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Titanic: un libro revela el secreto del naufragio. La controversia se desata un siglo después

14/02/2011 19:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Quienes fueron los responsables de la evacuación desastrosa que costó 1215 vidas? El cine lo explotó, las comisiones investigadoras fallaron. Al fin Louise Patten habla

Lady Louise Patten es la ex esposa del ministro de educación de Gran Bretaña, Lord Patten, famosa autora de thrillers financieros. Su nuevo libro, “Good as Gold”, revela detalles impresionantes e inéditos sobre la verdadera causa del rápido hundimiento del Titanic, que desgranaremos en este reportaje.

El Titanic fue un transatlántico británico de la White Star Line, construido bajo la iniciativa de J. Bruce Ismay en 1907. Los trabajos se iniciaron en los astilleros de Belfast en 1909 y se terminaron en 1912.

El Titanic zarpó de Southampton, en su viaje inaugural, el miércoles 10 de abril de 1912 al mediodía. Llegó a Cherburgo en Francia a las 6:30, y volvió a Queenstown, en Irlanda, el 11 de abril de 1912 a las 11:30, para recoger numerosos pasajeros de tercera clase. Los irlandeses que embarcaron eran mayoritariamente pasajeros muy modestos, que emigraban a los Estados Unidos. En ese momento había alrededor de 2.227 pasajeros a bordo del Titanic. Sin embargo, es imposible determinar con exactitud el número de personas que el buque albergaba debido a cancelaciones de última hora, y a la presencia de algunos pasajeros clandestinos. Por eso tampoco puede ser exacta la cifra de víctimas.

Thomas Andrews, el arquitecto del Titanic, fue el primer pasajero en subir solemnemente a bordo de la embarcación en Southampton. J. Bruce Ismay, presidente de la White Star Line embarcó un poco más tarde. Muchos pasajeros famosos habían reservado su plaza en este puerto, incluyendo Isidor Straus, propietario de los grandes almacenes Macy's en Nueva York. Otros pasajeros importantes embarcaron también en Cherburgo, como John Jacob Astor, un empresario millonario considerado el más rico entre los pasajeros; Margaret Brown, conocida activista de los derechos humanos, y Benjamin Guggenheim, magnate de la industria del cobre que viajaba con su amante.

Diseñado por el arquitecto naval Thomas Andrews en los astilleros de Harland and Wolff, intervinieron más de diez ingenieros navales famosos y otros técnicos. Lo mejor de Europa y América. El Titanic era el más grande y lujoso barco jamás construido y a la ceremonia de su botadura, asistió lo más selecto de las casas reinantes europeas, políticos de todos los países del mundo e invitados por docenas. Partió con música de una banda militar y también se hundió con música.

Su construcción se ajustó a la de un buque prácticamente idéntico, el RMS Olympic. La diferencia era que El Titanic desplazaba más de 1.000 Tn. que su gemelo, y tenía la cubierta de paseo de gran lujo como no la había hasta entonces cerrada por grandes ventanales… y otras muchas comodidades. Estaba equipado de dieciséis compartimentos estancos en la proa y en los costados que servirían como protección del buque en caso de averías graves. Es decir que había una probabilidad entre un millón que el agua penetrara en todos los compartimentos a la vez. Los medios de comunicación le daban una imagen de buque insumergible, el orgullo de la técnica naval. Lo mismo hacía su arrogante director Mr. Ismay.

El naufragio del Titanic puso fin a la travesía inaugural del RMS Titanic, que debía conectar Southampton con Nueva York. Ocurrió en la noche del 14 al 15 de abril de 1912 en el mar Atlántico Norte frente a las costas de Terranova.

El Titanic no embistió de frente por la proa al iceberg sino por el lado de babor. De haber sido de frente, no se hubiera hundido. Se habría dañado el compartimento de frente -como otros antes tal como el “Andrea Doria”- años después. Pero al chocar de costado y continuar a 2l nudos de velocidad, el costado izquierdo sufrió una abolladura y muchos pernos se soltaron abriéndose un boquete a lo largo de muchos metros del casco y por esa herida abierta penetró el agua.

Esa fue también la causa de que al no haber un impacto directo y frontal, muchos ni lo notaron aunque el buque se estuviera hundiendo con mucha rapidez. Eso ocurrió hacia las doce de la noche y en menos de tres horas, desapareció bajo las aguas… Murieron 1.512 personas, lo que hizo de este naufragio una de las mayores catástrofes marítimas en tiempo de paz y la más fatal de la época.

Numerosas personalidades perdieron la vida durante el naufragio, entre las cuales se encontraban Benjamin Guggenheim y John Jacob Astor.

