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Sonia Sotomayor y la mujer latina

18/07/2009 01:23 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sotomayor habia dicho que una mujer latina lista podría dictar mejores sentencias judiciales que los hombres blancos

Durante su comparecencia ante los miembros del Comité Judicial del Senado de Estados Unidos, Sonia Sotomayor, candidata del Presidente Obama para ocupar el cargo de jueza de la Corte Suprema, tuvo que aclarar, en medio de algunas contradicciones, el alcance de un discurso en el que, con tono feminista, había dicho algo así: “… a wise latina woman would make better judgements than a white male …” (una mujer latina lista podría formular una mejor sentencia que un hombre blanco). Resultaba preocupante, para muchos senadores, especialmente republicanos, que llegara al más alto tribunal de justicia una mujer con prejuicios de género.

Una vez que Obama la nominó como candidata a la Corte Suprema, Sonia Sotomayor comenzó a brillar como la mujer latina de mayor proyección en Estados Unidos. Nunca había integrado la Corte alguien de origen latino. Los nueves jueces de la Corte Suprema estadounidense, designados ad viten, habían sido, a lo largo de los siglos, de origen anglosajón, afroamericano y, en algunos casos, italiano. Fue una sorpresa que el Presidente propusiera que una vacante del más alto tribunal fuera ocupada por una jueza, hija de padres nacidos en Puerto Rico, que, a pesar de su pedigrí hispánico, hablaba español con dificultad. El antecedente más reciente fue el del ex_Presidente Bush, quien, el 2001, nominó al latino Miguel Estrada, con mejores credenciales académicas que Sotomayor, para que ocupe el cargo de juez federal de apelaciones. Los senadores demócratas no confirmaron la nominación por cerca de dos años, entre otras razones, por su origen latino.

Sonia Sotomayor había llegado hasta la nominación por parte de Obama, dentro del sueño americano, esto es, del sueño por el que muchísimos estadounidenses, de nacimiento o de residencia, han logrado ascender en la escala profesional o económica aprovechando los frutos de una esmerada formación académica o de una laboriosidad irreprochable.

Su talento le permitió sortear las limitaciones de un hogar económicamente pobre. Con becas estudió en las mejores universidades estadounidenses. Con los títulos bajo el brazo se le abrieron las puertas de las oportunidades disponibles solamente para aquellos que se formaron como ella se formó: con los mejores y más exigentes parámetros del mundo universitario. No siendo su objetivo de vida amasar una fortuna económica optó por la carrera judicial y, hace 17 años, se convirtió en jueza de la circunscripción de Nueva York.

Durante los debates en el Senado, los senadores republicanos le recordaron el contenido de algunos de sus fallos más controversiales para demostrar que había sido una jueza demasiado radical como para ocupar un puesto en la Corte Suprema de los Estados Unidos, la Corte Constitucional más importante del mundo. Le reprocharon que no haya reconocido el derecho fundamental a portar armas (US v Sánchez); que no haya defendido el carácter absoluto de la propiedad privada (Didden v Village of Port Chester), y que haya desconocido la existencia de costos económicos para las empresas con motivo de la aplicación de regulaciones estatales restrictivas en materia de uso de agua (Entergy Corp. V EPA). Le criticaron por haber impulsado, antes de que fuera jueza, cuando trabajaba para una ONG, una serie de procesos judiciales orientados a favorecer el aborto con la entrega de recursos públicos. Y, por último, le cuestionaron por haber dicho en un discurso que las cortes de apelaciones podían crear políticas públicas.

La primera mujer de origen latinoamericano para el Tribunal Supremo de Estados Unidos

En uno de sus editoriales el periódico Washington Times, de orientación republicana, aseguró que Sotomayor era la abogada más radical nominada por un Presidente en la historia de los Estados Unidos. En su defensa, la candidata, con el afán de tranquilizar a los más alterados, dijo lo que antes decían los jueces ecuatorianos: “seré fiel a la ley, la aplicaré y no crearé derecho desde la función judicial”. En otras palabras, prometió que no abrazaría el activismo judicial, que no legislaría desde la judicatura y que se sometería a la voluntad del legislador. La gran incógnita para muchos senadores fue: ¿hasta qué punto se podía creer en su fidelidad a la ley?.

Mientras en Estados Unidos existe un debate nacional, del más alto nivel, para llenar una vacante en la Corte Suprema, en el Ecuador algunos de los jueces de la Corte Nacional de Justicia han dicho que pasó la hora de los jueces que aplican la ley. A decir de ellos, en la época de la revolución ciudadana y del nuevo Código Orgánico de la Función Judicial, los jueces pueden prescindir de las leyes y, discrecionalmente, abrir surcos para encontrar la justicia oculta debajo el suelo de la injusticia.

Más sorprendente todavía. Tres jueces de la Sala Penal de la Corte Nacional de Justicia del Ecuador aparecieron defendiéndose del Fiscal, con una acción de protección presentada en un juzgado de lo civil de Quito. Después de dictar una sentencia de casación absolutoria, cuestionada por el Fiscal, los jueces de la CNJ tuvieron que alegar que sus derechos fundamentales habían sido vulnerados, a fin de encontrar amparo en un juez de primera instancia. En medio de un careo violento entre el Fiscal y los magistrados, el Juez de Quito, probablemente atemorizado por alguna causa penal que se le pueda iniciar por neutral e imparcial, negó la acción, dejando desprotegidos a los jueces más encumbrados que querían cobijarse en el nivel más bajo de la jerarquía judicial. ¡Paradojas judiciales!.

Otro caso de nuestra justicia tropical. Tres magistrados de un tribunal contencioso administrativo fueron obligados, por el Fiscal, a rendir sus testimonios, con ayuda de la fuerza pública, en un proceso penal por prevaricato. Los magistrados dictaron una sentencia. Al Fiscal no le gustó la providencia y les inició una causa penal. Los jueces se acogieron al derecho de silencio. El Fiscal se disgustó aún más y ordenó que comparecieran por la fuerza. ¡Gran tragicomedia!.

En Los dos casos ecuatorianos referidos no intervino ninguna jueza. Todos fueron hombres, el Fiscal y los jueces. ¿Qué hubiera dicho Sonia Sotomayor?. ¿ Que los hombres son menos listos que las mujeres en temas judiciales, aunque más audaces a la hora de participar en algunas “farsas”?.

Sotomayor ha dicho que guardará fidelidad a la ley para tranquilizar a los senadores

Www.luisfernandotorres.com

(lea también en Globedia: "el círculo rosa y los hermanos Correa")


Sobre esta noticia

Autor:
Luis Fernando Torres (78 noticias)
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Opinión
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Fercho82 (21/07/2009)

Bien por comunidad latina por tener una persona con la capacidad de Sotomayor, y tener la oportunidad de llegar a dirigir la corte más importante del mundo, pero creo estar convencido que ella en su trayectoria profesional a cometido algunos fallos equivocados. La más controversial para mi punto de vista la del aborto lo cual deja mucha que decir.