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Sobre el "término medio", la mediocridad, el centro y la falsa tolerancia

08/11/2010 16:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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imageCualquier semejanza entre la Campana de Gauss

  y una teta, es pura coincidencia. ? Por Ileana Medina Hernández

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¡Pero qué daño nos ha hecho la campana de Gauss! :-)

¡Y el populismo de los partidos que buscan el "centro"!

1.- La estrategia psicológica del inseguro

Conozco a mi alrededor muchísimas personas que en todas las discusiones, tiran del típico "en el término medio está la virtud".

Esa frasecita siempre queda muy bien y parece que es el  no va más  de la "tolerancia", cuando en realidad atenta contra ella, empujando hacia un centro homogeneizador.

A nivel psicológico, siempre me queda la impresión de que esas personas, más que tolerantes,   están inseguras, y necesitan quedar bien con todo el mundo.

Una Estrategia psicólogica para  no buscarse problemas, para encontrar apoyos, o incluso para evadir la necesidad de pensar o pensar(se).

Aunque en algunas conversaciones familiares y de amigos esta estrategia pueda resultar útil, no lo es para enfocar temas serios ni puede basarse en ello la solución de problemas sociales.

2.- El peligro del "todo vale".

Eso además viene reforzado, porque últimamente la postmodernidad, que tanto  me gusta para muchas cosas,   ha traído  un riesgo muy  peligroso:   ha puesto de moda como virtud una "falsa tolerancia", aparentemente muy democrática, que consiste en creer que "TODO VALE".

Y no. No todo vale. No vale lo mismo la ignorancia que el conocimiento.  No vale lo mismo el egoísmo que la generosidad. No vale lo mismo la inteligencia que la estupidez. No vale lo mismo la honestidad que la mentira. No vale lo mismo la apatía que la pasión. No vale lo mismo la solidaridad que la avaricia. No vale lo mismo la compañía que el abandono. No vale lo mismo el amor que el desamor.

El peligro del "todo vale" es obvio, pues terminamos perdiendo el rumbo, terminamos perdiendo toda NOCIÓN ÉTICA.

3.- Los límites de la opinión

Todas las personas valemos lo mismo. Pero no todo lo que nos mueve en un sentido u otro es siempre válido.

Esa "falsa tolerancia", ese "término medio", muchas veces no es más que mediocridad, ignorancia, ceguera. Que también tiene derecho  a expresarse, faltaría más, pero que no tiene derecho a descalificar a los demás, a todo lo que no le gusta escuchar,   como "extremistas", "fascistas", "talibanes"...

El único extremismo peligroso es el VIOLENTO. Así son las reglas del juego democrático. Las opiniones son todas válidas, en un debate sereno, sin INSULTOS NI DESCALIFICATIVOS.

Ninguna opinión puede ser censurada, con el pretexto de que "hace sentir culpable a otro", o la libertad de opinión no  se sostendría.  La culpa es de cada uno.

La prensa del corazón y su modelo de "el ignorante opina" se está extendiendo peligrosamente a todos los ámbitos y a todas las secciones de los medios de comunicación,   de modo que cualquier análisis  se convierte en una olla de grillos gritones e insultantes, donde nadie escucha al otro, sólo se escucha a sí mismo, y donde nadie está dispuesto a hacer el mínimo esfuerzo por informarse del tema sobre el que va a opinar.

4.- ¿Cómo se construye "el término medio"?

Para que exista el término medio, tienen que existir los extremos.

Es obvio, el término medio es 5, porque un extremo es el 0  y el otro el 10. Pero si sólo uno de los dos extremos se mueve, ya el término medio también tiene que moverse.

Es más, Quien defiende el "término medio" en realidad no tiene opinión propia, sino que construye la suya en función de dónde están los extremos.

No es un "centro" homógeneo, mediocre y amorfo lo que necesitamos: sino una estrella de muchas puntas, una pluralidad de posturas y valores que den como resultado un equilibrio.

Los extremos se mueven social, cultural e históricamente.

Por ejemplo: hace un siglo, pegar simplemente una cachetada a una mujer, podría ser "término medio". Hoy es inadmisible. Estaría en un extremo.

La sociedad avanza, a lo largo de los siglos, hacia conductas cada vez más respetuosas con el prójimo. Son los  "extremos positivos" los que tiran del hilo, y hacen  posible  la evolución.  ¡¡¡El "término medio" se ha movido una barbaridad!!! Hace sólo 150 años lo  habitual era que los niños fueran violados sexualmente por  los adultos, incluidos sus  familiares más cercanos, y sus propios padres. Hoy ese es el tabú más grande que existe: ¡nadie admitiría un "término medio" con eso!

Hay verdades absolutas que sí existen: es la Tierra la que gira alrededor del Sol, aunque a Galileo lo hubieran condenado a la hoguera por ese "extremo".

Que Los bebés humanos necesitan la leche humana para ser criados óptimamente, que necesitan el pecho materno, que nacen inmaduros como consecuencia de la bipedestación y  necesitan continuar el contacto con su madre que es "su primer hábitat", el único entorno que conocen al nacer y que les da seguridad, es una verdad de ese tipo, que en unos años nadie con dos dedos de frente discutirá.

Que algunas madres no deseen o no puedan o no  estén en condiciones de ofrecerlo, es respetable, nadie las insulta ni las ofende por eso, ni pretende prohibir los biberones.

