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Testamento de un gran emprendedor, Rafael Escolá

18/06/2011 13:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Rafael Escolá ha sido el fundador de IDOM, en el principio de los años 60. Nació el 8 de Abril de 1919 en Barcelona. Era el más joven de seis hermanos. Murió de un cáncer el 2 de Septiembre de 1995.

En la página 258 del libro ‘ Rafael Escolá Ingeniero’ editado por la Fundación (*) que lleva su nombre, hay un ‘ Testamento del Presidente’ , escrito por Rafael Escolá en 1979 dirigido ‘ a los que componen IDOM’ . Interesa recordarlo hoy, cuando se habla tanto de la innovación en la gestión de las empresas, de los valores y de la importancia de las personas en un proyecto empresarial. Un documento en el que el presidente expresa su preocupación por el porvenir de su empresa. Con permiso póstumo de su autor lo reproducimos íntegramente a continuación. image

‘ Entre los muchos conceptos a mi modo de ver importantes, quiero señalar siete, de los que depende el porvenir de IDOM. En todos ellos, al final, os hago un pronóstico sobre lo que sucederá si seguís lo que os digo, o si lo olvidáis. El primero de ellos es recordar a todos que, siempre, debéis ver a los que ejercen funciones directivas, no como una parte de IDOM, sino como unas personas más de esta Firma de Ingeniería que están cumpliendo un encargo, del que alguien tiene que ocuparse y ha sido encomendado a ellos. Agradecédselo mientras lo cumplan, pues es un servicio que os hacen: lo hacen incluso cuando cumplen el penoso deber de ‘ calificar’ a cada uno y determinar su retribución: uno u otro tienen que hacerlo, pues no es lógico que nadie se ponga su propio sueldo.

La responsabilidad les pesa mucho y el mandar nunca es grato y menos cuando el cargo no es una meta profesional; de los actuales me consta que les gustaría dedicarse a hacer solo de ingenieros. Ayudadles a que cumplan su función directiva sin rebaja de ninguna clase; deben mandar de verdad; al que no obedezca, hacedle ver que perjudica al conjunto. Si les hicieras demasiado difícil el mandar, o si ellos, por blandura, no concretaran todo lo que hay que concretar, os pronostico que, aún siendo todos buenas personas y buenos profesionales, IDOM desaparecerá en pocos años (y si no fuerais tan buenos, en menos de un año).

En segundo lugar considero que para conservar la posición de independencia que hoy tenemos respecto de propietarios exteriores a nosotros y respecto de entidades financieras y comerciales, es condición necesaria que os neguéis ante cualquier invitación a cobrar otra cosa que no sean honorarios; si alguna vez, un cobro de otro tipo (contratos sobre el coste de lo que proyectamos, etc.), os pareciera que lo podéis aceptar porque no influye en la independencia, habréis pasado una puerta que conduce a otro tipo de Firma de Ingeniería y habréis perdido la principal clase de Clientes que hoy tenemos. El tercero se refiere a la confianza que hoy tenéis los unos en los otros. Mantenedla siempre: nadie, ni siquiera imagine, se mantiene hacía él una actitud poco noble. Menos aún si se trata de los Directores, de quienes siempre hay que creer que tienen un buen deseo hacía cada uno, y que piensan exactamente lo que dicen y no otra cosa. Ellos deben realmente sentir así y además parecerlo: que siempre informen (verbalmente y por escrito) sobre sus puntos de vista ante las realidades de cada mes, sobre sus planes e incluso sobre sus intenciones, aunque algunas personas quizá sufran cuando se digan las cosas tan claramente, o cuando hay que decir algo que sea impopular a corto plazo.

Hasta ahora, este clima de confianza, en IDOM es incomparable con el que vemos en otros ambientes; mientras lo conservéis, seguiréis formando unos grupos de trabajo que pueden ofrecer servicios de ingeniería con una eficacia tal, que no tendréis competidores. En estos momentos la unidad tiene una importancia vital: ¡qué inoportuno sería perder este valor por la ‘ mala pata’ o por el malhumor de unos pocos! No quiero pensar en un grupo de personas de IDOM provocando que se pierda el Cliente que nos había buscado viendo nuestra unidad. Pero éste – con ser vital- no es el motivo más importante para no perder este valor: el verdadero fondo de la cuestión está en que sin él no puede haber entre vosotros amistad además de vecindad de trabajo. Como cuarto punto he elegido explicaros lo que es la propiedad en IDOM. Tomé en tiempos un camino que me ha conducido a que, del 100% de la propiedad que yo tenía, os he distribuido el 90% entre todos. No me lo agradezcáis porque os lo habéis ganado; pero lógicamente algunos de vosotros habéis ganado más y otros todavía no tanto (según la responsabilidad y años de trabajo de cada uno). Los que aún no tenéis mucho (o lo teníais pero necesitáis venderlo), podéis tener una tendencia a quitar importancia a estas participaciones en el valor de IDOM. A estos quiero deciros que nunca manifestéis esta tendencia; nada de igualitarismos al llegar a este concepto, pues los que han metido sus vidas en IDOM lo tomarían como una insensatez, ya que el tiempo y el esfuerzo que han aportado les hace ver a IDOM como algo suyo y nadie tiene derecho a quitárselo (ni siquiera a discutírselo). En cambio, ellos (que precisamente son los que están dando más vida a IDOM) tendrían perfecto derecho a abandonaros a vosotros si les discutierais esta propiedad o sus consecuencias.

