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Tiroides y nutrición

22/09/2009 09:12

0 Los problemas tiroideos son muy comunes entre la población. Muchos de ellos podemos regularlos mediante una adecuada alimentación y el uso de complementos alimenticios

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Antes de hablar sobre las alteraciones de la tiroides conviene recordar cuál es su estructura y qué funciones desempeña. Hablamos de una glándula con forma de mariposa que se encuentra localizada en la cara anterior del cuello, justo delante del cartílago tiroides. Los griegos la llamaron escudo dada su forma siendo Thomas Wharton quien al traducir el concepto le dio el actual nombre de tiroides. En un adulto su peso aproximado es de 15 a 20 gramos y aunque pueda parecer poco es la glándula endocrina más grande del cuerpo. Internamente está formada por pequeños folículos huecos en cuyo interior se encuentra lo que se denomina coloide tiroideo.

La tiroides se encarga de sintetizar hormonas mediante un proceso que se realiza gracias a la combinación de yodo -oligoelemento que deberíamos obtener normalmente a través de la alimentación- y del aminoácido tirosina merced a la acción de una enzima específica: la tiroperoxidasa. Por eso el bloqueo de ese proceso -por cualquier causa- tiene consecuencias graves sobre la actividad tiroidea.

Y es que en función de cómo se acopla el yodo pueden originarse diversas hormonas. Así, si una molécula de yodo se une al aminoácido tirosina se produce la hormona T1 o monoyodotirosina (MIT). En cambio si lo que se une a la tirosina son dos moléculas de yodo se produce la hormona T2 o diyodotirosina (MID). Asimismo, la unión de las hormonas T1 y T2 da lugar a la hormona T3 o triyodotironina. Y la unión de dos hormonas T2 a la hormona T4 o tiroxina. Estas hormonas ya formadas se integran luego en una molécula que actúa como almacén, la tiroglobulina, aunque sólo la T3 y la T4 pasan a la sangre.

Como la tiroides es la glándula con mayor almacenamiento que existe es de vital importancia ingerir yodo en suficiente cantidad pues es imprescindible para su correcto funcionamiento.

Cabe agregar que hay un elemento que sirve para regular la función tiroidea: la TSH u hormona tiroestimulante. La produce la hipófisis y su actividad se centra, por un lado, en aunar esfuerzos para captar yodo y, por otro, en producir y liberar hormonas tiroideas cuando se requiera.

La acción de las hormonas tiroideas es esencial para la vida y su actividad está en función de la etapa de crecimiento. En la prenatal y neonatal -antes del nacimiento y recién nacido- la actividad tiroidea se centra en el desarrollo del sistema nervioso central. Luego, pasado ese periodo, se ocupa de numerosos procesos metabólicos, entre ellos de estimular el metabolismo basal, regular el consumo de oxígeno, asegurarse de que el balance mineral es correcto y estimular la síntesis y degradación de proteínas, lípidos y carbohidratos.

ALTERACIONES MÁS FRECUENTES

Las alteraciones más frecuentes de la tiroides dan lugar a diversas patologías siendo las más importantes:

El bocio simple.

Se denomina así al agrandamiento de la glándula tiroides y ello puede deberse a múltiples factores aunque la consecuencia es la misma: una insuficiente secreción de hormonas tiroideas. Esta alteración se puede presentar por varios factores: déficit o exceso de yodo, ingesta de bociógenos -se llama así a las sustancias, naturales o químicas, que la afectan negativamente- o defectos congénitos (de nacimiento).

En todo caso el factor más frecuente es el déficit de yodo en la dieta porque aunque el exceso también produce bocio no es muy habitual. En cuanto a los bociógenos los más comunes entre los alimentarios son la familia de las Cruciferae y Brassicae -coles de bruselas, brécol, col, lombarda, coliflor, etc.-, los nabos y la mandioca. Las primeras contienen goitrina y tiocinato, sustancias que dificultan la captación del yodo; en cuanto a la mandioca contiene linamarina, sustancia que tiene la misma acción que las anteriores.

