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TALIDOMIDA: los secretos de los criminales que fabricaron impunemente un infierno en laboratorio

29/03/2010 20:14

2 La Talidomida es un medicamento sintetizado en Alemania a partir de 1957 y distribuido hasta 1963. Teóricamente no tenía efectos nocivos y estaba diseñada principalmente para mujeres embarazadas contra el insomnio y las náuseas

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La talidomida es un medicamento que se elaboró a partir de 1947 o 1948 y se puso a la venta al público a partir de 1950 e ininterrumpidamente hasta 1960, como Hypnogenic (efecto hipnótico) en general. Para las mujeres embarazadas como antiemético para luchar contra ‘ la enfermedad de la mañana’ y otros síntomas (con talidomida como sedante).

La talidomida se recetó por primera vez a finales de la década de 1950 en Europa para tratar también la ansiedad, el insomnio y, otros efectos en mujeres en estado.

Un poco de historia de un medicamento totalmente ‘ inofensivo’

Fue sintetizado en Alemania Occidental en 1953 y se vendía como una marca de la empresa Chemie Grünenthal (Stolberg-les- Aquisgrán) oficialmente a partir del 1º de octubre 1957 a 1961, aunque se dispensaba bastante antes principalmente en Alemania y Gran Bretaña.

Un medicamento inofensivo: Química Grünenthal era una de las tantas pequeñas empresas que aparecieron en Alemania en 1945 o 1946, después de la Segunda Guerra Mundial. Empezó fabricando antibióticos para otras compañías, luego elaboró medicamentos que ella misma se encargaba de comercializar. En 1954, como parte de un programa de búsqueda de nuevas drogas, patentó la talidomida, una sustancia que otra compañía suiza había descartado al no encontrarle aplicaciones médicas.

Heinrich Mückter, ex médico del ejército alemán durante la dictadura nazi, en Cracovia, donde estaba enclavado el siniestro Auschwitz que abarcaba tres campos centrales y más de 15 menores. El Amt II tenía casi tres kilómetros de largo y albergaba a 100.000 prisioneros, 4 crematorios con cámaras de gas adjuntas en la que cabían 2.500 prisioneros por turno.

Pero el Amt III estaba íntimamente relacionado con la industria alemana. Estaba asociado con la industria GI Farben y producía todo lo imaginable desde nuevos combustibles líquidos hasta colorantes, gasolina sintética, gas Zyklon B, productos farmacéuticos, drogas para el ejército alemán y párale propio Führer, gran consumidor. Estos últimos productos ocupaban a los mejores doctores alemanes.

Investigaban en todas las áreas de la industria química. También y en su mayoría estaban en el Amt III los ’ hombres-cobaya’, reducidos a la condición de animales por los sabios del Apocalipsis, Mengele, Rasche, Mussfeld, Fischer, Fykiel, etc... que probaban sobre ellos su producción. Cuando los consideraban acabados, los enviaban al Amt II, para ser gaseados

Auschwitz-Birkenayu-Monowitz, fue liberado del 17 al 19 de enero 1945. Los médicos de la muerte huyeron antes y luego muchos llegaron casi todos a las Américas, con pasaportes hasta de la Cruz Roja por redes de evasión ‘ Odessa’ o por ‘ el camino Romano’ . Se supone que el Dr. Munkster estaba entre los evadidos o los que se quedaron en casa y nadie llamara a su puerta. Otros investigadores pasaron tranquilamente a la industria alemana de la posguerra.

Impunidad tampoco muy obstruida por los soldados del general Eisenhower. Si luego GI Farben fue disuelta en el juicio de Nuremberg, lo fue más

Por emplear ‘ trabajo esclavo’ que por sus ‘ inventos’ y experimentos, pero la mayoría sus investigadores y médicos con sus fórmulas de la muerte no sufrieron siquiera una revisión.

Y ahora jefe del laboratorio de investigación de Química Grünenthal, fundada en 1946, representada hoy en más de 100 países, por sucursales, que se especialista en medicina contra el dolor, supervisó la búsqueda de las propiedades medicinales de varios nuevos productos, entre ellos la talidomida. Hay dos versiones sobre quien había cedido a Chemie Grünental (hoy Pharma) los ingredientes básicos de la Talidomida. Unos dicen que los Laboratorios Ciba, otros que la industria farmacéutica Roche, ambos suizos, pero eso no es verdad establecida.

