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Un tour por la tierra de los tangos, el vino y San Martín

02/02/2018 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un recorrido por la pequeña París de Suramérica, Buenos Aires, la hermosa y tranquila Rosario para terminar con Córdoba y Mendoza

Por: Sandra Rodríguez, enviada especial

La Gran Época, México

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(Foto: Sandra Rodríguez)

Un día soleado, árboles florecidos, cielo azul y un tráfico inusualmente relajado; así nos recibe la pequeña París de Suramérica, Buenos Aires. El clima se halla caprichoso y no corresponde al verano austral, al contrario, es frio y ventoso. Un breve recorrido a lo largo de la avenida 9 de julio nos lleva al obelisco el monumento insignia de la ciudad. Alrededor se encuentran varios edificios de importancia como la Casa Rosada, el congreso, la basílica de la ciudad, así como barrios tradicionales como San Telmo, conocido por ser el hogar de Mafalda y de los bares de rock argentino y Palermo, un barrio bohemio lleno de cafés, restaurants y bares.

Caminando por Corrientes, la avenida de la canción de Fito Páez, están ubicados diferentes teatros al estilo de Broadway en los que se pueden ver espectáculos de primer nivel. Siguiendo por esta avenida se puede llegar directo a Puerto Madero, la zona más chic de la ciudad que en sus inicios era la zona portuaria de la zona en la que trabajaban todos los inmigrantes europeos pobres y quienes fundarían más tarde el famoso barrio de La Boca. Allí se encuentra Caminito lleno de casas multicolores que embellecen el lugar y le dan a este barrio popular una imagen bohemia y moderna.

En el último día de estadía en la ciudad durante un free tour, una simpática guía llamada Jeanette, nos cuenta sobre la historia desconocida de diferentes edificios, palacetes y construcciones de la ciudad a modo de chisme de última hora y nos arranca risas mientras recorremos en un día soleado la zona más exclusiva de la ciudad en la que se encuentra la Plaza San Martín el libertador. Luego una breve visita al cementerio de la Recoleta para aprender sobre la historia más reciente del país y conocer la tumba de un personaje que despierta pasiones, amores y odios: Evita Perón.

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(Foto: Sandra Rodríguez)

Al terminar Jeanette un poco cansada pero sonriente recomienda a La Gran Época algunos imperdibles en una visita a la ciudad: comer carne argentina o también un choripán ya sea por Puerto Madero o en los diversos restaurantes de la ciudad, tomar una clase de tango y ver a bailarines en las calles de San Telmo, shows de música de otras regiones del país como las chacareras, ir al mirador del palacio Bartolo, visitar el teatro ciego; un proyecto liderado por jóvenes no videntes para ofrecer la experiencia de no ver y potenciar los otros sentidos, bomba de tiempo un espectáculo con música y percusión, fuerza bruta otro espectáculo de performance, música e interacción con el público y tomar un par de cervezas en San Telmo escuchando buena música en algún bar histórico en los que piden incluso contraseña para entrar como en los tiempos de la dictadura.

Buenos Aires nos despide con un día lluvioso y sin un peso en el bolsillo. Recomendación para todos los viajeros: No llevar dólares de baja denominación, dólares de 100 y 50 son recibidos con los brazos abiertos, incluso se puede recibir un poco más por encima del precio oficial, pero los demás se pagan por debajo del precio o simplemente no se cambian. Cuenten siempre con su tarjeta de crédito en caso de una emergencia, si la tienen.

Ya en la terminal de buses nos encaminamos a Rosario, un viaje de casi 5 horas. Al salir de la terminal rumbo a nuestro próximo destino se divisa la otra cara de la ciudad; la pobreza extrema, así como el olvido del gobierno y del resto de la sociedad. Pobreza que se ha recrudecido según muchos argentinos por las duras medidas del gobierno Macri, prácticamente ningún entrevistado lo aprueba. Durante el recorrido, el paisaje se ve dominado por los cultivos de soya, un tema polémico en el país gaucho que se debate por el monocultivo, la falta de variedad de productos y las ganancias lucrativas para algunos pocos.

