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Los talibán intensifican el empleo de minas en Helmand en respuesta a la ofensiva aliada

06/09/2009 14:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los 4.000 'marines' enviados en julio para ayudar a las tropas británicas en el combate de la insurgencia talibán en la provincia de Helmand, en el sur de Afganistán, parecen haber forzado a los islamistas a intensificar la utilización de minas terrestres, un arma que no distingue entre objetivos militares y civiles y que está causando importantes daños personales entre la población afgana.

El resultado de esta batalla por Helmand podría ser clave a nivel militar, ya que es una prueba de la nueva estrategia planteada por Estados Unidos para dar un vuelco a la guerra en Afganistán, después de los importantes avances logrados recientemente por los talibán, que controlaría ya aproximadamente un tercio del territorio del país.

Los talibán, azuzados en sus refugios por los bombardeos y ataques aliados, han optado por sembrar miles de minas y "artefactos explosivos improvisados" (IED en inglés) según la terminología militar: bombas trampa y minas rudimentarias, unos artilugios que parecen haber sido relevantes para convertir agosto en el mes con más bajas mortales para las fuerzas estadounidenses desplegadas en Afganistán desde la invasión de 2001.

"Hemos modificado nuestra táctica. Los muyahidines ahora tienen órdenes de poner minas, desarrollar una guerra de guerrillas e incrementar los ataques suicidas", reconoció un portavoz talibán, Qari Yusuf Ahmadi, en declaraciones recogidas por el Institute for War and Peace Reporting (Instituto de Reportajes sobre la Guerra y la Paz, IWPR, una organización sin ánimo de lucro que promueve la democracia y el debate en los países en conflicto).

Sin embargo, un antiguo cargo policial de Helmand, valoró este cambio de estrategia como un síntoma de debilidad. "Los talibán están perdiendo la moral. Sólo pueden amenazar a las tropas extranjeras con estas minas. Helmand se ha convertido en un nido de minas. Muchos civiles morirán, además de los militares", indicó en declaraciones bajo condición de anonimato.

AVANCES RALENTIZADOS

El general de brigada Larry Nicholson, comandante de los 'marines' en Helmand, reconoció en declaraciones públicas que los talibán han sembrado todo Helmand con minas e IED. El mes pasado, tras la toma del distrito de Nawzad, Nicholson reconoció desde ese lugar que los avances se han visto ralentizados debido a estos explosivos.

"Si empezamos a limpiar las minas de Nawzad ahora mismo, tardaríamos ocho meses. Si los talibán centraran sus esfuerzos en la reconstrucción en lugar de en construir artefactos como estos, Helmand sería ahora mismo un gran lugar", dijo.

Muchas de las minas y bombas sembradas son artefactos artesanales elaborados a partir de trozos de madera y muelles viejos. Puede que sean rudimentarios, pero son mortales, según los expertos. "La mayoría del daño que causarán estas minas lo sufrirán los civiles. El Ejército saca las minas como los pájaros que capturan a los peces que saltan fuera del agua", explicó el gobernador de Helmand, Gulab Mangal.

Sólo en la región de Nawa, al sur de la capital de Helmand, Lashkar Gah, más de un centenar de civiles han muerto en los dos últimos meses, según fuentes oficiales afganas. "Todos los días perdemos a seres queridos", reconoció un ex concejal de Nawa, Hajji Torjan, que emplazó a los talibán a dejar de considerar un objetivo a los civiles y a las tropas extranjeras a ayudar a la población.

"Necesitamos un plan integral de desminado del distrito de Nawa. Las fuerzas extranjeras deberían realizar patrullas por la mañana temprano, antes de que los civiles salgan a la calle. Tienen detectores de minas, pueden limpiar la zona", indicó Torjan.

El jefe de la Policía en el distrito, Nafas Jan, declaró al IWPR que las minas y los IED son el mayor peligro que acecha a los civiles y a los militares en Nawa. "Los talibán están debilitados en un 60 por ciento, pero se han hecho mucho más fuertes y sofisticados en la colocación de minas. Todos los días tenemos nuevos informes al respecto", reconoció.

Al sur de Nawa está el distrito de Garmsir, una región extensa que también ha sufrido un incremento en los incidentes relacionados con minas e IED. La semana pasada una familia de 21 personas falleció al completo cuando el vehículo en el que viajaban activó una mina. "Estos son los talibán, los enemigos del pueblo", se lamentaba Daoud Ahmady, el portavoz del gobernador de Helmand.

Ahmady sostenía que sólo cinco personas murieron en el incidente, todos mujeres y niños, pero después su versión fue corregida por el jefe de la Policía en Helmand, que confirmó la cifra de 21 muertos.

TALIBÁN MUERTOS POR MINAS TALIBÁN

Hasta los propios talibán están teniendo problemas con estas minas. Un combatiente talibán del distrito de Marja indicó que muchos de los que colocaron las minas han muerto o ya no se encuentran en la zona, por lo que también ellos desconocen la ubicación exacta de los campos minados. "Nuestros amigos paquistaníes nos han dado mucha ayuda y adiestramiento a nosotros, los talibán de Marja. Colocaron minas por todas partes, pero cuando les mataron o huyeron a Pakistán nadie sabía dónde estaban las minas", dijo.

Un hijo de un comandante talibán en Greshk, al norte de Lashkar Gah, murió cuando su vehículo activó una mina colocada por sus propios compañeros. "Sólo pudieron recuperar una de sus manos. Era el hijo del mulá Qudous y condujo hasta una mina que su padre había puesto en un puente", explicó un vecino de la zona, Mohammad Islam.

Ahora los vecinos de Nad Ali llaman a su distrito, el 'callejón de las minas' y aseguran que las carreteras están vacías. "Nadie va por las carreteras, no dejamos a nuestros hijos salir afuera", explicó un periodista de Nad Ali, Zainulá Stanekzai. El 25 de agosto tres niños de menos de nueve años, todos hermanos, murieron en el distrito de Nahr e Saraj cuando explosionó un artefacto esférico, una mina, que utilizaban como si fuera un balón de fútbol.

El subcomandante de la Policía en Helmand, Ayub Jan, reconoce que las minas son un obstáculo para el desarrollo de la vida diaria tanto para los civiles como para los militares. "Los talibán han cerrado todas las carreteras con minas y se protegen ellos mismos con un cinturón de minas, para que las fuerzas afganas y extranjeras no puedan acceder fácilmente a ellos", explicó.

"Quieren demostrar que son fuertes, pero tenemos tiempo y espacio para esto. Avanzaremos, nos desharemos de los talibán", prometió.


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