Pero  no pueden  construirse las estrategias sociales  a partir  del biberón:    A NIVEL SOCIAL hay que tomar medidas para fomentar, cuidar y proteger la lactancia, algo que muy pronto será indiscutible, y que ya es indiscutible en algunos países y en los sectores científicos.

5.-  La verdad es  un consenso social

Lo que entendemos por "verdad" es una cuestión de consenso social. La "construcción social de la realidad" es desde hace décadas indiscutible.

Ni siquiera la ciencia es única (y menos la ciencia social): casi siempre se pueden encontrar estudios científicos para demostrar una cosa y su contraria, a menos que ya la comunidad científica haya alcanzado consenso sobre ello, y a nadie se le ocurra investigar otra cosa.

Lo que está ocurriendo ahora en España con el tema de la lactancia materna, es que precisamente estamos asistiendo a un cambio de conciencia social.

El mismo que se produjo hace 20 ó 30 años en Suecia, Finlandia, Noruega...  Estos países son hoy considerados como los óptimos para ser madre, y a la vez tienen los índices más altos de participación femenina en el poder político y económico.

El debate en España acaba de saltar a los medios de comunicación, (Y VENDRÁN MÁS ARTÍCULOS Y REPORTAJES REACCIONARIOS CONTRA LA LACTANCIA) precisamente porque los índices de lactancia están aumentando, aumentan los grupos de apoyo, aumenta la "VISIBILIDAD" de la lactancia, y eso hay a quien le hace pupa. Hay a quien no le gusta mirarse en ese espejo.

La balanza se está virando a favor de la lactancia (aún cuando los porcentajes están muy por debajo de lo deseable), y es normal que haya reacción.

Reacción que no tiene mucho sentido, más allá de la pataleta de quienes se sienten mal con el tema, apoyados por las industrias lácteas y de los plásticos que no les interesa en absoluto que la lactancia se generalice, y por los intereses económicos en general.

La filosofía a favor de la lactancia, de la crianza con tiempo y respeto, del amor hacia nuestras familias, de priorizar nuestra familia sobre el trabajo, tanto los hombres como las mujeres, es LO MÁS ANTI-SISTEMA que se haya dicho jamás.

Jamás hasta hoy ningún sistema le ha dado derecho a sus esclavos-trabajadores de tener tiempo libre, de dedicarse a los afectos, de poner LA DIMENSIÓN HUMANA por encima de la productiva.

Las madres libres, conscientes,   con voz y voto,   tenemos que aportarle eso a la humanidad: la capacidad de poner la dimensión humana por encima de la productiva. Y no podemos hacerlo, si nos sumamos acríticamente al sistema económico-laboral tal como está, con la ayuda del biberón.

6.- ¡Salvemos la OXITOCINA!

Teníamos que llegar las mujeres al mundo productivo, y tropezarse el sistema laboral con la PIEDRA DE LA MATERNIDAD, para que esto pueda producirse. Porque las madres humanas, sí, somos  vacas, gorilas,   leonas, lobas: ¡fieras que ponemos a nuestros cachorros por encima de todo lo demás!

Y así tiene que ser: así lo previó la especie y la evolución, porque si no, nos extinguimos.

Los niveles de OXITOCINA, la hormona del amor, MÁS ALTOS QUE PUEDE TENER LA ESPECIE SON LOS DEL PARTO Y EL POSTPARTO. (Nota: El suministro de  oxitocina artificial atenta contra la producción de oxitocina natural.)

Lo que viene a ser lo mismo que decir que los niveles de amor más altos que puede llegar a sentir un humano son los de la madre por su cría: ¡eso tiene una lógica tremenda!

¡Salvemos los niveles de oxitocina mayores a los que puede llegar la especie!

Tenemos que salvar las cotas de oxitocina más altas: si no ¡el término medio baja mucho! Si dejamos de ser capaces de sentir el nivel más alto de amor, de oxitocina, de apego, de vínculo amoroso, el "término medio" de la especie caería en picado, no podría sostenerse.

Y estamos hablando nada más  y nada menos que de nuestra capacidad de amar. De bajar notablemente el "término medio" de la experiencia amorosa y afectiva de los seres humanos.

7.- Adjetivos calificativos y adjetivos clasificativos.

Bien, ya hemos pasado por la estadística, la ética, la sociología y la biología. Por último, quiero echar mano de la gramática.

Los gramáticos clasifican los adjetivos en calificativos y clasificativos.

No todas las cosas son "graduables": no todos los adjetivos admiten graduación ni intensificación.

Los adjetivos calificativos como bueno, feo, dulce o rápido admiten el mucho, el poco y el "término medio".

Los llamados clasificativos o relacionales no admiten adverbios de cantidad ni términos medio:

Por ejemplo:

-energía solar (no puede ser muy solar ni poco solar)

-ganado vacuno (no puede ser muy vacuno, o poco vacuno, solo es vacuno)

El adjetivo clasificativo "mamífero", clase a la que pertenecemos los seres humanos,   es de este segundo tipo, como cualquiera podrá apreciar.

No se es muy mamífero, o poco mamífero. Se es mamífero sin más.

Y seguramente, no podemos ser mamíferos y criar como reptiles, sin que eso tenga desastrosas consecuencias para nuestra especie.


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tenemostetas.com
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