Varios experimentos demostraron que la droga tenía al menos una propiedad muy llamativa: su toxicidad en los animales de laboratorio era bajísima. Las ratas, conejos, gatos y perros que recibieron grandes dosis de la droga no presentaron ningún síntoma de intoxicación.

Los investigadores y las autoridades máximas de Química Grünenthal ignoraban cuáles eran las propiedades medicinales de la talidomida, si es que tenía alguna, pero estaban dispuestos a encontrarlas. Un medicamento sin efectos secundarios se convirtió de pronto en el sueño cualquier empresa farmacéutica. Y sin embargo les había sido cedida por una gran empresa suiza.

En esa época, los tranquilizantes más efectivos eran los barbitúricos, que se vendían con gran éxito en todo el mundo y tenían un mercado multimillonario. Pero eran muy tóxicos y cada vez más gente los usaba para suicidarse. También eran frecuentes las muertes por sobredosis accidentales. La empresa que encontrara un tranquilizante poco tóxico se enriquecería de inmediato.

La talidomida no mostró propiedades tranquilizantes en ninguno de los animales de laboratorio en que la probaron. Estuvieron a punto de descartarla, pero no lo hicieron al observar que su estructura química se parecía a la de los barbitúricos. La semejanza era superficial, pero Mückter la consideró suficiente y decidió probar la talidomida en cobayas humanos. No lo hizo personalmente, sino que mandó distribuir la droga en forma gratuita entre los médicos alemanes, para que se la recomendaran a sus pacientes. Poco después, Mückter recibió las noticias que tanto esperaba. Los informes médicos describían a la talidomida como un poderosísimo sedante. Había encontrado-sin buscarlo- un remedio para el insomnio, no propiamente el tranquilizante buscado.

Química Grünenthal no perdió el tiempo. Unos meses más tarde, una gran campaña publicitaria anunciaba la aparición de ‘ Contergan’ una píldora para dormir que contenía talidomida, una droga totalmente inofensiva. También Se elaboraba el jarabe de mismo nombre.

En agosto de 1958, la empresa envió a más de 40.000 médicos alemanes una carta en la que recomendaba el ‘ Contergan’ para combatir las náuseas que la mayoría de las mujeres sufre en los primeros meses del embarazo. ‘ No daña a la madre ni al hijo’ dicen que decía la carta. Miles de mujeres en todo el mundo tuvieron un embarazo libre de molestias.

La talidomida se vendió en más de cuarenta países, con docenas de nombres comerciales, sola o mezclada con otras drogas. La recomendaban para el resfriado, la tos, el asma, el dolor de cabeza, la ansiedad y sobre todo para el insomnio, y para las mujeres embarazadas y su molesto ‘ día siguiente‘, las arcadas, vomitonas, etc...

La promocionaban para tranquilizar a los niños en los cines y en los consultorios de los médicos. La campaña publicitaria giraba alrededor de su bajísima toxicidad. El consumo masivo se vio favorecido en varios países que autorizaron su venta libre. Se afirma hoy que en total se expidió más de un millón de dosis, lo cual posible porque entre los países que mencionamos más abajo no hemos incluido los de América latina, por lo menos, Argentina, Chile, Venezuela, Perú, Centroamérica, que es de donde se han recibido más cartas de víctimas hoy totalmente desamparadas, excepto Chile.

Lo mismo en África, por información que nos ha llegado de la enfermera Dee, madre adoptiva de Freddie Musena Keni, el cual murió el pasado 28 de febrero pero antes su madre fue a la embajada británica en Kenia y trató de llevarlo a Inglaterra porque además tenía complicaciones cardiovasculares y en el cerebro y su única salvación estaba en hospitales con todos los adelantos como los ingleses. En la embajada no le quisieron dar el visado con las consecuencias que hemos dicho. Su padre es un biólogo que se casó con Dee en Kenia y admitió a Freddi al ver su estado porque los padres naturales habían tratado de matarlo poco después del nacimiento.