Debemos añadir que hay otros alimentos que favorecen la excreción de tiroxina y por tanto el déficit de hormonas. Es el caso de los aceites de soja, girasol, nueces y cacahuetes.

En lo que se refiere a los fármacos provocan déficit de yodo las sulfamidas hipoglucemiantes, las isoniacidas, los salicilatos y el litio.

Por último hay que señalar que un déficit de las enzimas que participan en la actividad tiroidea también pueden ser responsables de esta alteración.

Cretinismo endémico.

Es una grave alteración de carácter congénito que se presenta en las zonas geográficas con carencia de yodo. Cursa con alteraciones diversas del sistema nervioso central como retraso mental, sordomudez, estrabismo, ataxia y alteraciones de la tiroides.

Esta alteración se puede evitar tomando suplementos de yodo.

Hipertiroidismo.

Se denomina así a la excesiva secreción de hormonas tiroideas. Está provocada en el 99% de los casos por el excesivo funcionamiento de la glándula.

Hay varios procesos que cursan con hipertiroidismo como la enfermedad de Graves-Basedow, una de las más importantes. Se considera una enfermedad autoinmune ya que se ha constatado la presencia de inmunoglobulinas en el plasma sanguíneo de las personas afectadas que estimulan sobremanera la glándula. En cualquier caso es una patología frecuente en los países desarrollados, especialmente entre las personas sometidas a estrés psicológico, lo cual hace pensar en la posibilidad de prevenir esta patología con herramientas dietéticas.

Los síntomas son taquicardia, pérdida de peso, cansancio, nerviosismo, piel caliente, palpitaciones, disnea, diarrea, ojos saltones y visión doble, entre otros.

Hipotiroidismo.

Se produce ante un déficit en la secreción de hormonas tiroideas a causa de un problema orgánico o funcional o bien a una baja presencia de la TSH u hormona tiroestimulante.

El signo más llamativo de la enfermedad son las alteraciones de la piel -presenta sequedad, palidez y descamación- además de pérdida de cejas y cabello. También la cara tiene características especiales conformando un rostro típico ancho, abultado y grueso. Paralelamente la voz se torna más ronca, el pulso se ralentiza y se produce una alteración térmica que conduce al paciente a soportar con dificultad el frío.

A nivel psíquico aparece cierta disposición a sentirse deprimido, con ansiedad y notable nerviosismo así como a padecer cansancio y somnolencia. Suele haber también notable retención de líquido.

Los signos y síntomas mencionados son fácilmente detectables pero pueden presentarse formas mucho más suavizadas de la enfermedad, tanto que incluso pase desapercibida durante mucho tiempo.

Tiroiditis.

Es una alteración poco frecuente de la glándula que se caracteriza por la presencia e invasión de diferentes microorganismos. El paciente presenta fiebre, dolor localizado, hinchazón y, en ocasiones, absceso agudo.

RECOMENDACIONES GENERALES

Ante todo es necesario mantener una higiene emocional óptima ya que un exceso de preocupaciones, estrés, tensiones y disgustos -en general, toda sobrecarga emocional- coadyuva en el desajuste de la tiroides. Dicho esto, toda persona afectada por alguna de las patologías mencionadas debe...

Es importante conocer la interaccion entre los alimentos y los medicamentos en el caso de problemas tiroideos

…evitar el consumo de tabaco, café, alcohol y cualquier otra sustancia que pueda interferir en la actividad tiroidea.

…limitar la ingesta de azúcares y harinas refinadas dada su dañina acción sobre el sistema nervioso.

…evitar las grasas saturadas ya que alteran la función de la tiroides.

…evitar ingerir demasiadas proteínas animales sustituyéndolas por proteínas vegetales.

…en los casos de hipertiroidismo evitar todo alimento rico en yodo.