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(foto: Sandra Rodríguez)

Arribando a Rosario el clima es cálido y húmedo, todos nos reciben con una sonrisa y un mate en la mano. La ciudad es hermosa y tranquila y se puede pasear sin problema hasta altas horas de la noche por sus calles llenas de historia y bellos edificios antiguos, ya que muchos argentinos eligen la fresca noche para salir, cenar y tomar cerveza con amigos. En el día hay mucha actividad alrededor de los bulevares como el Oroño o el Córdoba los cuales llevan directo al río Paraná en donde hay un lindo sendero para caminar y en el cual se ubican bares, restaurants y cafés, así como clubes de pesca y el Macro; el museo de arte contemporáneo de Rosario.

En esta ciudad además nacieron dos personajes muy conocidos. Por un lado, el famoso futbolista Messi y otro personaje histórico que despierta más amores y más odios en un país de mil pasiones; Ernesto “el Che” Guevara. Y apasionados son los rosarinos con todo lo que hacen, tomar mate, ser cordiales y abiertos, conversar sobre el mundo y la vida con un toque de humor negro y ayudarte por el simple gusto de tenderte la mano. Una ciudad que enamora por su calidez y su belleza sencilla.

La próxima parada es Córdoba, una ciudad más grande con un tráfico caótico y el ritmo de una gran ciudad. La ciudad ofrece plazas, museos y un paseo por la avenida Velez Sarsfield. Siguiendo por esta calle y perdiéndonos en la ciudad nos topamos con la iglesia de los capuchinos, la joya de arquitectura histórica de la ciudad. A su lado se encuentra el paseo del Buen Pastor.

En la iglesia conocimos a Mariana, una guía que nos ofrece un interesante tour por las entrañas de la iglesia. Nos cuenta cada detalle de esta hermosa construcción bastante particular en su tipo y con una historia muy interesante. Su arquitecto era un hombre que amaba la pintura y el arte y que estudió arquitectura solo porque sus padres lo querían, sin embargo, 40 años después de haberse graduado construye esta joya sin haber ejercido jamás su carrera y nos regala una panorámica única de la ciudad desde una de sus torres. Arbotantes, pináculos, gárgolas y una técnica de pintura para la fachada nunca antes vista enmarcan la belleza única de esta iglesia.

Por último, llegamos a Mendoza. El día es soleado y muy caluroso. Solo tenemos un día para conocer la ciudad. Nos dejamos guiar del mapa y llegamos a la Plaza España y luego a la Plaza Italia luego de un rato llegamos al Museo del Pasado Cuyano. Hay un evento para recolectar fondos para el museo pues no cuenta con el apoyo oficial para su manutención. La guía, una encantadora señora de origen italiano, nos invita a pasar y comenzamos un tour por la historia de Suramérica desde Colombia hasta la Patagonia.

Nos sumergimos en la historia, nos desviamos de la versión oficial sobre la enemistad inventada por nacionalismos emergentes entre Bolívar y San Martín que en realidad se escribieron y se estimaron hasta sus últimos días y cuya amistad se evidencia en sus cartas después de la ardua y épica campaña libertadora que ambos asumieron y lograron.

Reflexionando sobre esas mentirillas oficiales escudriñamos en el pasado de nuestra tierra para darnos cuenta que el dolor y la guerra que definieron nuestras fronteras, destruyeron vidas, amores y familias por líneas imaginarias en un mapa y nos han llevado hasta hoy a mantener orgullos infundados que nos desunen, dando cuenta del largo y atropellado camino que hemos atravesado como continente y del que nos falta por recorrer para ser un solo pueblo.

Termina la tarde, se va el día, ya es hora de tomar nuestro bus a Chile. La fría madrugada nos recibe en los Andes con un cielo salpicado de estrellas como nunca los habíamos visto. Habíamos dejado la Argentina y Chile nos saludaba. Tanto Bolívar en el norte como San Martín en el sur vieron ese cielo, soportaron este frío intenso y atravesaron nuestros imponentes Andes solo por una cosa que muchos anhelan pero que temen: la libertad.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Lucia Aragón (1212 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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