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Tarde para volver 26

22/11/2009 23:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todavía continúa el capítulo diez

Y en ese caso que harías, aceptarías por valederas las respuestas que tuviesen mayor porcentaje?

Piénsalo en cualquier otra circunstancia de tu vida, y hazte esta pregunta: tomarías la decisión según lo que hubiera elegido la mayoría? Lo harías, Alex? Piénsalo detenidamente y respóndeme. O tomarías la decisión según lo que tus propias convicciones te marquen?

Contéstame, estoy esperando tu respuesta

Supongo que no tomaría una decisión personal basándome en la opinión de la mayoría. Nunca lo he hecho en ninguna circunstancia de mi vida. Tal vez, como siempre tengas toda la razón, amor.

Y por último Alex, nadie se enferma o muere para pagar los errores cometidos. Hay un momento para eso, y no es en la tierra. Y si en el momento que tengas que enfrentarte a escuchar el veredicto, estoy a tu lado, voy a poder escuchar como te absuelven.

Pensemos que no todo puede ser tan trágico como nos está pareciendo en estos momentos. Dios sabe escuchar plegarias. Ven, recemos juntos y verás que te sentirás mejor.

Cómo puedo pensar así? le contesto. Desde que se enfermó, todo se ha ido complicando.

Lo se, mi amor, ojalá pudiera hacer algo para calmar tu dolor, pero no se me ocurre qué, excepto esto que te estoy ofreciendo y créeme, vale la pena que te aferres. Se que muchas veces no compartes mi sentimiento de fé, pero yo puedo asegurarte que está basado en una lógica que muchas personas no logran entender, entre ellas, tú, porque es una lógica espiritual, pero que no deberías tener la menor duda al respecto.

Alex se abrazó a Mabel fuertemente y como siempre sintió cuánto lo confortaba, y era lo único que tenía en esos momentos, porque lamentablemente no tenía las mismas ideas religiosas.

Se volvieron al departamento. Mabel le había pedido a Rocío si podía quedarse un rato con las niñas y ella había aceptado encantada, y ésta vez no, lo había hecho por dinero, sino por amor a ellas. Las encontraron a las tres bailando al compás de la música de Chenoa.

Así fueron pasando los días. El viaje a Uruguay había quedado postergado indefinidamente, pero Mabel no se sentía triste por eso. Su tristeza estaba basada en la evolución de Joey.

Joey había mejorado muy poco con la diálisis, y demasiado lentamente, según decían los médicos, quienes estaban bastante desalentados con los resultados.

Con mucha cautela comenzaron a explicarle a Sophie y a Pete, que no se descartaba la posibilidad de que necesitara un transplante más adelante

Sus riñones no están respondiendo como esperábamos.

Generalmente en estos casos, la diálisis suele durar muy poco tiempo hasta que empiezan a recuperarse y eso no está ocurriendo. Lamento tener que comunicarles esto, pero es mejor que se vayan preparando.

La noticia de que Joey podría necesitar un transplante de riñón, le llegó a Alex como un balde de agua helada. Todo, absolutamente todo lo que había temido ese día en la iglesia estaba sucediendo.

No pasó mucho tiempo hasta que confirmaron esa necesidad.

Sophie, le había dicho que habían puesto a su hijo en lista de espera, pero, que no era fácil conseguir un órgano. Esa lista de era larguísima. Él tiene prioridad ante muchos otros, pero no es el único niño en lista de espera.

Alex le preguntó que podían hacer para acortarla.

Nada, le respondió. Todo está perfectamente reglado y sólo te resta esperar tu turno. Me dijeron si yo quería hacerme los estudios para ver si era compatible y si estaba dispuesta a donarle mi riñón en caso de serlo.

Te imaginarás que no lo dudé ni un instante. Pete también aceptó

Lamentablemente ninguno de los dos somos compatibles.

Le preguntó a él, si se animaba a estudiarse y si era capaz de ser donante en caso de serlo.

Sin dudar ni por un instante la respuesta, le preguntó: Cuándo tengo que estar allí?

Lo antes posible, fue la respuesta lacónica de Sophie. Te agradezco mucho que hayas aceptado tan fácilmente mi propuesta. No se si sabes que existen ciertos riesgos en la cirugía, pero nos pusieron sobre todo sobre aviso, que si el donante, cuando es vivo, como en este caso, tiene la mala suerte que su otro riñón enferme, podría encontrarse en esta misma situación.

No he tenido tiempo de pensar en eso. Es que todo sucede tan vertiginosamente que hablo sin razonar lo que estoy diciendo.

Te arrepientes, entonces? Le preguntó desesperanzada.

