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STOP Internacional a las bombas de fragmentación: ni China, ni Rusia, ni Estados Unidos lo aceptan

04/08/2010 12:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

38 países han aceptado el Tratado de Oslo por el que prometen no utilizar y destruir las bombas de fragmentación. Pero otros 69 no lo han ratificado todavía y los mayores fabricantes no lo harán nunca

Las bombas de racimo contienen un dispositivo que, al abrirse, libera un gran número de pequeñas bombas. Estas sub-municiones causan diferentes daños, como perforar vehículos blindados con su carga explosiva o alcanzar y herir a la mayor cantidad de gente posible con sus fragmentos de metralla o comenzar incendios. Un 80% de las víctimas son niños.

Existe una gran controversia sobre las bombas de racimo. Para empezar, son armas "de área", es decir, pueden cubrir una gran porción de territorio, lo que puede causar daño indiscriminado.

Son también "tontas", lo cual significa que al no contar con mecanismos de guía muy precisos, pueden errar el blanco.

Las bombas de racimo tienen un importante índice de error del 5%. Esto implica que muchas sub-municiones pueden no explotar pero, al igual que las minas terrestres, permanecen en el terreno como latas de bebidas arrojadas a la calle para detonar años más tarde.

Se cree que hay miles de bombas de este tipo durmiente y están en los conflictos bélicos.

En el año 2003 se formó una coalición contra las bombas de racimo que era una sociedad civil internacional que muchas veces se confundía con organizaciones de las minas antipersonales que a los efectos es la misma cosa. Esta organización tenía como portavoz a Amnistía Internacional y Human Rights Watch así como Swedish Peace and Arbitration Society. Sus esfuerzos han sido tan laudables como ineficaces en parte sobre todo por influencia de las grandes potencias que detentan también su fabricación pero hace a penas 4 días la mayor parte de los países que firmaron el Tratado de Oslo que intentaba detener esa masacre se han puesto de acuerdo para ratificar el Tratado.

Lamentablemente, los que más razón tenían para decir sí a lo firmado se han echado para atrás como por ejemplo los Estados Unidos (de Obama), China, Rusia, Israel y otras.

Todos dicen que es un gran paso adelante. Nosotros estaríamos conformes con que es un paso pero no grande porque ese tipo de armamento según cifras de la coalición contra esas bombas han matado o mutilado a más de cien mil personas y las que todavía caerán.

Esa cifra es de 1965 y como es de sobra sabido en todos los conflictos en que han intervenido los Estados Unidos o Rusia, las víctimas han sido abundantes. Por ejemplo, en Irak que se convirtió en una guerra dirigida por el presidente Bush y el Primer Ministro británico Blair que fue un crimen de Estado aplaudido por otros amigos o aliados de éstos que no mencionamos.

La BBC en un análisis dedicado a la gente que puede recoger la información y aprovecharla, dividía esas bombas en cuatro clases:

1º-. Las que al caer de un avión a elevada o baja altura hacen girar la cola a velocidades de giro diferente programadas según la diferente altitud entre novecientos y nueve mil metros y expanden pequeñas bombas que se llaman sub-municiones en un área de casi un kilómetro.

2º-. Luego vienen las que están más bien destinadas a un ejército organizado con tanques y vehículos blindados, lo cual saben por otros aviones de observación que han pasado antes. Estas lanzan cilindros que parecen más bien una lata de pepsi-cola diseñados para que impacten con la parte superior. Miden 20x6 centímetros, y en realidad son más abundantes que las anteriores.

3º-. Las sub-municiones que llevan una carga perforante para el blindaje que se lanzan en el mismo área que las anteriores. Cada una tiene además 300 fragmentos de metralla. Esta combinación está destinada a frenar una fuerza móvil y todos los elementos de a pie, infantería.

4º-. Son preferentemente las incendiarias que pueden explotar, prender una zona boscosa de a una distancia de 200 a 300 metros. Buscan además el calor de cualquier motor de un vehículo que esté en marcha y éste se incendia.

La diferencia con la mina antipersonal es prácticamente nula. Ésta se utilizó para colapsar los servicios médicos enemigos y desmoralizar a sus tropas. Teóricamente se dice que su objetivo no es matar sino mutilar porque en determinadas campañas un herido es mucho más problema que un muerto. Pero éstas tienen el inconveniente para el ser humano de que duran hasta 80 años después del conflicto.

Los países más afectados por esta plaga han sido Angola, Camboya, Vietnam, Afganistán, Irak, Sudán, Mozambique y los países latinoamericanos como el Salvador, Nicaragua, Colombia y Perú.

Lo que experimenta quien cae en una de esas trampas

Generalmente, la víctima civil o militar hasta el día en que tropezó con una de esas sub-municiones no había oído hablar de ellas más que lo que decían otros en su casa, en los cuarteles, etc... Sabía en general que se distinguía de una lata de refresco por sus colores vivos y su forma un poco más delgada en la punta. Ese niño o adulto iba por el campo pensando en cualquier cosa y de repente sentía un resplandor de color amarillo brillante que le había arrancado varios dedos de la mano o del pie. Perdía el sentido y se encontraba tendido al lado de otros como él con la cabeza vendada y sin ver nada. De allí le llevaban a un hospital y puede que sobreviviera con un miembro amputado o ciego para siempre.

