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La Spanish Revolution desde dentro: crónica de una noche en vela

18/05/2011 15:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Varios cientos de personas permanecen instaladas en la madrileña Puerta del Sol desde hace días pidiendo una Democracia Real

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A las dos de la madrugada, la Puerta del Sol de Madrid se encuentra más viva que nunca un martes por la noche. No hay conciertos ni actuaciones de ningún tipo, pero varios cientos de jóvenes permanecen acampados reivindicando una Democracia Real justo antes de las próximas elecciones autonómicas que se celebrarán el domingo, 22 de mayo.

La concentración pacífica, que nació como una protesta más y se ha convertido en un verdadero movimiento de un grupo muy heterogéneo de personas después de que la policía cargase y desalojase el campamento el domingo y el lunes respectivamente, ha tenido un calado espectacular en las redes sociales y en concreto vía Twitter.

Cuando el reloj de la Puerta del Sol marca las tres y media de la madrugada, da comienzo una asamblea entre la mayoría de los concentrados en la emblemática plaza madrileña para poder ofrecer un comunicado a la prensa: una de las personas que se encuentra allí me explica que "o somos capaces de dar algo a los medios para que nos tomen en serio o no conseguiremos nada".

Lleva razón. A pesar de que la acampada pacífica lleva siendo tema del momento en Twitter durante tres días y ha movilizado alzamientos populares en muchas otras ciudades, solo algunas piezas de corta duración han tenido hueco en los informativos aunque poco a poco se abren paso en los medios generalistas ante la evidencia.

Justo al lado de la salida de Metro más cercana al kilómetro cero, donde hay un cartel que dice "Libertad de Expresión", se encuentra Javier. Él ha llegado en su bicicleta para vivir de primera mano lo que se cuece en Sol a nivel particular, como un ciudadano y no en representación de ninguna organización. Javier cree que el movimiento se encuentra muy bien organizado y que representa el hartazgo de mucha gente por la clase política. Este madrileño, con mucha experiencia en el ámbito de lo social (ya dirigió una reivindicación en favor del Sáhara mediante un blog -http://unetealamarcharoja.blogspot.com/-) es un ejemplo más de los distintos perfiles que se dan cita en Sol.

A las cuatro de la mañana se celebra la asamblea general para hablar acerca de cómo se encuentra la situación y los asistentes intentan buscar un pacto para localizar los puntos de consenso para emitir un comunicado. Son muchas las personas que hablan en esa reunión, que se alarga durante cerca de tres horas. Tomás, uno de los portavoces rotativos, me explica que debe ser así: "Los movimientos sociales llevan un ritmo particular, mucho más lento, pero a la vez esto representa lo bonito y lo maravilloso, que es que la gente aporte sus ideas". En el extremo opuesto al que se encuentra Tomás en la asamblea, alguien menciona la palabra "irnos", y tras el abucheo general, se canta "El pueblo, unido, jamás será vencido".

En el campamento, las comisiones son el método de organización del movimiento. Gracias a un sistema horizontal, las personas que quieren aportar ayuda colaboran en el ámbito que más les guste. Me lo explican más detalladamente: "Hemos creado grupos para gestionar los temas más importantes (como comunicación, infraestructuras, información, limpieza...) y después cada tarea concreta se asigna a un subgrupo".

Mientras, en la asamblea se debate mucho y también se llegan a acuerdos: "Este es un movimiento que ha nacido entre un grupo y unos cartones, y mirad lo que hemos conseguido". Los aplausos son inevitables, aunque muchos optan por agitar las manos en el lenguaje de signos para evitar hacer ruido. "Somos un movimiento pacífico y no queremos que haya ningún altercado".

Cuando son las cinco de la madrugada, muchos han optado por dormir: "Más vale que la revolución no acabe con nosotros la segunda noche. Estamos agotados aunque vamos a seguir aguantando", explica uno de los que se ha traído saco y pasará la noche entre cartones en el tenderete principal, justo delante del reloj de Sol.

