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Toteking: "La muerte de mi padre y mi relación con Enrique Vila-Matas vertebran 'Búnker'"

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28/05/2020 06:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como si de una premonición se tratase, Manuel González Rodríguez, Toteking (41), ya hablaba de días de encierro y silencio en Búnker (Blackie Books), su primera incursión literaria. Publicada a principios de marzo, va ya por la tercera edición, con 15.000 ejemplares vendidos, y se ha convertido en uno de los éxitos del confinamiento. Enrique Vila-Matas se ocupa del prólogo. El libro comienza hablando de los odios del sevillano, pero termina siendo un tierno homenaje a una de las personas más importantes de su vida.

¿Por qué 'Bunker'? La idea del búnker ha ido conmigo un poco desde pequeño, porque la casa de mis padres era un refugio, un sitio maravilloso. Ellos me cuidaron, me dieron muchísimo amor y unos estímulos intelectuales bestiales. Mi padre era un fan de la literatura y me recomendaba libros, y mi madre era una melómana que tenía una colección de vinilos increíble. Por otro lado, está la connotación del búnker que creo yo en mi propia casa, donde me encierro mucho más después de que mi padre muere. Antes era más tolerante y tenía mis salidas, pero desde que él enferma, me encierro y suelto toda la rabia que tengo dentro. El encierro en el que solo me he dedicado a escribir como un loco, saliendo solo para ir al gimnasio, hacer la compra e ir a mis conciertos... duró desde que mi padre enfermó, los últimos seis años.

¿Qué le llevó a escribir el libro? La muerte de mi padre, que es la columna vertebral. La gente piensa que es el cliché de que le quieres tanto porque es tu padre, pero no. Él era un hombre especial y me lo quitaron de un día para otro cuando llegó su enfermedad. Eso me hizo repasar lo que he hecho los últimos 20 años y analizar dónde estoy en este momento, qué ha pasado por mi vida, explorar lo que ha permanecido en mi recuerdo. Las anécdotas que cuento sobre la música, la familia, la facultad o el instituto... todo ha venido motivado por la enfermedad de mi padre. Lo he hecho siempre con la idea de que esto es corto.

Y una vez compartido todo eso, ¿qué le queda? Paz absoluta. No estoy ni tenso ni asustado por haber contado más o menos de la cuenta, no tengo dudas, sé que es un libro de verdad. Los últimos años de mi vida han estado marcados por la rabia, y creo ahora escribir el libro me ha hecho estar mucho más tranquilo en todo.

En el libro parece que utiliza el sentido del humor para enfrentarse a la vida. Tal y como comento en él, mi amigo David Bravo y yo llevamos juntos 25 años, desde el instituto, y estamos siempre con la broma de que nuestros trabajos y nuestras vidas giran alrededor de hacer reír al otro. Hasta este punto es importante. A mí me encanta, no es que sea una persona especialmente optimista, ni soy la alegría de la huerta, pero la gente no sabe hasta qué punto me encanta desarrollar ese sentido del humor, sobre todo con gente con la que tengo esa complicidad. Hay tonos pesimistas que tienen también un toque de humor negro, de reírte.

¿Qué supone que uno de sus escritores favoritos escriba el prólogo? A nivel artístico, es lo más grande que he hecho hasta la fecha. No había sentido esto con discos. Ni siquiera cuando llegó mi primer disco en 1998, del grupo La alta escuela. Esto es otra cosa, aquí hay 232 páginas, puedo volver a esta parte o a repasar esta otra... y además está Vila-Matas en el prólogo, que es mi escritor favorito. Es un regalo, estoy absolutamente en paz y feliz.

De no haber existido la correspondencia con Vila-Matas, ¿este libro habría sido igual? Para nada. Los pilares son mi padre y Enrique Vila-Matas, no existiría el libro sin ellos. Sobre todo mi padre; y después el empujón de Vila-Matas, que me animó a escribir.

Después de tantos años en la música, ¿Qué le ha parecido lo mejor de escribir un libro? Cuando estoy haciendo rap, el ritmo siempre me encorseta y limita. Porque cuando estás rapeando lo haces dentro de un ritmo y si te sales, queda cacofónico, arrítmico, y no suena bonito. El ritmo, en cierto modo, es una puta cárcel, la instrumental te manda. Pero siempre encuentras la manera de hacer cositas nuevas, de encontrar palabras que encajen como en un puzle. Y con la literatura se me ha abierto la posibilidad de utilizar cinco páginas para describir algo o para intentar narrar una escena. En los libros es incluso más importante que en la música ser de verdad lo máximo posible.

En 'Búnker' cuenta cómo su padre le introdujo en la lectura. Pero, ¿qué recomendaría usted? Siempre va a depender de las ganas de luchar el libro de la otra persona y sus preferencias. Ayer recomendaba La tentación del fracaso de Juan Ramón Ribeyro, que lo estuve leyendo en los últimos años y es una joya. Me gustan mucho los diarios, como el de Jules Renard, una genialidad del humor de principio a fin escrita de manera magistral. Y también Raymond Queneau, con Zazie en el metro y El vuelo de Ícaro. Pero lo mismo aciertas más con una persona recomendándole algo más serio, más clasicote. En esa línea, uno de los libros que más me ha marcado es el Hadji Murat de Tolstoi, que parece un Indiana Jones perfecto, una novela de aventuras preciosa.

¿Qué le gustaría provocar en sus lectores? En un turno de preguntas de la presentación del libro en Sevilla, un chaval levantó la mano medio llorando, y dijo: "No quiero preguntarte nada, simplemente te voy a decir que perdí a mi padre igual que tú y que tú me salvaste a mí con tu música". Fue algo precioso y jamás lo habría esperado. Pero si pienso en lo que me gusta, yo soy de luchar libros y mi idea de leer es la de trabajar la lectura, no me gusta que me lo den hecho. Y lo mismo ocurre con el cine. Sin embargo, mi libro es honesto y yo he intentado que la gente disfrute y se lo pase bien el tiempo que lo lea, que disfruten mis viajes y mis historias.

En la canción Bartleby & Co hablaba de cómo siente que, en su cabeza, el tiempo pasa muy despacio. Eso siempre. Es el impuesto que pagamos lo que nos encerramos. En realidad todo el mundo paga algo, y hay un momentos muy chungos. Recuerdo algunos de choque, en los que ni siquiera un libro, una peli o una serie me han ayudado. Sobre todo han sido durante la enfermedad de mi padre, que estaba desesperado, pero no ahora. Ahora mismo estoy en un punto en el que disfruto plenamente de la vida, porque la sacudida que me ha dado el cuerpo me ha hecho darme cuenta de que es bonita y de que tengo que aprovecharla. Sobre todo porque mañana me tocará a mí y no quiero que me coja sin estar feliz, sin hacer cosas en movimiento.

Por último, en el libro hace muchas referencias al cine. ¿Tiene predilección por algún género? No podría decirte uno, pero una de las películas que más veces he visto en mi vida es El secreto de sus ojos (2009), de Juan José Campanella, que creo que es la película que más me ha impactado en los últimos 20 años. Y también te puedo decir que he visto 70 veces y me encanta Uno de los nuestros (1990) de Scorsese.


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20minutos.es
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