Cuando la organización CMC (Coalición contra las bombas de racimo) se dirigió al Pentágono llamándole asesino, el Pentágono dijo que la aviación norteamericana siempre arrojaba por avión miles de folletos que explicaban a la población civil que se iban a lanzar estos artefactos. La falta de información y de contexto es la mayor amenaza. En las escuelas los maestros consideran que esto es contraproducente y que no hay que sembrar el miedo en los niños. Sin embargo, últimamente en el Líbano los profesores tienen la orden de consagrar una hora al tema.

Desde 1965 hay una coalición contra esas bombas diabólicas que han mutilado desde esa fecha a 100.000 personas y un elevado porcentaje de niños. Instituciones como Amnistía hace lo que pueden

El inconveniente grave para detectar los campos de minas antipersona más que para las bombas de racimo que caen al azar, es que los países organizados elaboran mapas de minas que guardan celosamente para que no caigan en manos enemigas, es por eso que Amnistía Internacional ha tratado de pedir los mapas de minas a Israel actualmente en guerra con el Líbano que sembró minas hasta un punto que acceder a una fuente o comprar comida era una aventura.

Amnistía Internacional (AI) ha pedido al Gobierno israelí que entregue los mapas detallados con las coordenadas precisas de las zonas del sur de Líbano en que sus fuerzas arrojaron cientos de miles de bombas de racimo desde los meses de julio y agosto de 2006 durante el conflicto con Hezbolá. Asimismo, ha pedido a Estados Unidos, proveedor de muchas de las bombas de racimo utilizadas por Israel en el sur de Líbano, que garantice la entrega de los mapas por parte de las autoridades israelíes.

"Cada día que se demora en hacerlo, Israel está poniendo en peligro más vidas de civiles en el sur del Líbano", advirtió la organización. "Es imprescindible que se den a conocer con carácter urgente los mapas detallados y toda la información restante a fin de reducir el peligro tanto para la población civil de las zonas afectadas como para quienes llevan a cabo las operaciones de remoción de minas", añadió.

En los seis últimos meses, según Amnistía, los accidentes relacionados con bombas de racimo sin explosionar han causado más de 200 víctimas, entre ellas varios menores, en las localidades del sur de Líbano y sus alrededores. Debido a ello ya han muerto 30 personas, de las cuales ocho eran desminadores, y más de 180 han resultado heridas, incluidos 20 desminadores. Aparte, muchos de los heridos han quedado mutilados de por vida.

Al no facilitar mapas ni otra información para localizar los lugares en que sus tropas emplearon bombas de racimo, "Israel ha dificultado y ralentizado las tareas de remoción de munición sin explotar, haciendo que tanto la población civil como el personal de desminado corrieran un peligro mayor e innecesario", denunció AI.

El Centro de Coordinación de Acción contra las Minas de la ONU ha identificado más de 800 lugares donde hay esparcidos restos aún mortíferos de bombas de racimo sin explotar, y ha calculado que las tareas de desminado durarán al menos un año entero.

"A medida que pasan los días resulta más injustificable que las autoridades israelíes no faciliten información pormenorizada sobre las bombas de racimo que utilizaron en Líbano", según la organización. "Deberían actuar de inmediato para garantizar que toda la información pertinente se entrega al Centro de coordinación de la ONU sin más demoras y evasivas", manifestó AI.

Amnistía Internacional ha pedido a Estados Unidos, proveedor de muchas de las bombas de racimo utilizadas por las fuerzas israelíes en el sur del Líbano, que garantice la entrega de mapas y demás información por parte de las autoridades israelíes a fin de reducir las posibilidades de que haya más víctimas civiles.

Según Amnistía, la mayor parte de la sub-munición de bomba de racimo sin explotar esparcida por todo el sur del Líbano, que sigue representando un peligro mortal para la población local, el personal de remoción de minas y las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, "es de fabricación estadounidense".

Aparte, Amnistía Internacional ha insistido a Estados Unidos y al resto de la comunidad internacional para "que impongan un embargo de armas a Israel y a Hezbolá, y lo hagan cumplir, hasta que entre en funcionamiento un mecanismo efectivo con capacidad para garantizar que no se emplean armas para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario".

En particular, "Estados Unidos, Líbano, Irán y Siria deben comprometerse a no enviar armas que puedan ser utilizadas para cometer abusos a ninguna de las partes y a impedir que transiten por su territorio", añadió.

La organización ha pedido asimismo al Gobierno de Israel que declare suspendido el empleo de cualquier arma de racimo y que proporcione mapas de la ubicación de las minas terrestres que sus fuerzas colocaron el año pasado en el sur del Líbano.

Hay países latinoamericanos que desde hace una semana han prometido destruir todas las armas de este tipo para no volverlas a usar más. Pero ‘ el negocio es el negocio’ y ni Rusia, ni China, ni los Estados Unidos quieren prometer que sus grandes stocks de minas antipersona van a ser destruidos, como tampoco según hemos dicho van a ser empleados. No hay datos de la cantidad de minas o bombas de fragmentación que poseen Israel, Rusia o China pero sea por indiscreción o por ‘ Hackers’ que en este caso hacen un bien a la humanidad, se ha demostrado que los Estados Unidos tiene 800 millones de estos artefactos es decir que casi nos toca a uno por cabeza. El día en que Obama recogió el nobel de la paz en su discurso en Oslo defendió la guerra y dijo que ‘ los instrumentos de guerra que tenemos tienen el papel de preservar la paz’ lo cual en ese momento alguien pudo creerse, pero no hay duda que las presiones o los compromisos electorales le hacen decir cosas totalmente estúpidas.


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