Era verdad que los animales de laboratorio que habían recibido grandes dosis no presentaron síntomas de intoxicación. Esas dosis habían sido aplicadas una sola vez y entonces era correcto afirmar que la talidomida no producía intoxicaciones agudas. Sin embargo, no se había hecho ninguna prueba para averiguar si producía intoxicaciones crónicas. ¿Qué efectos produciría el consumo periódico y prolongado de bajas dosis de talidomida, como el que, en ese mismo momento, estaban ‘ experimentando’ miles de personas en todo el mundo? Nadie lo sabía, pero la respuesta no tardó en llegar.

Un año después del lanzamiento del "Contergan", Química Grünenthal recibió informes inquietantes. Algunos de los pacientes que consumían la talidomida en forma crónica sufrían temblores, disminución de la presión sanguínea, pérdida de memoria y reacciones alérgicas. También se describían casos de pérdida del tacto en los píes, los tobillos, las pantorrillas y las manos. Las autoridades de la empresa o bien prefirieron ignorar o descalificaron estas advertencias personalmente. La empresa tiene hoy 5.500 empleados y se podía permitir. Cuando algún médico les preguntaba si habían recibido quejas sobre efectos secundarios, la callada por respuesta.

Mientras tanto, en los hospitales alemanes nacieron bebés con focomelia, una enfermedad tan rara que la mayoría de los médicos nunca la había visto. Ahora se encontraban con varios nuevos casos por semana. Así se descubrió, de la peor manera posible, que la talidomida producía malformaciones de nacimiento.

La talidomida provocó el nacimiento de bebés sin brazos, sin piernas o sin ambos sin manos y sin pies y una especie de aletas diminutas, los pies saliendo directamente del tronco.

También produjo ausencia de ano y deformación o ausencia de dedos, orejas u ojos, genitales y defectos en órganos internos. Unos 12.000 bebés nacieron deformes-según estadísticas oficiales; hemos tenido un informe de que 100.000 bebés o no llegaron a nacer o murieron a los pocos días del parto. De los que habían sobrevivido unos meses, no llegaron a los cinco años fueron la mitad. De África, casi ni noticia y ahora se están moviendo los latinoamericanos.

EE.UU. lo debe todo a Kelsey por su perseverancia

En septiembre de 1960, la empresa estadounidense Richardson-Merrill tenía preparadas diez millones de tabletas de talidomida. Pensaba lanzarlas a la venta a fines de diciembre porque, de acuerdo con las estadísticas, la Navidad es la época del año en que hay mayor consumo de pastillas para dormir.

La empresa Richardson-Merrill insistió tanto que la farmacéutica Dra. Frances Kelsey se quedó un poco desconcertada del propio interés de la empresa citada y empezó a indagar por su cuenta, decidida a que si no llenaba todos los requisitos legales la ‘ Food and Drugs Administration’ (FDA) no daría el permiso aunque también se veía ella misma en condiciones de inferioridad respecto a esta importante empresa.

Para venderla en los Estados Unidos, se necesitaba el visto bueno de la FDA. La solicitud presentada por Richardson-Merrill fue evaluada por la Dra. Kelsey, que llevaba apenas unos días trabajando como oficial médico de esa institución, pero tenía una gran experiencia en temas toxicológicos.

Al analizar los informes que acompañaban la solicitud de la talidomida, Kelsey encontró que se ignoraba casi todo acerca de la droga. Le pidió a Ríchardson-Merrill más estudios experimentales, pero lo único que recibió fueron testimonios de médicos que les habían recomendado el medicamento a sus pacientes. Entonces Kelsey demoró la aprobación, porque necesitaba más garantías.

Violando el compromiso que establecía que las empresas farmacéuticas no debían establecer contacto con los oficiales médicos que evaluaban sus solicitudes, los representantes de Rlchardson-Merrill llamaron por teléfono o se presentaron ante Kelsey más de cincuenta veces. Querían saber cuál era el motivo de la demora. No siempre fueron amables con ella y llegaron a acusarla ante las autoridades de la FDA de obstaculizar el trámite sin causas justificadas. De insultarla.