…en los casos de hipotiroidismo evitar las crucíferas, los nabos, la mandioca y los aceites de soja, girasol, nueces y cacahuetes.

…hacer ejercicio. Sobre todo si se sufre hipotiroidismo.

Mas informacion en la pagina del Instituto de Longevidad www.longevidad.com.mx

ALIMENTOS BENEFICIOSOS

En general:

Cereales integrales, levadura de cerveza y germen de trigo.

Son una buena fuente de vitaminas del grupo B, indispensables para la utilización de los hidratos de carbono.

Rábano.

(en especial el rábano negro). Es beneficioso tanto en el hipo como en el hipertiroidismo. Contiene un principio activo denominado rafanina, componente sulfurado que mantiene en equilibrio la producción de tiroxina.

Frutas, verduras y hortalizas en general.

(con las excepciones que se indican para los casos de hipo e hipertiroidismo). Son depurativas y contribuyen a equilibrar el metabolismo.

En caso de hipertiroidismo:

Coliflor, col verde o morada, coles de bruselas.

Como ya se ha señalado contienen sustancias capaces de impedir la captación de yodo por la glándula tiroides evitando así la excesiva formación de hormonas tiroideas. Deben consumirse crudas y por largo período de tiempo.

Nabos, mostaza, yuca, semillas de soja, cacahuetes, piñones y mijo.

Mejor cuando se consumen crudos.

Maíz.

Su consumo abundante durante largo tiempo reduce la actividad de la glándula tiroides.

Mandioca.

Este tubérculo tiene un reconocido efecto antitiroideo.

En caso de hipotiroidismo:

Algas marinas.

Contienen gran cantidad de yodo, indispensable para la formación de L-tirosina.

Pescados.

También son muy ricos en yodo, casi tanto como las algas.

Berros.

Son muy ricos en oligoelementos, sobre todo en yodo y hierro. Se trata de un alimento estimulante de la glándula tiroides.

Espinacas, ajos, cebollas, avellanas, acelgas y remolacha.

Contienen potasio, yodo, magnesio y zinc.

COMPLEMENTACIÓN

En general:

Vitaminas del grupo B.

Son imprescindibles para el metabolismo de los hidratos de carbono y su transformación en energía, sobre todo la B2, B3 y B6.

Vitamina E.

Indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides.

Vitamina C.

Ayuda a la absorción y asimilación de las vitaminas del complejo B además de protegerlas de la oxidación.

Vitamina B12.

Participa en el buen funcionamiento de la tiroides.

En caso de hipotiroidismo:

Yodo.

El yodo fue uno de los primeros oligoelementos al que se le reconoció importancia en la nutrición y es uno de los más valiosos. Se trata de un constituyente esencial de la glándula tiroides. Es pues necesario que sea aportado en cantidades satisfactorias para que la glándula sintetice las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) en concentración suficiente para que el funcionamiento sea normal.

L-tiroxina.

Se trata de un aminoácido precursor, junto con el yodo, de la hormona tiroidea L-Tiroxina. Además es precursor de la dopamina y la noradrenalina. Por tanto se podrá emplear en los casos en los que se presente depresión.

Oligoelementos.

Zinc, potasio, magnesio, hierro, manganeso y cromo.

Vitaminas A y E.

Su carencia causa una disminución en la producción de la hormona tiroidea activa pues intervienen en su formación.

Compuestos azufrados y sílice.

Estas sustancias mejoran el estado de la piel y el pelo. -D-fenilalanina, GABA, L-5HTP y SAM (S-adenosil-L-metionina). Cualquiera de ellos puede utilizarse como agentes antidepresivos en los casos en los que se presente esta alteración.

Mediante la nutrición podemos regular las respuestas tiroideas

En caso de hipertiroidismo:

L-carnitina.

Podría emplearse en los casos de hipertiroidismo ya que se ha mostrado eficaz para limitar la actividad de la glándula.

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