El choque del Titanic contra la montaña de hielo, la saga del segundo oficial Charles Lightoller

En la noche del 14 al 15 abril 1912 hacia la las 12 fue el momento en que los oficiales comenzaron a barruntar el peligro. El oficial segundo del Titanic, Charles Lightoller estaba en su camarote. No sintió un ruido brutal como cuando un coche embiste de frente a otro. Fue como una especie de desgarrón, una raspadura, que pocos viajeros notaron… Charles se levantó de un salto y bajó a la bodega corriendo, con el comandante Smith y Murdoch detrás. Conversaron brevemente y acordaron primero buscar armas y confiscarlas pues el miedo y descontento, en la Clase de Tercera se empezaba a dejar sentir. Y, en el puente, el primer oficial y el comandante temieron un motín que era lo peor que podía ocurrir. Más tarde incluso se oyeron tres disparos.

Cuando el comandante Smith llamó a los oficiales para que abandonaran el barco, Charles rehusó abordar un bote salvavidas y se quedó en cubierta. Al cabo de diez minutos se arrojó al agua helada desde la barandilla y cuando el barco se hundió y desapareció bajo las aguas, él se vio succionado hacia el fondo, por los grandes remolinos que se formaron. La explosión del propio barco, cuando él se debatía entre el agua y la porquería, le devolvió milagrosamente a la superficie y fue rescatado por un bote salvavidas cercano.

En cubierta había gente que corría despavorida, mientras otros se negaban a subir a los botes y se quedaron dentro, con la esperanza de que alguien viniera a reparar la avería y salvarles. El Titanic no se podía hundir así como así.

La mayoría de los pasajeros sólo se dieron cuenta de que el Titanic se hundía de verdad, cuando empezó a sumergirse por la proa. Luego la guerra de última hora a puñetazos para acceder a unos botes mientras otros se iban prácticamente vacíos. Y muchos se tiraron por la borda.

Ni el cine ha sabido recoger esos minutos, aunque los ha explotado. Murieron prácticamente todos los que se quedaron a bordo, incluido el comandante Smith, que consideró este gesto no como expiación sino como una obligación de capitán.

La evacuación de los pasajeros estaba mal organizada o no existía. Y los 20 botes del barco fueron sobrecargados o semivacíos. Aunque dos no fueron siquiera bajados. La capacidad de los botes más cuatro balsas de caucho era de 1.170 personas y hubo 705 supervivientes, por lo tanto la diferencia es de 465 personas.

El comportamiento del comandante Edward John Smith también fue criticado, sobre todo “porque había mantenido el barco a una velocidad demasiado alta, dadas las condiciones de navegación”. La gente no tenía ni idea de la verdad que vamos revisando. El tiempo meteorológico y las condiciones climáticas también jugaron su papel pero se les achacaron culpas para tapar otras, debidas a la imprevisión de la propia naviera.

Como oficial sobreviviente, Charles fue interrogado acerca de las causas y responsabilidades del desastre por una comisión del Senado de EEUU y el British Board of Trade (Junta Británica de Comercio), que organizó la Comisión Mersey. Pero después de 36 reuniones y deposición de 97 testigos, los británicos establecieron que los culpables eran la velocidad de la nave, la escasa vigilancia y la desorganización en la evacuación. A diferencia de la comisión del Senado norteamericano, el cual reprochó simplemente a Mr. Ismay (sin culpabilizarlo), por la velocidad, la Comisión británica a Mersey le absolvió plenamente.

Al segundo oficial Lightoller le preguntaron con insistencia si había mantenido alguna conversación con el capitán o el primer oficial William Murdoch. En otras palabras, ¿es que sabían lo qué había sucedido?. La respuesta fue “no” ¿Las causas del naufragio?. El se limitó a mover sólo la cabeza. No decía la verdad, estaba consciente de lo sucedido exactamente pero se negaba a hablar para proteger al armador (aunque no se lo mereciera) y sobre todo a sus compañeros -en especial al capitán Smith y al Primer oficial Murdoch- y a los demás de a bordo, según el código de las gentes del mar cuando se les formulan preguntas que de alguna manera puedan comprometer a otros compañeros.

Cuando murió el capitán Lightoller, en el 56, se llevó el secreto a la tumba, compartiéndolo solo con su esposa Sylvia, el comandante de la nave Smith y el primer oficial Murdoch. Ella le sobrevivió casi diez años.