Algunos han venido desde su casa porque quieren comprobar de primera mano lo que está ocurriendo. Uno de ellos llega por la Calle Preciados y tras mostrar su sorpresa con gestos me explica: "Esto es increíble. Esto no había pasado nunca, macho. No me lo puedo creer. Ya era hora".

Los aplausos son inevitables, aunque muchos optan por agitar las manos en el lenguaje de signos para evitar hacer ruido

Sin embargo, también desde la organización saben que se están cometiendo errores, aunque la postura es que "hay que equivocarse para aprender. Entiende que esto es algo totalmente nuevo que no había ocurrido. Hay mucha gente muy diferente y es complicado que los medios nos conozcan como un ente único".

En el comité de información la noche también se vive con ritmo frenético. A pesar de que la intervención policial no se espera ‘ porque hay demasiados medios grabándolo y demasiada gente’ , muchos adquieren el papel en el que se indica la cobertura legal y los derechos de todos los manifestantes ante una detención. Además, también existen varios abogados de oficio expertos en esta temática que se van rotando cada día.

‘ La gente llega y nos pregunta por sus derechos, por los planes qué tenemos y nos dicen que quieren saber qué pueden hacer ellos. También nos encargamos de todo el tema de la logística: ubicación de baños que nos permiten utilizar cerca de Sol, recursos que se necesitan, etc.’ , me explica uno de los jóvenes que trabaja sin parar en la mesa repartiendo información. Él formó parte de las juventudes socialistas pero se ha dado cuenta de que hay otra forma de hacer las cosas...

Y en medio de todo este despliegue de personas y material, escasísimos restos de basura. Los responsables del comité de limpieza están empeñados en que la protesta no se convierta en un macro botellón y que se ofrezca un ejemplo de civismo. Los que acampan también lo tienen claro, y utilizan los espacios que se han habilitado para mantener limpia una zona en la que duermen más de un millar de personas.

A pesar de que la media de edad más abundante se encuentra localizada entre los 18 y los 26 años, también hay personas con más experiencia que quieren colaborar en una revuelta popular pacífica. A pesar de que algunos se plantean el por qué ahora y no antes, lo cierto es que aplauden el gesto de una juventud que parecía dormida.

Cuando suenan seis campanadas en la Puerta del Sol marcando que el próximo amanecer se acerca y el frío ya empieza a jugar su papel en una noche bastante templada en Madrid, llegan los primeros periódicos. Muchos se arrojan para mirar qué dicen los medios de ellos. El primer diario es el Público: ‘ Doble página y central, está muy bien’ -comenta uno de los que ha visitado el quiosco-. ‘ No te emociones que todavía no lo hemos leído’ -responde otro con un claro toque irónico-.

El siguiente en la lista es El Mundo. Una chica lo lee en voz alta con voz de indignación: ‘ Titulan con los amigos de la cámara del Ayuntamiento que graba lo que ocurre en Sol está ‘ fundida’ y no deja constancia de lo que ocurre. En Twitter, sin embargo, resulta imposible evitar la avalancha de fotos. ‘ Mientras no nos corten la línea e Internet, resistimos -comenta otro de los responsables de prensa-. Mejor no dar ideas...’

La asamblea ha terminado y se decide mantener el manifiesto que se había redactado antes de la reunión. A pesar de que hay acuerdo, no se redactan nuevos puntos que delimiten más la finalidad de la protesta. Uno de los que sale de la asamblea resume lo que ha ocurrido: ‘ La heterogeneidad es un arma de doble filo, pero tenemos mucho tiempo para debatir’.

A las siete de la mañana, Madrid recupera su ritmo habitual. Los servicios de limpieza ya se han retirado para que los que se dirigen al trabajo puedan estrenar las aceras. Mientras, en Sol, la protesta permanece. Sin un destino fijo pero con convicción, la lucha sigue siendo pacífica y muestra el descontento de un elevado porcentaje de gente que quiere que las cosas cambien. Quizá la utopía deje paso al realismo, o también es factible que el único realismo posible sea la utopía, pero la acampada en Sol seguirá representando a varios sectores sociales que buscan, desean y necesitan un cambio.


Sobre esta noticia

Autor:
Adrián Boullosa (40 noticias)
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Reportaje
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