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Tarantino y yo: Once upon a time in Hollywood

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08/09/2019 02:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mi relación con las películas de Tarantino, que gozo y me sorprenden siempre, me llevó ayer a una sala donde se proyectaba para mi sorpresa la versión subtitulada de "Once upon a time in Hollywood"

TARANTINO Y YO: ONCE UPON A TIME IN HOLLYWOOD

30/08/19

En Aguascalientes donde vivo desde hace unos quince años, rara vez sale una película en los cines - mayoritariamente comerciales - que pueda despertar en mí una gran emoción. Mi relación con las películas de Tarantino, que gozo y me sorprenden siempre, me llevó ayer a una sala donde se proyectaba para mi sorpresa la versión subtitulada de Once upon a time in Hollywood. No había que perder la oportunidad de verla ya que las películas por acá desaparecen muy rápido, se estrenan y ya no las encuentras. No me sorprendieron los créditos de apertura del film, reconociendo las letras espesas entre amarillo y naranja que aprecia el cineasta. Sabía que el gasto valdría la pena y que sería un momento memorable, además los actores del cartel reforzaban mi expectativa pueril.

Pronto, me sentí bastante incómodo.

Era placentero ver a DiCaprio y Pitt juntos por primera vez, excelentes en su papel, y aparentemente gozando ser parte de esta historia improbable. Sin embargo, los primeros treinta minutos se me hicieron larguísimos y no podía creer que Tarantino había perdido su sarcasmo legendario para proponernos un relato pesado sobre la vida de un actor a punto de caer en depresión. Los diálogos me parecieron menos eficaces que de costumbre, la introducción de las referencias culturales – en este caso el Hollywood de finales de los 60s con sus luces fluorescentes y sus hippies esculcando en la basura, la ropa y los cortes de pelo vintage, los coches, el alcohol y los cigarrillos, etc. – carecía de energía, confinándonos en un aburrimiento obligado. ¿Por qué teníamos que seguir a Sharon Tate que gozaba de su éxito naciente a pesar de que no la reconocieran? ¿Qué relación podía tener su historia con aquella de nuestros protagonistas aparte de que eran vecinos en un pequeño monte de Los Ángeles? ¿Para qué se filmaron escenas completas en las cuales el actor Rick Dalton actuaba con una gran falta de convicción?

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Entonces creí entender de qué se trataba. Todo se reveló y los momentos que parecían demasiado tediosos tomaron sentido. Tarantino lo había hecho a propósito, jugaba con nuestros nervios. La retrospectiva un tanto aburrida de las producciones de nuestro actor se justificaba cuando él rompió en llantos tomando consciencia de que era has been. Una escena aparentemente secundaria en la cual DiCaprio interpretaba el rol de un vaquero malvado tomaba todo su valor cuando olvidaba sus líneas y tenía un ataque de nervios como si fuera una diva en perdición. La relación improbable entre la adolescente hippie y el doble transcendía en una de las mejores secuencias de la película cuando Pitt se enfrenta con la secta de Charlie Manson y entabla un diálogo absurdo con su viejo amigo Roger mientras se esperaba una masacre digna de La matanza de Texas.

Por supuesto que en momentos Tarantino se divierte demás, recordando sus series de televisión favoritas que un público que no sea norteamericano desconoce, y haciendo demasiadas referencias a las películas de vaqueros de su infancia. Pero de eso trata todo lo que representa el cineasta: un cine desacomplejado en el cual el autor se regocija, cuando se burla de un Bruce Lee sumamente egocéntrico – aunque sea un personaje que admira profundamente – o cuando se atreve a reescribir la historia salvando a Sharon Tate cuyo destino fue de lo más trágico. La quiero ver de nuevo. Los actores son increíbles y serán de seguro nominados a los premios más prestigiosos. Tarantino ganó su apuesta filmando a dos de los últimos íconos de un cine que ya no funciona a través de la combinación de actores glamurosos, y cuyo star system se extingue lentamente. Ganó también en su capacidad a reinventarse a pesar de todo y haciendo lo que lo motiva a hacer cine desde sus inicios: ¡lo que se le da la gana! El resultado es un cine siempre sorprendente, divertido y nostálgico del tiempo en el cual actores y actrices eran personajes excepcionales, cuando las películas valían sobre todo por su contenido artístico. Muchos deberían de aprender de ello. 

P.D. Fui a verla de nuevo.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Pascal Bomy (1 noticias)
Visitas:
390
Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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