A fines de 1960, una revista médica inglesa publicó una carta donde se describía la aparición de dolorosos síntomas en los brazos y los pies de los pacientes tratados con talidomida. La autora atribuía a una medicación errónea esos dolores a daños en el sistema nervioso. Kelsey leyó la carta y se preguntó que efecto tendría la droga sobre la formación del sistema nervioso fetal. Con este argumento, y ante la ausencia de estudios sobre el tema, postergó la aprobación de la talidomida por más de catorce meses.

Mientras tanto, el médico alemán Widukind Lenz alertó que la talidomida era la causa de la gran cantidad de bebés con defectos de nacimiento registrada en su país. El 29 de noviembre de 1961, Química Grünenthal interrumpió de mala gana la venta de ‘ Contergan’ en Alemania. Los demás países que la vendían siguieron el ejemplo. En la Argentina se había comercializado con el nombre de Softenil hasta marzo de 1962.

En los Estados Unidos, gracias a la perseverancia de Kelsey, la talidomida no se llegó a vender. En reconocimiento a su desempeño, el presidente Kennedy la condecoró con la Medalla al Servicio Federal Civil Distinguido.

Una sola píldora desataba la tragedia y ésta era irreparable. Fueron probados en ratas pero no se detectó lo más importante la llamada teratogenicidad

A pesar de todo, la irresponsabilidad de Richardson-Merrill provocó numerosas desgracias. Antes de que se hicieran públicos los efectos indeseables de la talidomida, la empresa repartió dos millones y medio de tabletas entre 1.000 médicos estadounidenses. De esa manera, la droga llegó hasta unas 20.000 personas, incluidas cientos de mujeres embarazadas que dieron a luz hijos deformes. En Canadá, donde la talidomida llegó a ser vendida algún tiempo, aún viven más de 120 hombres y mujeres que nacieron con malformaciones.

Química Grünenthal fue llevada a juicio, pero eso no detuvo su lamentable comportamiento. La defensa presentó argumentos insostenibles: que las malformaciones se debían al efecto de aditivos alimentarios, detergentes o a los rayos emitidos por las pantallas de los televisores; que los fetos no tenían derechos legales; que las malformaciones eran la consecuencia de intentos de aborto y entonces la culpa era de las madres.

El juicio se prolongó a lo largo de más de tres años. Finalmente, la empresa ofreció 31 millones de dólares a los 2.866 damnificados que residían en la República Federal de Alemania y declaró que si el juicio continuara, ya no podría cubrir los gastos, se tendría que declarar en quiebra y le resultaría imposible pagar la indemnización. La organización que reunía a las familias afectadas aceptó la oferta y el juicio terminó. Nadie fue declarado culpable.

No se hicieron las pruebas de teratogenicidad que eran decisivas para sus efectos más dañinos

Los ensayos de toxicidad crónica en animales y ensayos clínicos en humanos ya se ha dicho que los hizo la empresa fabricante en 1956, ya aparentemente no mostraron toxicidad en particular (debido a las pruebas aún no de teratogenicidad realizadas hasta aquel momento), no fue sino tres años más tarde (1960-61) que los epidemiólogos observaron un efecto positivo teratógeno en el desarrollo del feto, así que fue entonces cuando fue visible ésta como una causa de amelia o focomelia (causada por la capacidad del medicamento para inhibir la angiogénesis al interferir con el desarrollo normal de los vasos sanguíneos del feto. Observaron que era aún peor, especialmente si se tomaba durante los primeros 25 a 50 días de embarazo. La molécula tiene un efecto de la intercalación en el ADN...

Este medicamento, como se ha dicho, provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, (ausencia de la mayor parte del brazo o de la pierna y la presencia de manitas en forma de aleta) anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades, en todo el mundo...

En Hamburgo había un centro que seguía el control de la tasa de anomalías sanitarias de la población de la ciudad. . Pronto el centro detectó un fuerte incremento en la incidencia de defectos en las extremidades. Fue capaz de relacionarlo con este Medicamento, pero al parecer no se hizo nada.

