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La sordera como discapacidad parte 2

03/03/2010 13:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El primer paso debería ser buscar apoyo para nuestro hijo(a); el segundo paso, buscar apoyo para nosotros como padres. Sin embargo, llevar a cabo el segundo paso es más difícil y en consecuencia más discapacitante que el "problema" de nuestro hijo(a)

El primer paso es buscar apoyo para contrarrestar los efectos de cualquier discapacidad, como les decía previamente, el tiempo es apremiante y un día menos de estimulación por medio de una terapia dirigida a la necesidad de su hijo es un día perdido.

El siguiente paso, les sugiero que busquen apoyo psicológico, ya que se necesita trabajar como padres y de manera personal sobre el propio dolor, reconocer sus sentimientos y aprender a manejarlos con la guía de un experto. Es indispensable que los padres atiendan esta necesidad implícita ya que con el tiempo se va acentuando llegándoa causar daño y rupturas en el núcleo familiar.

Muchas personas menosprecian el trabajo psicológico o lo malinterpretan diciendo - No, yo no estoy loco(a) o mi hijo(a) no está loco(a)- No se trata de locura. En todo el planeta no existe una persona que esté completamente sana, ni física ni emocionalmente. La salud consiste precisamente en aceptar nuestra "enfermedad" por llamarlo de algún modo, y trabajar en su buen manejo para salir adelante.

No estamos acostumbrados a aceptar esa parte "obscura" de nosotros mismos. Y no es para menos, eso es lo que aprendimos y así ha sido por generaciones. Todo el mundo te quiere y te acepta si eres bien portado, si eres buena persona -según los estándares de cada sociedad- si eres un buen niño o una buena chica, si eres alegre, si siempre tienes una cara amistosa.

Pero qué sucede si un día se nos ocurre despertar de malas, ser groseros o maleducados, por un día no callarte lo que piensas, no ser un niño bien portado o un adulto amable o tener cara de "pocos amigos." Ese día todos nos repelen, sobre todo nuestra propia familia.

Conocernos, nos ayudaría a reconocer las oportunidades, encontrar las salidas oportunamente y tomar las decisiones más acertadas para bien nuestro, de nuestra pareja y de nuestros hijos

Lo ideal sería que en el núcleo familiar aprendiéramos a manejar nuestras emociones y reconocer nuestros sentimientos. El principio de la salud mental y emocional empezaría por aceptar todas nuestras facetas, tantos las agradables como las que no lo son tanto para que al salir al mundo exterior actuemos más acertadamente, no tan vicerales y sí más racionales. Para lidiar con el entorno sin consecuencias desastrozas deberíamos aprender a lidiar con nosotros mismos.

Si tuviéramos la oportunidad de aprender más sobre nosotros mismos antes de salir y tratar con el mundo exterior sería una experiencia totalmente difente. Pero no es así, no en la mayoría de los casos, así que lo que nos queda es empezar a conocernos ahora, en este momento para así tener una mejor calidad de vida, desarrollar la inteligencia emocional y trasmitir este conocimiento a nuestros hijos.

Así, al enfrentarnos con un "problema" tan serio como es una discapacidad, lo ideal sería que aprendieramos a conocer, a manejar los sentimientos y emociones que se manifiestan en nuestro interior, y que externamos, en muchas ocasiones, de manera destructiva o en el peor de los casos, ni externarlos.

Conocernos, nos ayudaría a reconocer las oportunidades, encontrar las salidas oportunamente y tomar las decisiones más acertadas para bien nuestro, de nuestra pareja y de nuestros hijos.


Sobre esta noticia

Autor:
Carmí Mocte (2 noticias)
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Opinión
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