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Suelta el acelerador: El auge del movimiento slow

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14/09/2020 20:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En la era de la hiperproductividad y el multitasking, una innovadora tendencia se alza como reacción frente al culto a la velocidad: el movimiento slow. Descubre qué es, sus beneficios y cómo puedes incorporarlo a tu vida

  El mundo parece ir cada día más rápido. No nos alcanzan las horas para todas las tareas: trabajo, gimnasio, estudios, familia, amigos, proyectos. Nuestra agenda rebalsa de compromisos, y mientras estamos haciendo una cosa una parte de nosotros está pensando en lo que haremos luego. Este ritmo acelerado puede ser agotador y muchas veces termina por abrumarnos. No importa a qué velocidad vayamos, siempre sentimos que no es suficiente, que deberíamos estar haciendo más. En este frenético contexto, el llamado movimiento slow intenta traer un poco de paz a la vorágine de nuestro día a día.

  ¿De qué se trata exactamente? Slow es una palabra en inglés que significa “lento”. Este movimiento surgió en los años ’80 en Italia, como reacción al establecimiento de un McDonald’s en el casco histórico de Roma. Inicialmente se enfocó en el área gastronómica, defendiendo la dedicación en la elaboración de un plato único, original y saludable, frente a la producción en masa de la comida rápida. Sin embargo, la visión slow pronto se trasladó a muchos otros aspectos de la realidad, incluyendo la vida cotidiana. En términos generales, el movimiento slow propone disminuir el ritmo al que hacemos las cosas, tomarnos el tiempo necesario para crear algo auténtico y valioso, y disfrutar del proceso, respetando los ritmos naturales de nuestro cuerpo y del mundo. Esta filosofía invita a priorizar la calidad sobre la cantidad.

  El llamado slow living engloba las distintas esferas en las que puede aplicase la filosofía slow. Las siguientes son algunas de ellas:

- En materia gastronómica, como ya se adelantó, el movimiento pone énfasis en la creación de platos originales y naturales, hechos con alimentos de estación. También propone tomarnos el tiempo necesario para disfrutar de la comida.

- En el ámbito de la moda se apuesta a lo sostenible, lo atemporal y de calidad, en lugar del fast fashion actual y su dinámica de “comprar-usar-tirar”.

- El viaje slow promueve un turismo amigable con el medio ambiente y, por supuesto, lento. No se trata de recorrer más o visitar más atracciones, sino de disfrutar y apreciar aquello que se vive y se contempla. Propone dejar de lado las redes sociales y desconectar del ajetreo cotidiano, sin estrés ni prisas.

- La filosofía slow tiene su aplicación también en la construcción, alentando el diseño de casas y edificios que tengan en cuenta las necesidades biológicas de nuestro cuerpo. Así, presta atención al buen uso de la luz natural, para no alterar los patrones de sueño-vigilia. También aboga por la incorporación de espacios abiertos y multifuncionales, adaptables a nuestras actividades diarias. La ubicación es otro factor de peso, prefiriéndose siempre un lugar cercano al trabajo, para evitar el uso de transportes contaminantes y fomentar el ejercicio.

   Y eso no es todo. La visión slow puede incorporarse en la educación, el deporte, el sexo y muchos ámbitos más. En la vida cotidiana, los defensores del movimiento nos invitan a cuestionar nuestra realidad y replantearnos si realmente estamos disfrutando los días. Nos proponen vivir más conscientemente, implicándonos en lo que estamos haciendo, sin pensar constantemente en el futuro. En cuanto a nuestras relaciones, nos sugieren priorizar la calidad de los vínculos por sobre la cantidad. Es importante dar a nuestros seres queridos el tiempo que merecen. Aprovechar los momentos con familia y amigos sin estar pendientes del reloj. También ponen énfasis en la importancia de dedicarnos tiempo suficiente a nosotros mismos, a cuidar de nuestro cuerpo y nuestra mente, practicando ejercicio, meditación, rutinas de self-care, etc. El movimiento slow nos propone hacer menos, de manera más consciente.

  Nunca hemos tenido tanta abundancia material, comodidades y oportunidades como hoy. Y aún así, la sociedad nunca ha estado tan ansiosa y estresada. Puede que sea hora de replantearnos la manera en que encaramos la vida. A fin de cuentas, ¿cuál es el sentido de ser productivos si no disfrutamos lo que hacemos? En este contexto, el movimiento slow toma fuerza como una alternativa a la vida frenética, otorgándonos una nueva visión que nos permite gozar del camino antes de llegar a la meta.


Sobre esta noticia

Autor:
Victoria Serbluk (2 noticias)
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Suceso
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