Ya se había instalado en la prensa la denominada "catástrofe de la talidomida", no imputable a los estados, naturalmente.

Los efectos teratogénicos de la talidomida fueron probados en ratas preñadas, posteriormente a los realizados por los fabricantes alemanes. Pero los roedores no son susceptibles a este medicamento en forma de metabolitos sintetizados. Los efectos son diferentes entre los roedores y otros mamíferos (pruebas más recientes han vuelto a demostrar la acción teratogénica en el conejo). La droga fue colocada en el mercado, sin esa prueba...

De hecho, nunca se hubiera sabido su teratogenicidad si la malformación que hubiese provocado fuera más común, como por ejemplo problemas cardíacos, ya que las dismelias que provocan son bastante raras y con el avance la medicina en materia cardiovascular incluidos trasplantes no se le habrían imputado a la talidomida y, sin embargo, causaba ese tipo de daño en el ser humano.

La alarma social que provocaron los severos efectos secundarios hizo que los responsables de Sanidad de muchos países empezaran a llevar sin prisas un control más estricto de los medicamentos antes de su comercialización. Por ejemplo, en Alemania, uno de los países más afectados por la talidomida (bajo el nombre citado de "Contergan"), antes de la catástrofe, no existía ninguna ley ni comisión de control de medicamentos. En efecto, después del desastre, muchos países paulatinamente empezaron a promulgar leyes de control de la emisión de recetas médicas por parte de los doctores y también la exigencia que éstos fueran sometidos a ensayos farmacológicos y probados en animales, además de ensayos clínicos en personas no enfermas y muy sanas.

La talidomida es uno de los teratógenos humanos más potentes (un medicamento u otro agente que causa el desarrollo anormal del embrión o el feto). La ingestión de una sola dosis de talidomida durante el comienzo del embarazo puede provocar graves malformaciones en el feto. Las mujeres que están o pueden quedar embarazadas no deben tomar nunca sola píldora de talidomida.

Víctimas de la talidomida fundan una alianza internacional

Las víctimas de la talidomida en Alemania reclaman aumentos de pensiones. Víctimas de la talidomida provenientes de cinco países fundaron una alianza internacional para exigir aumentos a las pensiones mensuales de los afectados así como de las indemnizaciones.

En las afueras de Colonia se reunieron víctimas del fármaco que provocó entre 1957 y 1963 lo que se llamó la ‘ catástrofe de la Talidomida’, cuando nacieron en todo el mundo bebés con graves malformaciones irreversibles. ‘ Los lineamientos para las indemnizaciones de las víctimas fueron acordados en aquel entonces cuando se creía que nuestras expectativas de vida eran muy bajas’, señaló Udo Herterich vicepresidente de la asociación de víctimas de la talidomida de Renania del Norte Westfalia, en la parte occidental de Alemania. Según el presidente de la Confederación de víctimas del "Contergan"- como se conoce el medicamento en Alemania- Andreas Meyer, no se trata únicamente del aspecto financiero, sino de toda la problemática en torno al medicamento. ‘ No se ha trabajado la historia del "Contergan’ .

En el resto del mundo después de conocidos los efectos de ese medicamento se le llamó genéricamente Talidomida, que era uno de sus componentes.

Los objetivos de la Alianza Internacional

La Alianza Internacional de la Talidomida, está integrada por organizaciones nacionales y regionales provenientes de Canadá, Gran Bretaña, Suecia, España y Alemania. El objetivo declarado es lograr un aumento a las pensiones mensuales de las víctimas elevándolas hasta los 2.100 euros en promedio. También piden que se indemnice a las víctimas con una cantidad única de un millón de euros por persona. Se estima que unos diez mil niños en todo el mundo, y cinco mil en Alemania, nacieron terriblemente deformados a raíz de que sus madres tomaron talidomida durante la gestación. La tragedia hubiera podido evitarse si los laboratorios hubieran sometido a pruebas más rigurosas el preparado como reclamaban científicos de diversas nacionalidades.

