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Testimonio sobre sensibilidad química múltiple: daño de productos químicos

10/03/2010 11:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Qué productos son. Síntomas. Otras intolerencias.12% pacientes moderados.Recomendaciones, cuidados especiales en ropa, muebles, agua, purificador aire, oxigenoterapia. Cuestionamientos

TESTIMONIO SOBRE SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE: DAÑO DE PRODUCTOS QUÍMICOS

El libro Desaparecida de Eva Caballé, (El Viejo Topo, Barcelona, 2009), economista barcelonesa, da testimonio de la enfermedad de la autora, denominada Sensibilidad Química Múltiple ( SQM), al tiempo que advierte a la sociedad para que luche por vivir “libres de tóxicos”

La economista señala que la SQM es una enfermedad adquirida, crónica y no psicológica, que se manifiesta como respuesta a una mínima exposición a productos químicos tan habituales “e innecesarios” como perfumes, ambientadores o suavizantes para la ropa. Los síntomas, que son crónicos y se agudizan en una crisis, incluyen fatiga crónica y trastornos respiratorios, digestivos, cardiovasculares, dermatológicos y neuropsicológicos, entre otros.

“No todos los pacientes sufren el mismo nivel de incapacitación y aislamiento. Es una enfermedad que se conoce desde los años 50, pero que al día de hoy aún no ha sido reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud, aunque el Parlamento Europeo la incluye dentro del número creciente de enfermedades vinculadas a factores medioambientales.”

Síntomas

Explica Caballé: “ el paciente deja de tolerar agentes químicos diversos como los productos de limpieza, perfumes, humo del tabaco y de los coches, entre otros. Sufre ahogo, irritación de las mucosas y de las vías respiratorias, taquicardias, dolor de cabeza, confusión mental, mareos, náuseas, diarrea, fatiga extrema y/o dolor, que no mejoran hasta que deja de estar en contacto con el desencadenante.

“Cuando molesta la colonia que usa una persona a su lado, cuando se aparta inconscientemente si alguien echa insecticida contra mosquitos y se ahoga con un ambientador, se empieza a padecer la SQM.”

Otras intolerancias

Bebidas alcohólicas, lácteos o alimentos con gluten, medicamentos, calor, frío, ruidos, exposición solar y a radiaciones electromagnéticas (computadoras, líneas de alta tensión, teléfonos, antenas de telefonía móvil, microondas).

Al respecto, la autora manifiesta que luego de una vida social “pasé a quedarme encerrada en mi casa para sobrevivir.

El mundo exterior es tóxico para todos, pero para los enfermos de SQM lo es hasta el límite de que no podemos salir sin una mascarilla de carbón activo que nos proteja de las sustancias químicas nocivas, y en algunos casos nuestra gravedad hace que ni así podamos salir. Estoy condenada a vivir entre

cuatro paredes, porque no se toman medidas para prohibir las sustancias químicas tóxicas que a mí me provocan una crisis y a los demás les provoca que acaben desarrollando alguna enfermedad ambiental.”

12% de pacientes leves y moderados

El 0, 75% de la población tiene SQM severa y hasta el 12% moderado o leve. Todas esas personas a las que tanto les molestan los olores son parte del 12%.

Refiriéndose al sufrimiento físico y psicológico, Caballé espera que su libro sirva para ayudar a que la enfermedad sea más visible y que contribuya al reconocimiento.

Argumenta que vive encerrada y en cama. Indica que en 2008 se publicó en la revista Journal of Nutritional & Environmental Medicine un estudio hecho por Goudsmit y Howes que demostró que “la SQM no es una enfermedad psicológica y que su origen está ligado a las sustancias químicas, cuando la industria hizo mucho esfuerzo por hacer creer lo contrario”.

Recomendaciones de la economista

La vida actual de la economista consiste en evitar al máximo la exposición a tóxicos y a sustancias químicas en general y los puntos básicos son:

consumir alimentos ecológicos y no procesados. (normalmente

elimina los lácteos y los alimentos con gluten);

filtra el agua, tanto para beber como para cocinar o para ducharse;

sustituye todos los productos de higiene y limpieza por otros ecológicos y sin aroma; no utiliza colonias, ambientadores, suavizante para la ropa;

viste ropa ecológica con tintes no tóxicos;

dispone de un purificador de aire; .

En su hogar, cuenta con muebles y colchones de materiales ecológicos que no están tratados químicamente y las pinturas de las paredes son ecológicas;

evita o minimiza la exposición a los campos electromagnéticos;

usa una mascarilla con filtro de carbono para salir a la calle o en situaciones de alta concentración de tóxicos;

opta por suplementos nutricionales, saunas y oxigenoterapia.

Epílogo del libro: cuestionamientos

David Palma, esposo de la autora, apunta en el epílogo del libro lo siguiente: “Es extraño que en un mundo totalmente consumista no seamos conscientes

del costo que tienen las cosas… En el primer mundo, inmerso en la gran olla tóxica y electromagnética que es hoy en día nuestra supuesta Sociedad del Bienestar, correrás el riesgo de sufrir una enfermedad ambiental…”. ¿Por qué no somos conscientes de los peligros de nuestra alocada y desarrollista civilización?

Una sociedad compuesta por individuos que no pone en duda nada ni nunca se queja conformará un rebaño dócil, no una sociedad donde las diferencias

de pensamiento la hagan progresar, por lo tanto será una sociedad decadente como la que tenemos actualmente, sin cuestionar nada.”


Sobre esta noticia

Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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