Claro que no. Se que tengo una familia y que en ella hay dos niñas pequeñitas que dependen de su padre y una esposa que me ama, pero no puedo renunciar a intentar salvar a mi hijo, sólo por la eventualidad que una cosa así pudiera sucederme. No debe ser muy frecuente que ocurra eso que acabas de explicarme, porque los médicos no se atreverían a proponerlo, si así fuera.

Nos dijeron que es rarísimo. En el caso específico de la cirugía la posiblidad es de 0, 003 por cada mil transplantes. En cuanto a que tu enfermes, no hay ningún porcentaje disponible. Pero que teníamos que saber que podía ocurrir antes de tomar una decisión por eso nos lo comunicaban.

Alex explicó en el instituto la situación y les comunicó que tenía que irse por el tiempo que fuera necesario. Ya termina el ciclo lectivo, y se que estoy provocando un gran desequilibrio, pero no puedo esperar.

Apoyaron su decisión, aunque no sin antes pedirle que evaluara la posibilidad de esperar unos días hasta que pudieran solucionar el problema.

Lo lamento. No puedo esperar. No importa si esto me hace perder mi trabajo. Mi hijo está primero. Imaginen que soy yo el enfermo y que no puedo posponer mi enfermedad hasta que el ciclo termine.

Vaya Alex, cumpla con su obligación, le había contestado el director, ante la réplica que había recibido.

Ya no quería esperar ni un minuto más, por lo que ese mismo día compró el pasaje y se marchó.

Mabel lo abrazó muy fuerte al partir. Alex pudo percibir su miedo, pero ella no dijo ni una palabra, excepto Suerte.

Sus padres lo estaban esperando en el aeropuerto de Bristol. La tristeza se dibujaba en el rostro de los dos. Sus ojos estaban enrojecidos por el llanto y a Alex le pareció que habían perdido peso.

Se dirigieron directamente al hospital.

Se sometió al examen con la secreta esperanza de ser compatible. Sería la primera oportunidad que tendría de hacer algo por su hijo.

Cuando lo citaron del mismo, para comunicarle que los resultados mostraban una compatibilidad bastante aceptable, Alex sintió un profundo alivio.

Por fin iba a hacer algo por ese hijo, y eso lo alegraba inmensamente. Por supuesto que no se alegraba por lo que le estaba pasando a Joey.

Eso había ocurrido sin que él tuviera ninguna participación. Y, por supuesto, que no hubiera ocurrido, si hubiese podido evitarlo.

Más sobre

Pero, ante la situación creada, él se alegraba de que fuese él, el que fuera compatible, y no Sophie.

Alex, Sophie y Pete se citaron en un bar. Tenían que hablar sobre la situación.

Sophie y Pete le comunicaron que habían decidido que Joey debía saber la verdad.

Consideraban que debía saber que su padre biológico, era el que iba a intentar salvarle la vida. A Sophie le parecía que era lo menos que podía ofrecerle a Alex en esa situación.

Pete había estado de acuerdo, con cierta reticencia. Siempre, el temor de perder el cariño de Joey, lo acechaba y no le hacía pensar con claridad. Pero Sophie le había hecho entender que no tenían ningún derecho a quitarle a Alex el encuentro con su hijo antes de someterse a la intervención.

Desde hacia cinco años, sabía que algún día, Alex, pasaría a formar parte de la vida de su hijo, quitándole a él, protagonismo.

Siempre, se había dicho, cuando pensaba en eso, que no era el momento para preocuparse. Ahora si lo era. Y no podía negar que tenía miedo.

Pero Alex estaba demostrando que merecía el abrazo y el agradecimiento de su hijo. Lo que iba a hacer no dejaba lugar a dudas de sus sentimientos por su hijo.

Sophie, traía consigo todas las tarjetas que Alex le había escrito a Joey durante esos años. El embarazo estaba muy avanzado y ella lo lucía con orgullo. Ya sabía que era una niña.

Sophie había pensado que, si iban a contarle todo, Joey debería leer cada tarjeta enviada. Recordaba de memoria sus contenidos y sabía que su hijo iba a aceptar a su padre sin rencor. Estaba segura también que todo lo que había pasado lo había hecho madurar de golpe.

Los tres se dirigieron al hospital, cada uno envuelto en sus propios pensamientos.

Alex sabía a lo que iba a enfrentarse y no podía dejar de temer que su hijo lo rechazara. Todavía no había cumplido los diez años. Podría su hijo entender lo que le iban a contar? Y que haría si él lo rechazaba?

Sophie se sentía tranquila. Confiaba plenamente en su hijo y no dudaba

de su reacción. Pete iba dispuesto a perder.