Cuando la abuela Sylvia contó a Louise, el secreto de la familia

La pequeña, de 6 años de edad, Louise Patten, era nieta del segundo oficial Charles Lightoller Patten, y escuchó de labios de su abuela (ella 92 años), en 1960, el gran secreto de la familia, que sólo ella y el abuelo Charles fallecido en 1952 habían mantenido. El secreto lo compartían el comandante del trasatlántico Edward John Smith y el primer oficial William Murdoch, pero ambos habían muerto.

La confidencia era que la chispa del naufragio del Titanic se encendió, en la madrugada del 14 al 15 de abril 1912, cuando el barco rozó al iceberg no por casualidad, ni por las condiciones atmosféricas, ni por una causa exterior, como falta de visibilidad -como se decía y terminaron sentenciando las comisiones de investigación, -sino por un imperdonable y fatal error humano. Y se chocó tan rápido (menos de cuatro minutos) sólo por error del piloto, timonel o maquinista, Robert Hitchins.

Habían concurrido otras circunstancias como la de que el comandante Edward John Smith había recibido del director de White Star Line, señor Ismay, personalmente, la orden de seguir navegando a la misma velocidad. Era el momento en que el comandante Smith estaba ordenando parar las máquinas y dejar que el buque “flotara” y esperar a que llegara alguna ayuda.

La orden de Ismay era inapelable. Este señor Ismay se encontraba a bordo excepcionalmente porque era el primer viaje del Titanic. Ninguna de las comisiones lo culpó, ni por la decisión de seguir a todo vapor a 21 nudos (lo cual era una locura), ni por haber quitado virtualmente el mando al comandante Smith y sus oficiales en el puente mismo. Fue injusto achacarlo todo al comandante, que murió en el barco al negarse a abandonarlo.

La abuela, por temor a los achaques de su edad y una enfermedad reciente, se sintió obligada a contárselo a alguien para la posteridad… Y decidió confiar el secreto a la pequeña de la familia. Louise debía guardarlo fielmente y no contárselo a nadie para no arruinar la reputación de su abuelo, el segundo oficial en el Titanic, Charles Lightoller.

Así que desde esa edad Louise guardó cerca del corazón el secreto de su querida abuela Sylvia (el abuelo había muerto ocho años antes). De revelarlo, le había advertido ésta, ocasionaría dos cosas muy malas e irreparables. La primera -que destruiría el buen nombre y la fama heroica del abuelo, galardonado con el DSC (Orden de Servicios Distinguidos) en la Primera Guerra Mundial, y condecorado de nuevo en la II guerra mundial por su participación estoica en la evacuación de las tropas francesas y las expedicionarias británicas de Francia hacia Inglaterra desde el puerto belga de Dunkerque en 1940, bajo la metralla de la Luftwaffe y la flota del III Reich, que después de tragarse a Polonia y Checoslovaquia había rendido a Francia.

Las fuerzas aliadas que quedaban estaban sin rendirse aunque estuvieran totalmente copadas por las tropas de ocupación alemanas, y no tenían más salida que el mar. Eran 450.000 hombres esperando en grandes colas en las playas de esa localidad belga. Contaban con la colaboración de cientos de embarcaciones de los países no ocupados por Hitler, que se habían ofrecido embarcaciones voluntarias para transportarles a Inglaterra por mar. También había polacos, belgas, republicanos, españoles, yugoslavos, vascos…, y de otros países europeos todavía irredentos.

El capitán Lightoller estaba en Inglaterra, pero con cinco exmarinos se dirigió a Churchill y éste le encomendó la misión de ir a Francia y ayudar en lo que pudiera. Lightoller se trasladó en un barco a motor a Dunkerque. Estaba retirado y se consideraba ya viejo (rozaba los 60 años), pero ese sí era un trabajo como para él. El general Alexander en Dunkerque le encomendó a Lightoller dirigir la defensa y evacuación de uno de los sectores de Malo-les-baines, a cargo de unos 15.000 hombres. Y se las arregló para llevarlos de vuelta a casa, enterrando a los muertos en el mar o en Inglaterra.

Louise Patten, nieta del segundo oficial del Titanic revela el secreto de la familia: la verdad sale a flote, los detalles son incontrovertibles

Eso, desde 1940, lo había tenido que contar cientos de veces en muchas reuniones de excombatientes y a los periodistas, en presencia de Sylvia. Pero se negaba a hablar del naufragio del Titanic. Así que no hay nada que añadir a la preocupación de la anciana, que murió en 1966.

Y la segunda consecuencia-de romper Louise el silencio y revelar el secreto del Titanic-sería cambiar el sentido de la versión oficial del naufragio que ya había sido aceptado por los políticos, el Senado norteamericano y la Comisión Mersey. Había bulos, elucubraciones, mentiras, pero no acusaciones concretas.