En quinto lugar, he de hablaros de la forma como estamos asociados: entre nosotros, de hecho no hay relación de tipo laboral. Somos una Asociación de profesionales: aquí no hay ninguna empresa, ni dos partes, de las cuales una de ellas contrata y paga a la otra. Puede, sin embargo, suceder que esto, a alguno no le ‘ entre en la cabeza’ porque es una novedad y entre tantas personas, quizá alguno no tenga abierta la mente a las novedades. También cabe que uno lo entienda, pero desee que IDOM sea una empresa corriente. Los demás tenéis que hacerle ver que, para ser consecuente con su forma de cabeza, debe buscar un empleo en una empresa como él desea, pero será mejor que antes, intentéis explicarle con palabras de amigo lo que realmente es IDOM.

De no conseguirlo, si se extendiera un clima de relaciones típicamente laborales, los que habéis trabajado durante años en un ambiente grato y familiar, el resto de vuestras vidas pasaríais mucho peor (si antes IDOM no desaparece por falta de fuerza) y en tal caso en este punto que tan claramente veo y os invito a que penséis todos: antiguos y menos antiguos. El sexto se refiere al interés por las necesidades de las personas: cuando alguno pueda tener dificultades para ser útil, por llegar a una edad avanzada o por motivo ajeno a su voluntad, si antes ha hecho mucho por IDOM, atendedle bien; mirad antes la persona que al dinero. De no hacerlo así, cada uno de los demás, al llegar a una edad avanzada ya sabe lo que le espera. Ninguna Agrupación sea tacaña con los que se jubilen en ella. Una asociación de profesionales lo es cuando alguno da algo a los demás, y lo sigue siendo, cuando un día puede necesitar a los demás.

El séptimo punto se refiere a la independencia de las Agrupaciones; no vayáis a unificar las Cajas, pues eso llevaría a que ‘ cada palo no aguantaría su vela’ y con facilidad las Agrupaciones se colgarían de una organización económica central. Mantened la independencia, pero tampoco veáis fríamente que una de las Cajas pasa apuros sin echarle una mano, aunque sea apretándose el cinturón las demás. De no hacerlo así, en su día, los demás harán lo mismo con la Agrupación que tuvo tanta frialdad; todas tendréis un año malo, tarde o temprano: la que toque, si antes fue poco generosa, desearía haberlo sido más. Es corriente en personas poco veteranas no aceptar que las cosas son verdad hasta escarmentar en cabeza propia, pero los que son inteligentes pueden compensar con talento su falta de experiencia. Espero que los más jóvenes, seáis lo bastante inteligentes para creer que son verdad estos puntos, sin necesidad de ‘ daros en las narices’ antes de creerlo.’

No eran palabras blandas, las de Rafael Escolá. La vida tampoco es blanda. Esto lo saben hoy muy bien los casi cinco millones de parados. Un número que equivale a toda la población de un país como Irlanda. Una faceta menos conocido de Rafael Escolá: en 1964 colaboró como voluntario en un proyecto de un colegio de Getxo dando clases gratuitas de noche a jóvenes trabajadores para completar su formación. Jóvenes que provenían de municipios de la margen izquierda industrializada. En uno de ellos, Barakaldo, Rafael Escolá fundó junto con unos amigos el club juvenil ‘ Eretza’ .

En 1989 creó en Bilbao con unos amigos el germen de lo que sería la delegación de SECOT (Seniors para la Cooperación Técnica) de Bizkaia, una asociación sin ánimo de lucro de voluntariado de asesoramiento empresarial, que celebra este año su 20 aniversario. En el libro hay más aspectos y anécdotas interesantes de Rafael Escolá, que podrían servir hoy.

(*) La "Fundación Rafael Escolá", tiene como objeto dar continuidad a los ideales y actividades que desarrolló su titular en favor de la calidad técnica y ética del trabajo profesional. La Fundación financia actividades de investigación y formación relacionadas con la Ingeniería, la Arquitectura, la Consultoría y el Medio Ambiente, promoviendo la excelencia profesional en todas estas actividades.


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amigosnsf.blogspot.com
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