado real para comercializar esta tecnología.  Esa meta es la que ha llevado a la empresa a trabajar con la Autoridad de Energía de Alaska, que ya ha subvencionado el primer proyecto de una turbina aérea, que empezará a funcionar a finales de 2015. «Este sistema batirá el récord como turbina eólica más alta del mundo», afirma. Además de recibir fondos de investigación públicos, la idea ha entusiasmado a inversores privados, permitiéndole ostentar una «muy buena» posición para comercializar la primera turbina eólica aérea del mundo.

 

 

 

 


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