La talidomida fue inventada en Alemania por la farmacéutica Grünenthal que se asoció con la británica Distilliers para promocionar el fármaco. Bajo el nombre ‘ K17’, la farmacéutica creó en sus laboratorios esta sustancia que en experimentos con animales producía un rápido estado somnoliento. El creador de la mágica sustancia fue Heinrich Mückter, un médico que durante la Segunda Guerra Mundial realizó experimentos con prisioneros de campos de concentración en Cracovia. Este punto respecto al campo de concentración en que trabajó el técnico que aprobó el medicamento Dr. Heinrich Mückter se aclara al principio y si lo dejamos es porque esas víctimas al redactar su nota para la prensa no mencionaban Auschwitz.

El primero de octubre de 1957 salió al mercado bajo el nombre de "Contergan" y fue comercializado hasta 1963 como sedante y calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo.

Grünenthal envió pruebas del fármaco a médicos en todo el mundo presentándolo como una sustancia sin efectos colaterales que podía venderse sin receta. En Alemania un millón de alemanes tomaban talidomida diariamente. Pese a que se multiplicaron los casos en los que el fármaco provocaba la paralización irreversible de las extremidades, el producto seguía en el mercado.

Tan sólo en Alemania hubo 5.000 víctimas, según la Alianza Internacional. Esto es lo que se dice en el informe que emitió esa organización sin embargo en Diáspora somos escépticos respecto a esas cifras porque si los laboratorios distribuyeron en Alemania más de un millón de cápsulas de ‘ Contergan’ la proporción no es pareja con el número de víctimas.

Hasta 1971 y tras un acuerdo con las víctimas, el fabricante con sede en Aquisgrán aceptó indemnizar a las víctimas con 56 millones de euros. El gobierno alemán destinó otros 51 millones de euros a un fondo de indemnizaciones que entre tanto se ha agotado ya. En Alemania existen todavía unas 2.700 personas afectadas por el fármaco que reciben una renta mensual de unos 545 euros. Por primera vez desde que ocurrió la tragedia, en diciembre pasado se reunieron representantes de las víctimas de la talidomida con el director ejecutivo de Grünenthal, Sebastian Wirtz.

Las pretensiones de ‘ Avite’, las víctimas en España

En España fueron siete medicamentos los que contenían este principio activo. Hoy todavía está por establecer quienes fueron las víctimas en este país (pueden rondar los 3.000).

Actualmente sigue usándose en casi todos los países del planeta (produciendo nuevos casos en Brasil, Perú, Kenia, China, etc.). Se vende por internet, sin ningún tipo de control, para enfermedades como el acné juvenil y se le intenta rehabilitar por su conveniencia en otras enfermedades.

‘ Avite’ es un colectivo de personas afectadas de malformaciones congénitas que, cuando tuvieron conocimiento de las causas de sus malformaciones exigen: determinar, con la mayor exactitud posible que los actuales medios técnicos permitan, si las afecciones provienen de esta droga.

Paralelamente a ello consideran imprescindible una campaña de comunicación, de carácter institucional, que desvele el número de afectados que puede haber habido como consecuencia de este atentado farmacológico.

También quieren una reparación política por parte del gobierno actual, a los afectados dejados a su suerte, ignorados e invisibilizados, primero por el régimen franquista y después por todos y cada uno de los gobiernos que ha habido en España. Los responsables directos de este desaguisado fueron, por supuesto, los laboratorios que se enriquecieron con la venta de estos productos, pero ¿cómo fue posible semejante disparate sin el consentimiento, por acción u omisión, de las autoridades correspondientes? ¿Qué piensa el gobierno actual, que porque no estaban allí cuando sucedió?. Los afectados están aquí, todavía siguen vivos (aunque no todos), y quieren saber porqué.

Consecuentemente, consideran que deben de tomarse medidas básicas de atención como son:

- Reconocimientos médicos periódicos.

- Ayuda psicológica.

- Ayudas ortopédicas al 100%.

- Pago de pensiones.

- Beneficios fiscales.

- Una Unidad Médica de Referencia, especializada en deformidades por talidomida.

Así como debería ponerse en tela de juicio el capítulo de las indemnizaciones, teniendo en cuenta que, tal y como se planteó en su momento, fue de un gran cinismo, una estafa de magnitud incalificable.