Tampoco hay que olvidar que si bien el abuelo Charles fue recogido del mar por un bote salvavidas, en seguida se hizo cargo de dirigir el salvataje del bote. Y en el Titanic perdieron la vida más de mil personas aquella lúgubre noche de abril de 1912.

En 2003, el capitán L.M. Collins escribió un libro titulado “The Sinking of the Titanic. The Mystery Solved”, (El naufragio del Titanic. El Misterio resuelto), diciendo que el Titanic no había chocado con un iceberg, sino que se había perdido en el hielo. Louise le escribió llamándole irresponsable, pero nada más.

Louise vivió más de 40 años con los labios cerrados. Pero desde 1960 y tras la muerte de la abuela Sylvia, seis años después, Louise leía toda la información que siguió apareciendo durante años y años. Se quedaba pasmada a veces y otras se indignaba de la osadía y cinismo de “los que sabían”, aunque ella seguía con los labios sellados. El que su primer libro “Bad Money” fuera un best seller constituyó una sorpresa para ella. Lo había escrito como hobby para relajarse de su trabajo de economista. Y poco a poco fue anidando en ella el pensamiento de que debía y podía comunicar, en primera persona, el secreto del Titanic que las comisiones habían sido incapaces de esclarecer. Pensó que era lo que el abuelo Charles haría, si viviera. Olvidar es a veces peor que matar.

La navegación a vela y a vapor subsisten juntas, una de las causas del error del maquinista

El Titanic se construyó en una época de transición entre los barcos de vela y los de vapor. El abuelo, como cualquiera de los oficiales a bordo del barco (incluido el maquinista Hitchins) habían comenzado su carrera navegando en barcos a vela, como simples grumetes o maquinistas, oficiales, intendentes, etc... y luego capitantes.

En la navegación a vela se movía el timón siguiendo las ¨Tiller orders¨ (órdenes Tiller)-tiller en inglés es la caña o barra del timón, lo que implicaba que si el timonel deseaba llevar la nave hacia la derecha, tenía que mover la barra del timón hacia la izquierda. De ahí que estuvieran acostumbrados a dar órdenes según el viejo sistema, lo que significaba lo inverso del sistema de la navegación a vapor.

El nuevo sistema del barco a vapor equivalía, por el contrario, a la forma de conducir un automóvil: el conductor mueve el volante en la misma dirección en la que quiere que vaya el coche. A la derecha o a la izquierda.

El error fundamental, que costó la vida a tantas personas, se produjo porque el Titanic tenía ambos sistemas de gobierno sometidos a dos mandos distintos, uno situado frente al otro.

De ahí que muchos oficiales estuvieran acostumbrados a dar órdenes según el viejo sistema, lo que significaba que ya el piloto interpretara que si quería dirigir el barco según la orden, tenía que girar el timón en la dirección opuesta.

Cuando se avistó el iceberg a dos millas, el primer oficial, William Murdoch, dio la orden de "hard a-starboard”- para alejarse del peligro- Pero la orden fue malinterpretada por su subordinado Robert Hitchins, que giró el buque a la izquierda en lugar de a la derecha.

En vez de hacer navegar al barco de forma segura alejándolo del iceberg, el timonel, Robert Hitchins, movió el timón enfilando la proa del Titanic directamente hacia aquella muralla de hielo. Se apoderó de él el pánico y quedó como inmovilizado, sin rectificar la dirección. En principio, es incomprensible que alguien que tuviera a su cargo tanta responsabilidad, cometiera un error infantil aunque la razón no fue sólo técnica. Jamás se supo tal cosa en 98 años.

Hitchins aún podía haber cambiado el error de origen con un golpe de mano pero no lo hizo. Cuando escuchó un coro de voces e improperios desde el puente de mando, su nerviosismo debió aumentar. Aún le quedaban dos minutos para enderezar el curso del buque y para cuando el oficial Murdoch le gritó aún más fuerte y le advirtió del peligro, era demasiado tarde.

Para agravar ese error fundamental, Bruce Ismay, director de la compañía propietaria del buque, la White Star Line, fue al puesto de mando y ordenó al comandante del Titanic de que siguiese navegando a todo vapor en lugar de frenarlo. El mismo se había creído su propia afirmación de que el buque era insumergible.

Eso hizo que aumentara la presión del agua que entraba por el casco averiado, por lo que el Titanic tardó mucho menos tiempo en hundirse de lo que hubiera sido normal en otras circunstancias.

Si bien Hitchins cometió un tremendo error humano, Bruce Ismay, el presidente de White Star Line (propietaria del Titanic) y otro sobreviviente, al imponer al capitán Smith de que el barco siguiera su curso aceleradamente hacia adelante, lo llevó al desastre.