El momento tan retrasado y a la vez tan esperado estaba por comenzar.

Entraron en silencio a la habitación. Joey se veía tan pálido, tan débil y tan delgado!

Tuvo que hacer un gran esfuerzo por contener las lágrimas. Hacía

tanto tiempo que no veía personalmente a su hijo! Desde la última vez que había estado con Mabel en Inglaterra. Habían pasado más de cuatro años desde entonces.

Los tres inventaron una sonrisa. A Alex le costó muchísimo esbozarla. Tenía la sensación que le iba a pasar como aquella primera vez en que lo había visto, y que terminaría en el suelo. Esta vez no estaba sentado en un banco, ni estaba el hombro de Pete donde caer, pero la sensación era igual o peor que entonces. Tenía la misma sensación de falta de aire y que todo giraba a su alrededor. Inspira profundamente, se dijo, muy profundo, llena de aire tus pulmones, expira lentamente. Vuelve a hacer todo de nuevo. Después de unas cuantas inspiraciones profundas, empezó a sentir que la sangre volvía a correr con regularidad en su cerebro. Las cosas ya no giraban a su alrededor. Hizo un mayor esfuerzo para que la sonrisa pareciera de verdad.

Se acercaron a Joey y les dijeron que tenían una historia que contarles.

Que era una historia un poquito complicada y que iban a intentar que entendiera con claridad lo que decían, pero que si no era así, no dudara en interrumpir lo que le estaban diciendo, para volver atrás cuantas veces fuera necesario.

Primero le explicaron, en términos entendibles para su edad, lo que era un padre biológico y un padre por adopción.

Joey los miraba atentamente sin entender nada, pero no hacía ninguna pregunta.

Luego le contaron todo lo que fueron considerando conveniente, en palabras que Joey pudiera entender.

Sophie insistió una y otra vez en hacerle notar el amor que despertó en Alex su existencia.

Los tres se alternaban para contar trozos de la historia.

Cuando terminaron, Sophie le alcanzo las tarjetas.

Joey las leyó con avidez. Recién estaba por cumplir 10 años, pero era un chico muy listo. Había entendido con claridad la historia, siempre considerando el poder de comprensión que podía tener.

Cuando terminó de leerlas, con esa simplicidad que sólo los chicos pueden tener, Joey le dijo a Alex:

Así que, tú eres mi segundo papá, verdad?

Se quedó sin habla, mirando a su hijo con absoluta incredulidad. Nunca imaginó esa reacción de él. Había transformado un complicado dilema en una sencillísima respuesta.

Es una manera de decir las cosas, le dijo cuando pudo recuperar el habla, pero si, podríamos considerar que soy tu segundo papá.

En mi clase, tengo dos amiguitos que tienen dos padres, continuó Joey.

Dicen que es muy divertido! Que tienen doble vacaciones, doble regalo en los cumpleaños y en navidad. Que sus dos papas, compiten para ver quién lo quiere más.

Cuando vuelva y les cuente que ahora yo también tengo dos papás, no van a querer creerme.

Ambos se consideraban muy importantes por ser los únicos de la clase en esa situación.

A partir de ahora, preguntó Joey, mirando alternativamente a Pete y a Alex, vais a competir con los regalos para conquistarme? Dijo con una

sonrisa picaresca.

Alex asintió con la cabeza, todavía incrédulo ante la forma en que su hijo seguía planteando la situación. Si tú quieres, y eso te hace feliz, lo haremos dijo Pete, quien por primera vez se dio cuenta que su hijo no dejaría de quererlo.

Alex seguía sin poder emitir una sola palabra. La emoción lo ahogaba.

Y también tendré dobles vacaciones?

Por supuesto que si. Personalmente vendré a buscarte para llevarte a España. Allí conocerás a tus hermanas.

A Pete no le gustó nada esta propuesta. Nunca había pensado en esa posibilidad, y al darse cuenta que a partir de ahora, esto podría ocurrir con regularidad, sintió nuevamente miedo. Qué poco le había durado la seguridad!

Y tú, eres el que va a darme un riñón?

Así es, hijo. He venido para eso.

Y tú te vas a quedar sin ninguno?

No claro que no, yo tengo otro y con uno solo me alcanza para vivir perfectamente, de la misma forma que va a alcanzarte el tuyo que también será uno solo.

Y crees que te va a doler?, le preguntó Joey.

Alex, no quería mas mentiras con su hijo, por lo qué, respirando profundamente y midiendo sus palabras, le contestó:

Supongo que sí, que me dolerá un poco, pero los doctores tienen muchos medicamentos para darme.


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Edelweys (185 noticias)
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