Los párrafos anteriores son una síntesis de ‘ Avite’ cuando finalizó el régimen de Franco o de un poco después.

Además de las extremidades, el medicamento causaba también daño grave en los ojos y los oídos, el corazón, los genitales, los riñones y el tracto digestivo (inclusive los labios y la boca). Cerca del 40 por ciento de los bebés expuestos al medicamento murieron antes de nacer o poco tiempo después del parto. Se calcula que hubo 100.00 fetos que no llegaron a nacer y otros bebés prematuros que duraron sólo horas o días. Estas muertes no se han contabilizado y parece que la cifra oficial, globalizada, es sólo de 10.000. Eso es falso.

La talidomida afectaba a los fetos de dos maneras: cuando la madre la tomaba directamente como sedante o calmante de las náuseas o si el padre lo tomaba, ya que la talidomida afectaba al esperma y transmitía sus efectos nocivos ya desde el momento de la concepción. Cuando se comprobaron los efectos teratogénicos (que provoca malformaciones congénitas), del medicamento, éste fue retirado con más o menos celeridad-pero no de forma urgente, ni sistemática- en algunos países donde había sido comercializado. La diferencia de marcas despistó a más de uno. España e Inglaterra fueron de los últimos países en retirarlo del mercado el año 1963.

En el primer caso, el gobierno era el franquista que más bien se limitó a pregonar por todos los medios de comunicación los casos letales, terribles y espectaculares que estaban sucediendo en Inglaterra (porque en la paz española tales cosas no podían suceder) y si sucedían la culpa la tenían los exiliados o los organizadores de las huelgas que sobre todo protagonizaban los vascos. El régimen llegó a declarar que la Talidomida no se había comercializado en España (AVITE). Y en Inglaterra todo lo malo que pasaba había que cargárselo a Moscú o al IRA. Una forma habitual de enmascarar los males propios echando el lastre a los enemigos tradicionales de la ‘ patria’, denuncia obligada y lícita para Fraga Iribarne, la falange, las Cortes y acólitos. ¿Es que la Rubia Albión no engañaba al mundo con el problema de Gibraltar?

Investigando, se descubrió que había dos talidomidas distintas, aunque de igual fórmula molecular, en las cuales cambiaba la disposición de los grupos en un carbono, factor que hasta entonces no se había tenido en cuenta. Estaban pues (según la nomenclatura actual) la forma R (que producía el efecto sedante que se buscaba) y la S (que producía efectos teratogénicos). Este descubrimiento hizo que a partir de ese momento se tuviese en cuenta la esteroisomería en moléculas, utilizando el sistema R-S actual.

Otros efectos secundarios diferentes a los teratogénicos

A principios de los años 70, los supervivientes todavía vivos, casi todos con discapacidades causadas por la droga, descubrieron que con horror que las desventajas y las deformidades de muchos de ellos se transmitían a sus hijos a través del ADN, como en Hiroshima o después de los ensayos franceses o norteamericanos en el Pacífico, el Sahara o en cualquier otro sitio o continente.

Pero aún, existe una controversia interesada sobre esto, tal como en el uso por parte de los aliados del uranio ‘ empobrecido’ en los Balcanes o en la llamada Guerra del Golfo o del Desierto y otra vez se sustituyó la verdad o se disfrazaron las consecuencias del uso militar e irresponsable del uranio o del plutonio en los blindajes o en la cabeza de los proyectiles, inventando los ‘ síndromes’ tanto en los medios franceses, españoles y no digamos en los Estados Unidos. Y los ‘ marines’ murieron por miles o adquirieron leucemias en las guerras mencionadas u otras. Jamás reconoció el Pentágono que eran las nuevas armas las que producían irradiaciones letales tipo ‘ boomerang’ o su empleo en cobayas humanos a poder ser latinos, aunque no siempre. Tampoco se arrepintieron. C´est la guerre.

(Sigue en capítulo II)

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Nafer Nava (20/03/2011)

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Juanita (19/12/2011)

La desesperación por evitar la continuación de la vida, procreo la talidomida causando mas daño que la concepción de seres humanos no deseados.
Vergüenza y tragedia para el mundo.