Al parecer Ismay no quería que su barco millonario se hundiera lentamente en medio del Océano Atlántico o se llevara a reparar a puerto. Tal maniobra estaba en contra de lo previsto por todos los ingenieros navales y el presidente Ismay. Por esta razón, el hundimiento fue muy rápido.

Entrevista con “The Telegraph": la conversación sensata de la autora con un periodista amigo

Un siglo menos dos años después entrevistada por el “The Telegraph” Louise ha afirmado... "fácilmente podría haberse evitado el iceberg, si no fuera por el error…" Pero hubo algo más y relató la intrusión del director Ismay.

"Si el Titanic se hubiera detenido, habría sobrevivido al menos hasta que el barco de rescate llegara y nadie tenía que haber muerto."

El abuelo de Louise Patten, quiso ocultar la verdad, porque Bruce Ismay le explicó que de saberse, la compañía White Star Line sería juzgada por negligencia y falta de credibilidad y su seguro limitado al barco gemelo del Titanic Olympic sería inválido. La compañía quebraría y en consecuencia, sería el desastre, aparte de que todos los rangos de a bordo perderían no sólo su trabajo sino también su licencia.

En los días en que Louise terminaba su libro recibió la noticia de la muerte de Gloria Stuart belleza de Hollywood de los años 30 que era virtualmente la única superviviente del Titanic. No le dejaron actuar en Hollywood durante 30 años más tarde le otorgaron un premio en la Academia de Artes de Holywood, siendo nominada como la superviviente más valiente del Titanic.

La recuperación de los restos Titanic un siglo después. Se comprueba que están casi intactos

La nueva sociedad “RMS Titanic Inc” se afana actualmente en sacar a flote los restos que se hallan a 4.000 m de la superficie.

"Estoy entusiasmado con poder algún día ponerme las gafas 3D y ver los restos del naufragio" dijo Susan Avery, Presidente y Director de la Institución Oceanográfica Woods Hole en Massachusetts. "En muchos aspectos estamos subiendo a la superficie el Titanic digital. Es una nueva forma de archivar lo que encontremos en él y a través de ello reconstruir sus últimos momentos”.

Miles de imágenes y horas de video han sido tomadas por robots para el documental “Expedition Titanic” que se filma dos millas y media bajo la superficie del Atlántico -un poco más de 370 millas de la costa de Terranova- utilizando las últimas cámaras de alta definición y tecnología sonar.

El equipo regresará pronto al lugar para recoger el material de archivo. Hay mucho filmado en 3D

Se había pensado que la parte delantera de la nave estaba al borde de la desintegración, pero a vista de pájaro la proa, barandillas y anclajes están todavía casi intactos.

El Dr. Avery agregó: "Podría ser que haya algunos nuevos ecosistemas que vivan en el Titanic.

Los oceanógrafos, también están investigando casi un siglo de sedimentos para crear un inventario completo de los cientos de miles de objetos del trasatlántico esparcidos en un campo de escombros de seis millas cuadradas.

El sitio fue descubierto en 1985 por Robert Ballard y la última expedición de los restos del naufragio fue en 2004.

James Cameron director de "Titanic" también ha dirigido equipos para registrar los restos del naufragio, revisar la proa y la popa, que al partirse el barco se separaron, y ahora se encuentran a un tercio de una milla de distancia, uno del otro.

"Hay una gran cantidad de debates en torno a los restos del naufragio diciendo que debe ser conservado como un monumento a los caídos. De esta manera la gente podrá conocer y visitar los restos del naufragio en un museo sin tener que tocarlos”.

De todas formas esta ha sido una excusa de Diáspora para apartarse del tema central que es tan delicado como repetitivo. Pronto habrá una respuesta a “Good is Gold”. Sally Neillson, ha anunciado en el Canal 4 de la Tv británica, refutando la teoría del error del timonel Robert Hitchins. Sally es su biznieta. El libro se titula “hard-as-Starboad” (Todo a estribor), que es textualmente la orden que el primer oficial Murdoch dio al piloto Hitchins, en cuanto se divisó el iceberg en abril 1912.

Ha trascendido que es difícil que Hitchins se equivocara pues tenía 10 años de experiencia en barcos a vapor. Se embarcó con otro personal de a bordo, cuatro días antes de su salida de Southampton para familiarizarse con los utensilios de navegación e hizo turnos de cuatro horas de entrenamiento con otras cuatro de descanso. Estaba bien familiarizado con las voces de mando tiller como con las De Rudder. Todo el personal del Titanic sabía de buques. Eran hombres con gran experiencia a los que los investigadores trataron mal.


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