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Tokio: una Torre de 213 metros sólo para probar ascensores de rascacielos. Es la mayor de su clase en el mundo

09/09/2010 12:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hitachi y otros grandes de Japón han salido de la crisis con ideas innovadoras y extravagantes. Pocas discusiones, mucha materia gris y trabajo. En dos años han levantado torres muy imaginativas, como la G1

Parece algo como una leyenda urbana o ficción de la vieja escuela, pero hay quien quiere desafiar los terremotos o hacer más seguros los rascacielos. Así Hitachi una de las compañías japonesas más poderosas del país ha construido una torre de 213 metros sólo para probar ascensores. Es el elevador que subirá sin cansarse los numerosos pisos que tiene la G1 Tower (Torre G1), la más alta de su clase del mundo. Llevará sobre sus hombros cinco toneladas de carga a una velocidad de 2.000 por minuto.

Los rascacielos están oficialmente controlados en Japón que duerme sobre un dragón hibernado y que no se sabe cuando despertará. Pero no existen regulaciones para los ascensores, cosa que parece absurda en gente del Gobierno de Tokio tan metódica y más respecto a la seguridad. Los ingenieros de Hitachi concibieron este proyecto que ha supuesto un desembolso millonario porque uno de ellos estaba muy inquieto respecto a las vibraciones del último terremoto de Kobe que comentaremos brevemente. Por eso, el nuevo probador de ascensores controlará no sólo la velocidad sino las vibraciones por segundo.

Es más alta que todos los edificios en la ciudad de Hitachinaka. Su construcción duró dos años y costó seis millones de yenes, más de 50 millones de euros. Contiene nueve huecos para las cajas de los ascensores.

El récord anterior estaba en poder de Mitsubishi, con una torre de 173 metros y se finalizó en 2008. El giro Solae, "hacia el cielo" en japonés, fue superado por el mundial de Corea del Sur Hyundai y su torre de prueba de 183 metros.

Todas estas torres tienen el mismo objetivo, realizar pruebas en condiciones reales y desarrollar elevadores de alta velocidad. Hitachi anuncia a 1080 metros por minuto para los ascensores de invitados y 600 metros por minuto para la elevación de transportar hasta cinco toneladas.

Pero Yasuhiko Tashima, ingeniero encargado de la construcción de la torre, la velocidad ya no es la prioridad. "Creo que hoy el principal objetivo es la construcción de ascensores cómodo", dice que el Japan Times.

Con esta nueva torre, Hitachi espera atraer a los mercados de Oriente Medio y China, muy aficionado a los rascacielos. La multinacional japonesa también inaugurar otra torre similar en Shanghai durante el verano. Desde sus 172 metros, será la torre más alta de las pruebas de China.

Ya hubo hace medio siglo una torre de este tipo para el edificio Kasamigaseki pero los seísmos de baja intensidad en la escala Richter que ha habido desde entonces han demostrado que no se puede contar con ellos en seísmos tan intensos como los de Haití, Chile y los ocurridos en China. Así que la idea no es nueva en sí, sino una innovación. Lo más importante a investigar son las vibraciones horizontales y verticales. Es más alta que todos los edificios en la villa de Hitachinaka. Su construcción duró dos años y costó seis millones de yenes, más de 50 millones de euros. Contiene nueve huecos para las cajas de los ascensores. Se llama Tokyo Sky Tree.

El récord anterior estaba en poder de Mitsubishi, con una torre de 173 metros y se finalizó en 2008. La Kgiro Solae, "hacia el cielo" en japonés, fue superada por la de Corea del Sur ‘ Hyundai’ y su torre de prueba de 183 metros.

Todas estas torres tienen el mismo objetivo, realizar pruebas en condiciones reales y desarrollar elevadores de alta velocidad. Hitachi anuncia una celeridad de

1080 metros por minuto para los ascensores de invitados y 600 metros/minuto para transportar hasta cinco toneladas.

Pero Yasuhiko Tashima, ingeniero encargado de la construcción de la torre, la velocidad ya no es la prioridad. "Creo que hoy el principal objetivo es la construcción de ascensores cómodo y seguro." Declaró Tashima al ‘ Japan Times’ .

Con esta nueva torre, Hitachi espera atraerse los mercados de Oriente Medio y China, que en los últimos veinte años se ha aficionado a los rascacielos. La multinacional japonesa también proyecta inaugurar otra torre similar en Shanghai durante el verano próximo. Con sus 172 metros, será la torre más alta de pruebas de China.

