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Temas Médicos 4

11/08/2010 18:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Estres y sindrome de colon irritable

Según la Asociación Española de Gastroenterología, el síndrome de colon irritable es el trastorno funcional digestivo más frecuente en la consulta médica. Sus síntomas principales son la alternancia de diarrea y estreñimiento -frecuente y crónico-, dolor o sensibilidad abdominal que se alivia tras las deposiciones, sensación de estar lleno, gases, distensión abdominal, vómitos, mareos, pérdida del apetito, ansiedad y depresión. Es una dolencia que acostumbra a cronificarse, aunque no se conoce ningún mecanismo único que lo explique.

La teoría más aceptada atañe a las alteraciones en el movimiento de la sensibilidad digestiva influenciadas por factores psicológicos. También se aceptan como factores influyentes otras alteraciones como gastroenteritis, intolerancias alimentarias, alteraciones hormonales o factores genéticos.

Aunque puede aparecer en cualquier persona independientemente de si es hombre o mujer, la gran mayoría de estudios ha constatado una mayor prevalencia en el género femenino (el doble). Sin embargo, ninguna investigación había explicado la causa de esta diferencia.

Esta enfermedad se asocia, en general, con un buen pronóstico y una expectativa de vida similar a la de pacientes sin la enfermedad

A pesar de que esta enfermedad se relaciona a un buen pronóstico, lo cierto es que empeora enormemente la calidad de vida

El espectro de gravedad del síndrome de intestino irritable es muy variable, y se pueden encontrar desde pacientes con molestias leves a afectados con síntomas incapacitantes. En un trabajo de 1992, los investigadores Doug Drossman (EE.UU.) y Grant Thompson (Canadá) consideraban que cerca de un 70% de los casos eran leves, un 25% intermedios y un 5% graves. Estudios más recientes, no obstante, confirman que la tasa de prevalencia de cuadros más graves es superior. Aun así, esta dolencia continúa considerándose por muchos un trastorno trivial.

Y es que esta enfermedad se asocia, en general, con un buen pronóstico y una expectativa de vida similar a la de pacientes sin la enfermedad. El problema está en el empeoramiento de la calidad de vida: limitaciones sociales, ausentismo laboral o reducción de la actividad física y la sensación de cronificación ya que, además, no existe aún ningún tratamiento curativo definitivo.

De hecho, el mejor tratamiento se limita a aliviar los síntomas. Cambios en la dieta (que no siempre funciona) con aumento de fibra y reducción de sustancias que favorecen la aparición del síntoma (cafeína o alcohol, entre otros) y medidas para disminuir la ansiedad (como la práctica de ejercicio, por ejemplo), son algunas de las medidas a tomar. Los medicamentos deben reservarse para cuando la intensidad de los síntomas lo aconseje, y se dirigen a controlar el síntoma concreto predominante. En este caso, se acostumbran a recomendar inhibidores de los espasmos (espasmolíticos), estimulantes de la movilidad, antidiarreicos, laxantes, antidepresivos y ansiolíticos.


Sobre esta noticia

Autor:
Josami (14 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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