La mala memoria de los habitantes de Tokio, factor a tener en cuenta por los de Hitachi

Pocos recuerdan que en enero de 1995 a las cinco de la mañana se produjo un terremoto de 20 segundos de duración con intensidad de 6.8 en la Escala de Richter, ocurrió cerca del puerto japonés de Kobe, a 500 km al suroeste de Tokio. El terremoto, que tuvo una magnitud superior al terremoto de Northridge, en enero de 1994, y mató a más de 6.000 personas, hirió por lo menos a 30.000 personas y dejó a más de 300.000 personas sin hogar. Más de 100.000 edificios fueron severamente dañados o destruidos por el terremoto y por los incendios que este causó. 148 incendios separados destruyeron 6.513 edificios y un área de 624.671 m².

La pérdida total en dólares, incluyendo el daño producido en los edificios, los sistemas de transporte, y otras secciones de la infraestructura, fue estimada entre 13 y 20 trillones de yenes (147 y 200 billones de dólares).

El olvido suele ser malo para la historia de los pueblos. Más si se vive sobre un dragón dormido: los seismos. Aquí traemos a colación sólo el de Kobe

Los problemas de ingeniería a los que se enfrentan los constructores de ascensores en el interior de super-torres como ‘ Burj Khalifa‘ , o las nuevas en construcción en el Centro de Comercio Mundial, son descomunales.

Al margen de lo puramente mecánico Hitachi ha pensado desde el ángulo ecológico no sólo para los que tienen que subir a esas alturas y sufrir las tensiones ambientales que eso supone sino para el ahorro de energía en el diseño de las torres que son en realidad rascacielos.

Al final del verano de Tokio con temperaturas agradables y día soleado, el más famoso constructor de aparatos electrónicos con su plana mayor se dirigió a Hitachinaka en la prefectura de Ibaraki y pisó el botón verde con lo que el ascensor de la torre que calibra ascensores se puso en marcha. Para los presentes fue un día histórico porque se ponía a prueba el poder de la empresa en medio de una crisis que se ve por todas partes. Hitachi seguía en pie capaz de subir los 26 pisos.

Crisis y pobreza en Japón

La crisis que azota el mundo se ve en las calles de Tokio. Gente no tan mayor con cartones de cajas abandonadas bajo el brazo y ropa que no es precisamente nueva. No hay mendigos como en otras muchas poblaciones del globo pero al caer la noche los sin techo despliegan los cartones para cama y cobijo.

Los habitantes de Tokio ya se han acostumbrado como lo hicieron antes, ayer mismo, se acostumbraron los habitantes de Londres, París, Nueva York, etc..., y los del Tercer Mundo hace ya muchos más años. Pero Tokio a los pocos años de sufrir los terribles bombardeos de la Segunda Guerra Mundial se rehizo de una forma tan milagrosa que el fenómeno de las casas de cartón como habitación nocturna es relativamente nuevo.

El remedio que proponen los japoneses es visitar periódicamente al dios de la pobreza para golpearle y así alejar los males de esa crisis económica y social, la cual también ha llegado al país de Sol Naciente.

La historia de ese dios proviene de un antiguo cuento japonés en el que unos campesinos invertían e intentaban crear nuevos negocios cada día. El problema era que por mucho que trabajaban su situación económica siempre era la misma, parecía que estaban condenados a ser pobres.

Un día, descubrieron que el origen de todos sus males era debido al hecho de que compartían su casa con el dios de la pobreza. Estas familias aprendieron a vivir con él y por lo tanto nunca se hicieron ricos, pero si fueron felices para siempre.

La moraleja del cuento es que los bienes materiales no traen la felicidad porque hay muchas cosas que no se pueden comprar aunque tengamos todo el oro del mundo. Sin embargo, hoy día cientos de japoneses prefieren golpearlo y deshacerse de él para sentirse renovados.

Hitachi también quiere atacar al dios de la pobreza a su manera

Parece paradójico que una empresa tan fuerte como Hitachi se dedique a levantar torres cerca de las casas de cartón pero así aleja del paro nada menos que a 400.000 empleados que tiene en todo el mundo. Claro que esto le ha proporcionado ingresos de diez millones de yenes, ($102 billones), ofreciendo servicios y productos de todas clases desde la información, dispositivos electrónicos, energía industrial y logística.

Ahora tiene además que competir con los chinos que parece quieren dominar el mundo. Ya las revistas de finanzas hacen hincapié en que China ha superado en producto bruto a Japón, lo cual es ominoso aunque no refleja el aspecto pobreza pues en China es mucho más visible y numerosa en los medios rurales, sobre todo. Allí la gente carece de todo.

Aunque también Japón se ha introducido en China-como hemos dicho- y por ejemplo ha comenzado una torre de investigación de 172 metros en su base de producción de Shangai la cual cuando se termine se utilizará para dirigir la expansión de los elevadores Hitachi en el mercado chino.

La competencia va en doble dirección.

Los japoneses no han discutido demasiado la crisis que empezó para ellos a finales de 2008. Han puesto manos a la obra y ya se ven los primeros síntomas de recuperación. La sakura (flor del cerezo) sigue brotando todos los años.


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